
Por Arnau Martín
En la sección oficial de la Mostra de Venecia del presente año han confluido dos películas ilustrativas de algo concreto: no todos los declives culturales se envuelven en las mismas formas o son interpelados por las mismas temáticas. Una es Sucederá esta noche (Succederà questa notte), de Nanni Moretti, y la otra Primetime, de Lance Oppenheim.
Por un lado, este último debería comprender que se pueden hacer películas sobre asuntos desagradables sin necesidad de que éstas tengan que serlo también. El cineasta describe la historia de Chris Hansen, quien impulsó en la NBC el polémico programa To Catch a Predator. En ese sentido, filmes del calibre de Marty Supreme, de Obsession y ahora también Primetime, estrenados todos este año, subrayan una severa crisis de valores que entronca de forma directa con cómo miramos el mundo y a los demás, y cómo el sistema nos incita a buscar utilidades finalistas incluso a través de los actos y de los impulsos más atroces. A este respecto, todo en Primetime está enfocado en recordarnos lo peor de nosotros los humanos (no sólo los temas en sí, sino también las interpretaciones, histriónicas y apoyadas en primeros planos nefastos), en una dosis de nihilismo banal y misántropo que Network intuía y que el final de Fight Club vino a confirmar.
Parece que desde el Joker de Todd Phillips la risa ya sólo puede encubrir la depresión, y gran parte del cine estadounidense está estancado en esta mentalidad, motivo de peso para mirar hacia otro lado y buscar la belleza, la esperanza y la humanidad por otras vías, sin tener que recurrir a la máquina pesada de las redes, las plataformas, la IA o los medios de comunicación en general. Primetime, diseñada explícitamente para incentivar el consumo bulímico de imágenes basura en TikTok, nace muerta como síntoma de una cultura cruel y pornográfica que aísla al individuo frente a las pantallas.

Al otro lado del charco, por desgracia, la situación tampoco es alentadora. Sucederá esta noche, un racimo inane de relatos románticos, es otra película que marca la transición de un cine de autor, según la concepción moderna y cahierista, a un irrelevante “cine del mundo” o “cine turístico” que en lugar de fabricar imágenes perdurables saca postales de las ciudades donde se habilitan los permisos de rodaje. Moretti, en una órbita parecida al último Woody Allen y acompañado por el músico de Almodóvar, Alberto Iglesias, nos entrega una película reaccionaria, folletinesca y tibia, en la que un actor como Louis Garrel -francés- evoca en vano la vis cómica y la idiosincrasia de Roberto Benigni.
Este crítico no puede esconder la extrañeza -ni la decepción- de ver que la Biennale de Venecia, un festival de clase A, necesite conservar el prestigio mediante la mera presencia de los nombres consagrados de la industria europea, que avanza y fructifica gracias a las coproducciones. Lo que se evidencia, no obstante, es que tener garantizada una coproducción entre diferentes actores internacionales es insuficiente para levantar un proyecto con personalidad, con gracia y con espíritu. Si este es el camino a seguir, lo que se puede deducir es que el cine europeo devendrá pronto una petrificación de lo que fue una vez.
Si Oppenheim se toma demasiado en serio los problemas que aborda hasta agotar la paciencia del espectador, Moretti ya parece completamente distanciado de las complejidades de la vida como para resultar verosímil y convincente.
Competición internacional
Succederà questa notte (It will happen tonight)
Dirección: Nanni Moretti
Guion Nanni Moretti, Federica Pontremoli
Fotografía: Francesco Di Giacomo
Editor: Clelio Benevento
Reparto: Louis Garrel, Jasmine Trinca, Angela Finocchiaro
Italia, Francia, España, 2026, 103 min
Primetime
Dirección: Lance Oppenheim
Guion: Ajon Singh
Fotografía: David Bolen
Editor: Daniel Garber
Reparto: Robert Pattinson, Merritt Wever, Skyler Gisondo, Phoebe Bridgers
EEUU, 2026, 110 min