BERLINALE 2025: EL MENSAJE DE IVÁN FUND

BERLINALE 2025: EL MENSAJE DE IVÁN FUND

Por Mónica Delgado

En sus anteriores films, Vendrán lluvias suaves (2018) o Piedra noche (2021), el cineasta argentino Iván Fund ya había explorado el componente fantástico como un aspecto que se inserta sin problemas en la normalidad. Es decir, no es un elemento que haga que la película se inserte dentro de los códigos del cine fantástico en toda regla, sino que asoma su inclusión desde una intención sutil que hace que el espectador pueda imaginar una realidad posible, alcanzable, creíble. Algo de eso queda en El mensaje, su reciente film estrenado en la Berlinale, un film de apariencia realista pero que va capturando creencias, mediums, encuentros como el más allá como una nueva fuerza de comunicación. Además que ambos films comparten la participación de los actores Marcelo Subiotto y Marta Bestelli.

Ivan Fund realiza una roadmovie en carro rodante, donde tres personajes, aparentemente sin ningún vínculo filial entre sí, están unidos por un tipo de compromiso laboral. Un trabajo inusual los une en una dinámica diaria por el campo argentino: Anika (la pequeña actriz Anika Bootz) es una intérprete del lenguaje de mascotas y va en una caravana de pueblo en pueblo ofreciendo servicios, bajo la regencia de Roger (Subiotto), a cargo de los cobros y regateos, y de Miriam (Bestelli), quien acompaña a la niña en las sesiones. Así, estos dos adultos organizan la ruta y las sesiones de “canalización”, como le llama Miriam, pero también organizan la vida de Anika. Las preguntas en el espectador surgen de inmediato sobre la filiación y sobre la protección que recibe Anika de estas dos personas, más aún cuando viven de este trabajo donde dependen totalmente de ella. Por un lado, aparece la sensación de posible vulnerabilidad, y por otro, la necesidad de trabajar en lo que sea en un mundo donde las personas creen todo, incluso que sus animales a quienes tratan como hijos, incluso en el campo, cercano a lo que pudiera ser su hábitat natural, pueden “hablar”.

El tratamiento visual en blanco y negro, y como dijera el cineasta en la conferencia de prensa tras la proyección en la Berlinale, está inspirado en las fotografías del francés Bernard Plossu, y desde el cuidado trabajo técnico y artístico de Gustavo Schiaffino, va de la mano de una puesta en escena puntual con relación a cómo Anika se relaciona con el entorno, con los animales y cómo es mirada por los otros dos personajes. Además, que pese al trabajo fotográfico que podría acompañar atmósferas entristecidas o de soledad, lo que logran es plasmar la identidad de un territorio rural. Por otro lado, hay momentos donde el montaje puede lograr interrumpir esta dinámica de la fotografía dentro de la puesta en escena, como cuando aparece el carpincho (o capibara o ronsoco, llamado así dependiendo de los territorios en Sudámerica), es fragmentado con planos innecesarios (planos generales, luego planes medios, donde solo faltaban planos detalles, quizás) para desarmar un poco el minimalismo y canjearlo por una visión exotizante del animal.

Ya en Vendrán lluvias suaves, Piedra noche, también el cineasta mostró su interés por seguir retratando historias con niños y niñas (desde una empática dirección de actores infantiles), para enlazar desde su curiosidad, imaginación y creatividad historias marcadas por este halo fantático. Como en El mensaje, los niños figuran como “puentes” entre la fantasía y realidad, entre la posibilidad de creer y no hacerlo. En este sentido, también este reciente film de Fund se une a un grupo de películas argentinas de años recientes que tienen componentes de fantasía, aunque el director también aludiera en la conferencia de prensa a la construcción de una realidad incluso distópica. Anika se comunica con los animales y va contando a sus dueños lo que estos le informan: malestares emocionales de soledad, desarraigo, como si faltara mucho para conectar con los humanos. Y para ello, el contexto rural, donde los animales podrían tener en estos campos un tipo de alivio frente al agobio de las ciudades, no parece ser suficiente. Anika, como pasa en los protagonistas de los films de Fund mencionados, posee algo que la vuelven un vehículo de su propia insatisfacción o juegos de imaginación.

Lo interesante de El mensaje está en su ambivalencia, aunque para el director hay claridad sobre lo que implican estos componentes fantásticos. Ambivalencia en el sentido de considerar “los dolores del alma de los animales y que no pueden ser diagnosticados por los veterinarios”, como una posibilidad del respeto de los humanos a otros seres vivientes, de su humanidad en torno a estos cuidados, sin embargo, podría aparecer la comprensión de estos pueblos como lugares atrasados, donde les ganan las creencias en el más allá o un tipo de ignorancia, donde los animales muertos tienen fantasmas y hay médiums niños que con palabras al aire garantizan que tienen un buen lugar ganado en el cielo de las mascotas. En tiempos en que los animales son tratados como hijos y llevados a clínicas y con cementerios privados para ellos, este punto de la ignorancia podría ser incluso una sublimación. Y también asoma la ambivalencia en torno al personaje de Anika, quien es asumida como una pieza de un ciclo laboral, que roza un tipo de explotación infantil. ¿Lo que le dicen los animales sobre su sufrimiento es la propia proyección de su soledad y orfandad? El mensaje gana más cuando el mundo malévolo asoma fuera de campo, fuera de la proyección, más allá de su metraje, que proyectando a un capibara feliz comiendo tranquilo en el solaz de un pastizal.

Competencia oficial
El mensaje
Director: Iván Fund
Guion: Iván Fund, Martín Felipe Castagnet
Cinematografía: Gustavo Schiaffino
Edición: Iván Fund
Música: Mauro Mourelos
Diseño de sonido: Leandro de Loredo, Omar Mustafa
Diseño de producción: Adrián Suárez
Productores: Iván Fund,Laura Mara Tablón,Gustavo Schiaffino
Productora ejecutiva: Laura Mara Tablón
Coproductores: Paz Lázaro,Fernanda Pérez,Sandra Rojas,Germán Ormaechea Puig,Edson Sidonie, Florencia Visconti,Evangelina Rojas
Argentina, España, Uruguay, 2025, 91 min