BERLINALE 2025: ANCESTRAL VISIONS OF THE FUTURE DE LEMOHANG MOSESE

BERLINALE 2025: ANCESTRAL VISIONS OF THE FUTURE DE LEMOHANG MOSESE

Por Laura Arias

Una extraña textura roja se ondea de un lado a otro inundando la pantalla. Un rojo carmesí. Intenso. Brillante. Profundo. Parece un mar de sangre. Una sangre espesa que danza al ritmo de una voz en off. Es la historia de un cuerpo sin rostro, cansado de cargar con tantas vidas y de recorrer el mundo buscando un lugar que pueda llamar hogar. Es una voz profunda -tan pesada- que se hunde con cada palabra que pronuncia. Ha escapado de la muerte y caminado muchas veces al borde de la locura. Los pensamientos que navegan por esta sangre-tela, están cercanos al naufragio. Han sido despojados de la tierra, de la identidad.

Este es el primer plano de Ancestral Visions of the Future (2025), la más reciente película del director lesotense Lemohang Jeremiah Mosese. El mar de sangre que antes parecía ahogarnos se ha convertido ahora en un delgado hilo que atraviesa el territorio. El rojo intenso contrasta con un paisaje verde, casi desierto. Un territorio infértil y lleno de cicatrices, en el que ya no quedan más semillas por sembrar.

Lemohang Jeremiah Mosese relata la crudeza de su infancia y las diferentes razones que lo llevan a él y a muchos otros a un exilio autoimpuesto. Es víctima de una violencia estructural producto de siglos de colonización. Mosese está atravesado por los fantasmas del imperialismo y las contradicciones que habita el territorio europeo que lo acoge. Con su voz gruesa y penetrante enumera la imposibilidad de encajar en un lugar a lo largo de su vida. ¿Cómo ensamblar todo en un solo rostro, en un solo cuerpo? Su identidad está en disputa, la única salida que encuentra es regresa a su tierra para poder recordar quien es.

La voz en off está compuesta de imágenes poéticas: “dreams hung like phantoms in the fog/ sueños colgados como fantasmas en la niebla”, es una de las muchas metáforas que el director utiliza para dotar de fuerza la narración. Mosese se remite a las estrellas, el universo y la infinitud del cielo. Utiliza metáforas, se arma de elementos y personajes mitológicos para crear una dimensión onírica.

A lo largo de la película, entabla una relación performática con la ciudad. No solo la retrata, sino que juega con ella como sin intentara reconciliarse de nuevo con aquel paisaje que le fue negado.  El director no solo aborda la búsqueda de identidad, también se pregunta por la búsqueda de sentido.  En sus palabras conjurar la muerte y la vida. El hilo-sangre-tela aparece de nuevo para conjurar otros lugares y visiones sobre el futuro: “the endless cycle of birth and destruction/ el ciclo interminable de nacimiento y destrucción”. Mosese sueña con un lugar donde el tiempo colapsa, donde no tienen que cargar con la muerte a cuestas, donde nada empieza y nada realmente termina.

Recuerda cómo el cine llegó a su pueblo mientras relata las impresiones que causó en él -un niño de seis años- las luces proyectadas sobre la pantalla.  El cine es el lenguaje de los sueños, el cine le dio “ojos y alas a su imaginación”, no solo fue una vía de escape sino un instrumento para mirar más allá. Esta película, -afirma Mosese textual- es una oda al cine, pero también puede ser apreciada como una manera de agradecimiento. Es devolver a través de las imágenes la libertad que le dio el cine, y hacer visible el lugar de posibilidades que allí encontró.

La potencia de Lemohang Jeremiah Mosese radica en su habilidad para transmitir la crudeza con una singular sensibilidad. Si bien, el relato parte de su experiencia de vida, la película trasciende la simple enunciación de los hechos. Realiza una profunda reflexión sobre la identidad y la pertenencia cuando la historia de su tierra ha estado constantemente manchada de sangre. En Ancestral Visions of the Future, Mosese explora las diferentes capas del sufrimiento humano para transformarlo en una narración poética y transgresora.

Para quien ha sido despojado múltiples veces de su territorio, y ha recorrido el mundo buscando un hogar, “el país del cine” es un lugar de (re)existencia. El cine y la poesía brindan la posibilidad de inventar nuevos lenguajes cuando hemos olvidado cómo hablar, cuando ha pasado mucho tiempo sin escuchar nuestro nombre en lengua materna y nos han despojado de cualquier rastro de nuestra identidad. Es una forma para poder narrar de nuevo la experiencia propia.

Sección: Berlinale Specials
Dirección y guion: Lemohang Mosese
Fotografía: Lemohang Mosese, Phillip Leteka
Edición: Andrès Hilarion Madariaga
Música: Diego Noguera
Diseño sonoro: Diego Noguera
Productores:Marie Balducchi, Lemohang Mosese
Francia, Lesoto, Alemania, Catar, Arabia Saudita, 2025, 90 min