
Por Mónica Delgado
La inclusión de esta ópera prima en la competencia por el Tiger Award 2026 es lo más “Rotterdam” que podemos encontrar en estos primeros días de festival. Es decir, se sabe que es un festival que siempre ha destacado obras muy independientes, algunas hechas con escasos recursos o financiadas por pequeñas productoras; incluso asoman aquí aquellas realizadas de manera minimalista o hasta amateur– ojo no la mayoría, pero esa es su marca, y por la cual es un espacio muy apreciado, como por ejemplo su apuesta por programar bastante cine experimental, videoinstalaciones y videos inmersivos. Y el largometraje del cineasta chino Shao Pan, que lleva el nombre de su protagonista, Nangong Cheng, encaja bien con las características de un cine hecho de manera muy personal.
En este primer film de Shao Pan, el concepto de un “cine personal” -frase cliché utilizada de manera viciada para indicar intimidad- se traduce en dos puntos: el primero, el más evidente, ya que se trata de un film de bajo presupuesto donde el cineasta a la vez actúa, elabora el guion, edita, trabaja el diseño sonoro, compone y produce. El mismo cineasta encarna diversos roles, incluso también como un experto en artes marciales en algunas escenas, lo que revela la necesidad de cubrir esas arduas especialidades para una película de más de tres horas. Y el segundo punto: el film posee una narrativa entre comedia y drama rural (esa frontera es a veces difusa, con algunos episodios de road movie) que exige al espectador un compromiso poco común, ya que Nangong Cheng se caracteriza por escenas de diálogos larguísimos, a tal punto que roza los linderos del teatro.
La película se centra en los malestares de Cheng, un solitario obrero siderúrgico, quien debido a una herida mal tratada, es internado de gravedad. En esa situación se encuentra con un hombre que fue víctima de un clan de mafiosos, que mataron a su esposa. Sin tener ningún vínculo con este personaje, Cheng le promete ayudarlo, incluso dejando de lado su pésimo estado de salud e incluso viajando a un país militarizado para poder ayudarlo en su venganza. Si bien pareciera que la trama nos arroja al ámbito del cine de peleadores o de kung fú, el trayecto que elige Shao Pan es distinto (dejando las patadas y puñetes para la tercera hora). Se trata más bien de un cine donde los diálogos logran inclinar la balanza. Y con esta decisión de la puesta en escena, aparece el hilo endeble que sostiene el film: o nos esmeramos para seguir atentamente todos los detalles que dicen los personajes en sus reuniones, o nos quedamos observando los “tableux vivant” involuntarios de cada escena de más de quince minutos. Nos quedamos con lo segundo, y con el nonsense que produce este extraño estadio de contemplación.
De todas formas, Nangong Cheng es una apuesta por un tipo de cine sobre el honor, lejos del Wuxia y similares, para dar paso a un relato donde los héroes escuchan o reflexionan sobre sus motivaciones en torno a la valentía, la hidalguía o la simple solidaridad con desconocidos.
Tiger Competition
Director: Shao Pan
Productora: Shao Pan
Guion: Shao Pan
Fotografía: Xiaohan Dong
Edición: Shao Pan
Diseño de producción: Ruoran Zhang
Diseño sonoro: Shao Pan
Música: Shao Pan
Reparto: Shao Pan, Yu Bolai, Li Yue
China, 2026, 197 min