BAFICI 2019: FIMS DE KELLY COOPER Y PAVOL LISKA,Y NAZLI DINÇEL

This entry was posted on April 7th, 2019

Por Pablo Gamba

Hay tres cosas que se combinan en The Children of the Dead (Die Kinder der Toten) para hacer de ella la película que ganó el premio de la crítica en la sección Forum del Festival de Berlín este año. La ópera prima del Nature Theater of Oklahoma, grupo de performance de Nueva York, dirigida por la estadounidense Kelly Cooper y el eslovaco Pavol Liska, recupera el cine experimental hecho a la manera amateur de Little Stabs of Happiness (1960) de Ken Jacobs y Halleluja the Hills (1963) de Jonas y Adolfas Mekas, por ejemplo. En sintonía con eso es un film del terror sin presupuesto que llaman bizarro, pero producido por Ulrich Seidl, lo que le permite trascender el underground y la serie Z para llegar a ser cine de arte. El tratamiento de los problemas del mundo actual, y de su país en particular, característico del director austríaco, es refrescado así con una irreverencia venida del otro lado del Atlántico y de las películas sobre muertos vivientes.

El Nature Theater of Oklahoma lleva al cine en esta película la novela homónima de Elfriede Jelinek (1995), la más importante de la escritora austríaca, ganadora del Premio Nobel en 2004. Los zombis están en el libro, a la manera de los filmes del género splatter, y también la problemática cuestión de la memoria del nazismo y el holocausto judío. Pero todo eso adquiere una dimensión cinematográfica propia en el film, mediante un tratamiento delirante de las referencias culturales y la política del pasado y del presente, con un crescendo al acercarse el final que recuerda una obra maestra del cine underground estadounidense: Scorpio Rising (1964) de Kenneth Anger. Pero no se trata aquí del vértigo de la velocidad sino de la acumulación.

Hay también en este film un ácido planteamiento del tema del cine dentro del cine, cónsono con el género: los muertos que siguen “vivos” en las películas para sus familiares. Es también revelador de la manera como los realizadores entienden la tarea de hacer películas: es acto de provocación y no intento de profundización en cuestiones como el “fantasma material”, por ejemplo. También es una burla de los intentos de “curar” al espectador de cine, con medicinas como el psicoanálisis y el marxismo, del poder patológico que se atribuye a las imágenes cuando sirven para consolarlo frente a lo inevitable, como la muerte, o como compensación ilusoria de las carencias de la vida.

The Children of the Dead es una película silente–aunque en color–, con intertítulos en alemán. Fue rodada en Super 8 como parte de su aire casero, pero con un montaje influenciado por las vanguardias, y una banda sonora que incluye efectos y una música que recuerda a Kurt Weill de Wolfgang Mitterer, quien ha hecho trabajos para cine experimental y silente. Es otra de esas pocas obras que logran conciliar los dos polos de la sección Vanguardia y Género del Bafici. Logra, además, que lo primero potencie lo segundo mediante la subversión, a diferencia de lo que ocurre en Ma nudité ne sert à rien (2018) de Marina de Van, comentada en una nota anterior.

También el cine es el tema de Instructions on How to Make a Film de Nazli Dinçel, realizadora que nació en Turquía y emigró de adolescente a Estados Unidos y que rodó el corto en una residencia artística en Canadá. Se ha convertido en una participante regular del Bafici, donde presentó en 2016 Solitary Acts (2015) y el año pasado Between Relating and Use (2018), que además es una coproducción Argentina. También se ha quejado recientemente, con repercusión en las redes sociales, de los festivales de cine que no pagan por la exhibición de los cortometrajes que programan.

Como el título lo indica, Instructions on How to Make a Film es un tutorial irónico, de divertida voz instruccional, que sirve de pretexto a la realizadora para reflexionar sobre las películas y para jugar a hacer proselitismo del cine underground. Dinçel es continuadora, con sentido del humor, de una búsqueda característica de la experimentalidad, análoga al intento de recuperar la mirada previa a la adquisición del lenguaje de Stan Brakhage. En sus películas hay siempre una tensión entre la razón, redundantemente expresada mediante la palabra, con una voice over que reiteradamente repite lo escrito en la pantalla, y lo que se resiste a ser pensado de esa manera. En su caso en particular se trata de imágenes que manifiestan una exuberante imaginación sexual femenina, lo que la hace de ella una heredera de la cineasta experimental estadounidense Carolee Schneeman, quien murió el 6 de marzo.

No es algo novedoso, sin embargo, lo cual llama a preguntarse dónde estaría la experimentación en películas como ésta. La respuesta es que se halla en la resistencia de lo que el cineasta argentino Silvestre Byrón ha llamado “modo de representación opcional” y que confronta con el “oficialismo de la imagen”. En el caso de Dinçel se añade a eso la lucha de las necesidades de toda mujer contra la sexualidad masculina impuesta como dominante.

Una de las razones por las que el Bafici es un festival importante es porque ofrece un espacio para que películas pequeñas como ésta, realizada artesanalmente, lleguen al público en Vanguardia y Género. En vista del recorte presupuestario de este año, es mejor no preguntarse si a la realizadora pudieron pagarle por el uso de su trabajo. La exhibición del corto de este año en digital, mientras que en el pasado llegaron en formato fílmico, es reveladora de los problemas que afronta este cine para ser sustentable.

Competencia de Vanguardia y Género
The Children of the Dead
Dirección, guion, fotografía y montaje: Kelly Cooper, Pavol Liska
Producción: Ulrich Seidl
Sonido: Matz Müller, David Almeida Ribeiro
Música: Wolfgang Mitterer
Intérpretes: Andrea Maier, Greta Koska, Klaus Unterrieder
Austria, 2019, 90 min

Instructions on How to Make a Film
 Realización: Nazli Dinçel
Canadá-Estados Unidos, 2019