PANORAMA: THE OTHER SIDE OF THE WIND DE ORSON WELLES

This entry was posted on November 12th, 2018

Por Mónica Delgado

Netflix ha cumplido un sueño para cientos de críticos de cine: escribir en estreno sobre un film de Orson Welles. Como si una magia de ultratumba hubiera materializado un deseo imposible. Si bien no hemos podido ver este film tal cual como fue concebido estrictamente por el gran cineasta estadounidense, y tampoco en condiciones ideales de verlo proyectado en una sala de cine, The Other Side of the Wind es un trabajo que lleva la marca total de Welles y es el acontecimiento cinéfilo de lo que va del siglo.

A través de planos muy cerrados y de un montaje frenético, The Other Side of The Wind da cuenta de las frustraciones de un film inconcluso. En tónica metatextual, Orson Welles propone una sátira del tránsito de las producciones mainstream de Hollywood al apogeo del cine europeo más “arthouse”, donde hace escarnio del universo de Michelangelo Antonioni, a partir del retrato del cineasta Jake Hannaford, que encarna John Huston.

La película comienza con unos textos que informan que Jake Hannaford ha muerto, y que lo que veremos es el registro de su último día, resumidas en algunas escenas tras un rodaje, el viaje en caravana a una mansión en Arizona, y la fiesta en ella repleta de productores, periodistas, camarógrafos y amigos del famoso cineasta. Así, las diversas escenas que se desarrollan están narradas por un Welles vibrante, que utiliza el 16 mm de modo escurridizo, haciendo muy visible la flexibilidad que da el uso de las cámaras pequeñas en este otro Hollywood que quiere escapar de los modos pesados de realizar los films de las grandes producciones. Este detrás de cámaras no solo permite entrar de lleno en el terreno de las películas de rodaje o en el típico “film dentro de film”, sino que esta estrategia le permite a Welles satirizar sobre una sensibilidad totalmente vigente en torno al cine y sus modas.

En algún pasaje inicial de la película vemos a un viejo miembro del equipo de rodaje convencer a un productor a retomar una filmación y conseguir sacar del olvido The Other Side of The Wind, el film sin terminar de Jake Hannaford, debido a la desaparición de su protagonista. Las imágenes de esta película inacabada remiten a parafrasear un estilo ya conocido por esos años del cineasta italiano Michelangelo Antonioni (muy a lo Zabrinskie Point), por ello, los personajes hacen énfasis de que se trata de un film de arte y “sin guion”. Esta recreación de las formas de un cine jazzístico, de aparente improvisación, de ritmos atonales y de poéticas difusas son aprovechados por Welles para diseccionar estéticas confrontadas al clasicismo del cine estadounidense previo al que también hacen Cassavetes y compañía. Por ello, este The Other Side of The Wind real, y que conocemos a partir de su proyección abrupta en la fiesta de la casa de Arizona, deviene en la sátira misma, sobre todo por su recreada atmósfera estilizada, su halo a cine de exploitation, y por la obsesión fálica que mostrara Antonioni en varios de sus films (como en La Noche) y que el final de esta obra hace evidente y brinda “homenaje”.

Welles elige un montaje que refleja a su vez una estructura de sentimiento caótica, de un sistema asfixiante, que apabulla sobre todo por la presencia de una prensa ávida, de rostros en diálogo reflexivos y muchas veces en duelo, en una puesta en escena que transita del blanco y negro al color saturado, contrastando un tiempo documental (el que da testimonio del último día del veterano cineasta) y el ficcional, plasmado en los fragmentos del film mostrado en la fiesta.

En The Other Side of The Wind hay mucho de F for Fake pero no por tratarse de un falso documental (ya que hay muy poco de este tipo de cine) sino porque trata de verse como una película de archivo recuperado, ya que documenta el último día de este cineasta antes de morir en un accidente, es decir, lo que vemos simula ser el registro real y último en la vida de este realizador.

Sin embargo, pese a encontrar la marca de Welles en casi la totalidad de la película, resulta paradójico encontrar la fascinación por el barroquismo del espacio, la relación del entorno con los personajes (como en El Proceso), y el típico juego de espejos (como en La dama de Shangai) en la sátira que encarna The Other Side of The Wind como película de Jake Hannaford. ¿Autocrítica? ¿Hay en Welles la locura de Antonioni?

Y más allá de estos puntos mencionados, el mayor valor de este film póstumo, inconcluso y extraño, es que resulta de una modernidad sorprendente, en sus atmósferas pesadillescas y claustrofóbicas, con momentos memorables (la conversa ante los medios entre Lilli Palmer y John Huston, por ejemplo) y que define la capacidad de Welles por romper las convenciones de su propio cine. Una obra brillante.

Director: Orson Welles
Editores: Orson Welles, Bob Murawski
Guion: Orson Welles, Oja Kodar
Productores: Orson Welles, Frank Marshall, Filip Jan Rymsza, Dominique Antoine
Reparto: John Huston, Oja Kodar, Peter Bogdanovich, Susan Strasberg, Norman Foster
Bob Random, Lilli Palmer, Edmond O’Brien, Mercedes McCambridge, Cameron Mitchell, Paul Stewart, Gregory Sierra, Tonio Selwart, Dan Tobin, Joseph McBride, Dennis Hopper
Música: Michel Legrand
Fotografía: Gary Graver
EE.UU., Irán, Francia, 122 minutos, 2018