FESTIVAL DE LIMA 2026: ‘EL TREN FLUVIAL’ DE LORENZO FERRO Y LUCAS A. VIGNALE

FESTIVAL DE LIMA 2026: ‘EL TREN FLUVIAL’ DE LORENZO FERRO Y LUCAS A. VIGNALE

Por Mónica Delgado

La sombra (o fantasma) de Soñar, soñar (1976) de Leonardo Favio atraviesa el tránsito del pequeño protagonista en El tren fluvial. Algunos insertos o guiños son agregados por los cineastas Lorenzo Ferro (el actor de El Ángel y Simón de la montaña) y Lucas A. Vignale (realizador lamentablemente fallecido en un reciente accidente en Brasil) como una forma de relacionar dos tiempos fílmicos. Personajes en movimiento, que prueban las supuestas bondades de la ciudad, a mitad de camino entre la curiosidad y la ingenuidad. ¿Qué tienen en común Carlos Monzón y el joven actor Milo Barría? Ambos interpretan un mismo ideal: el deseo de salir de la provincia, del pueblo, hacia la gran Buenos Aires, como una aspiración para dejar la pobreza o la simpleza de la vida diaria.

El tren fluvial, estrenada en la sección Perspectives de la Berlinale de este año, comienza con un intenso ensayo de Milo, un niño de 9 años, mientras entrena como bailarín de malambo, una danza del folclor argentino. Ante la exigencia de los ensayos, que dirige su propio padre, el coordinador de un cuerpo de baile infantil que participa en competencias regionales, Milo decide abandonar sigilosamente el hogar familiar (espacio donde todo parecía andar tranquilo y sin problemas), escapar para tomar el tren y llegar a Buenos Aires, solo, como una prueba necesaria ante una normalidad que lo somete. Si bien la historia que imaginan Ferro y Vignale se concentra en las aventuras de Milo por una ciudad de climas enrarecidos, es inevitable hacer una comparación con el personaje de Charly que encarna el boxeador Carlos Monzón en el film de Favio. Los motivos de la dos tramas parecen repetirse u homologarse: hay un tren como medio para llegar a la ciudad, hay sueños de superación, hay campo que se añora y abandona, hay vivencias inesperadas y nuevos personajes como galería rara de un entorno cuasi fantástico en medio del hambre; sin embargo el paseante de la película de Favio solo puede ser actualizado desde la mirada de un niño. Tipos como el que encarna Monzón ya no existen más.

El tren fluvial no pretende restaurar el universo de Soñar, soñar, pero a partir de él construye una premisa (y también desde otros motivos del mismo cine de Flavio): aquel mundo ya no puede regresar. Es como si se pusiera prueba que el cine de Favio pertenece a un tiempo histórico y afectivo irrepetible. Asoman resonancias como destellos antes que como homenajes abiertos, como una memoria que se manifiesta en pequeñas apariciones o pérdidas, no porque el tiempo cambie, sino porque los territorios o espacios se han transformado: Buenos Aires tampoco es la misma. Poner en diálogo estas dos hermosas películas desde su espacio y tiempo nos recuerda que las imágenes sobreviven porque son incapaces de volver a suceder del mismo modo. También es verdad que la película no necesita de estos referentes de Favio para ser comprendida o disfrutada por otros espectadores, sin embargo añaden esta materia de inspiración y devoción para construir esta Buenas Aires reconocible pero extraña.

No quiero reducir este film, que compite en el Festival de Lima, a los ecos de un homenaje. Hay una clara apuesta por construir un universo autónomo del descubrimiento a partir de la mirada impasible de Milo mientras se cruza con diversos seres como él. Desde un estilo de diálogos espectrales y de situaciones anodinas, el protagonista, tras probar suerte en la ciudad, con sus castings, ensayos de teatro, personajes extravagantes y máscaras de luchadores mexicanos, solo adquiere la certeza del retorno. Pero el viaje a la ciudad no ha sido en vano, deviene en urgencia para lograr la añoranza y el retorno a la danza e inevitable presión paterna como fuerza que sostiene aún a la infancia.

Competencia latinoamericana
Dirección: Lorenzo Ferro, Lucas A. Vignale
Idioma original: Español
Guion: Lorenzo Ferro, Lucas A. Vignale
Fotografía: Thomas Grinberg
Edición: Andrés Medina, Lucas A. Vignale
Sonido: Martín García Blaya
Música: Oniria
Producción: Tomás Grandio, Valentine Torre, Casiana Vera
Intérpretes: Milo Barría, Lucrecia Pazos, Mailén Barría, Mariano Barría, Rita Pauls, Fabián Casas, Pehuén Pedre, Diego Puente
Argentina, 2026, 72 min