
Por Mónica Delgado
El orden patriarcal en We Are All Strangers (Wo Men Bu Shi Mo Sheng Ren, 2026), del joven cineasta singapurense Anthony Chen, es propuesto como el único sostén dentro de un entorno familiar intergeneracional. Un hijo de 21 años, que estudia en un instituto, mantiene un vínculo funcional con su padre, un cocinero en un restaurante popular, donde además es el dueño. El trabajo y la rutina los mantiene apenas unidos mientras se acompañan, sin la figura materna, en un pequeño departamento multifamiliar en un barrio de la capital. Luego, ambos establecen relaciones amorosas que transforman sus modos de vida. Por un lado, el joven estudiante Junyang, amante del K-Pop y de un tipo de diversión propia de su edad, debe asumir una nueva responsabilidad con su novia que lo obliga a buscar trabajo, mientras el padre, quien se casó con una de sus meseras (la carismática actriz Yeo Yann Yann) debe afrontar una enfermedad, que los coloca, a todos, en la precariedad. Desde elementos del melodrama (presencia de una situación trágica, hechos que aplastan al destino de los personajes y un tono compasivo en el tratamiento de algunos pasajes), el cineasta Chen va plasmando un mundo de hombres desde la inevitabilidad de seguir manteniendo ese orden familiar que se sostiene por décadas.
Vista en el marco de la edición 2026 de la Berlinale, We Are All Strangers (Wo Men Bu Shi Mo Sheng Ren, 2026) es una película que describe el pilar de un tipo de masculinidad, marcado por los roles culturalmente asignados a los hombres como sostén de familias. En el film, desde el retrato de este núcleo familiar, este orden patriarcal aparece como una estructura silenciosa pero persistente, sostenida más por la necesidad que por algún tipo de masculinidad impositiva. La película sugiere que, en contextos urbanos marcados por la precariedad y la presión económica, los hombres heredan no solo responsabilidades materiales, sino también un mandato emocional de contención (entre ellos). Padre e hijo encarnan una masculinidad funcional, limitada en afectos, donde el trabajo sustituye al diálogo y se vuelve el tamiz del valor del hombre como sostén de cada familia. Sin embargo, las nuevas relaciones amorosas tensionan ese esquema, revelando grietas en su aparente estabilidad. Así, el patriarcado se muestra menos como autoridad rígida y más como un hábito intergeneracional difícil de desarticular.
Por otro lado, el desarrollo de esta variante temática dentro del ámbito filial o doméstico no ha sida ajena a la mayoría de obras de este realizador, que a lo largo de los años ha mostrado un interés en abordar historias sobre pequeños vínculos amorosos o filiales, donde es inevitable explorar relaciones marcadas por algunos paradigmas sociales y económicos. Por ejemplo, dentro de su corta y efectiva carrera, Chen ha demostrado un interés marcado por el melodrama. En Wet season (2019), trabaja con Yeo Yann Yann y la estrella pop Koh Jia Ler (ambos personajes importantes en We Are All Strangers), quienes encarnan a docente y estudiante enamorados bajo el marco del tabú. Mientras que en Ran Dong (The Breaking Ice, 2023) aborda un triángulo amoroso juvenil en China, que incluye pasajes con ecos a Jules et Jim, desde las claves del drama sentimental.
Siguiendo esta ruta sentimental, en We Are All Strangers, el cineasta plantea un cine de narración clásica, para plasmar el retrato de estos arquetipos familiares, donde los hombres son los que sostienen todos los vínculos. Podría sonar una apuesta poco riesgosa al colgarse de una visión ya anacrónica del hogar y sus liderazgos, sin embargo, desde el uso sutil de la elipsis, y de algunos momentos cómicos que buscan criticar nuevos estilos de vida y nuevos modos de socialización de las redes sociales, y a pesar de una duración larga a causa de algunas subtramas (como el de la venta online o el trabajo de la novia), el film proyecta a Chen como un director interesado en algunas temáticas convencionales aunque desde un medido manejo del melodrama y bajo tratamientos que se sostienen con creces en su logrado trabajo con sus actores y actrices. Una valiosa experiencia del cine hecho en Singapur.
Director: Anthony Chen
Guion: Anthony Chen
Fotografía: Teoh Gay Hian
Edición: Hoping Chen
Musica: Kin Leonn, Thomas Foguenne
Sound Design: Lim Ting Li
Production Design: Huang Mei-Ching
Casting: Khoo Chia Meng, Maximilian Liang
Producer: Anthony Chen
Singapore, 2026, 157 min