BERLINALE 2025: DREAMS DE MICHEL FRANCO

BERLINALE 2025: DREAMS DE MICHEL FRANCO

Por Mónica Delgado

Cuando un actor o actriz de Hollywood participa con su empresa productora en algún proyecto de cine y a la vez actúa, ya se sabe, con contundencia que el papel que encarnen será hecho a su medida, con todo lo que implica la frase. El caso más emblemático es el de Brad Pitt, quien como productor ejecutivo en 12 años de esclavitud se autoasignó el papel del blanco salvador que daba sentido a la vida del protagonista. Algo de esto hay en Dreams, del mexicano Michel Franco, que compite por el Oso de Oro en el 75º Festival de Berlin. Aquí, la impecable Jessica Chastain, por más que interprete un rol de mujer millonaria sublimada y compadecida por el amor de un bailarín mexicano ilegal y semental, siempre tendrá todas las de ganar, dentro del código del drama amoroso que propone el cineasta.

Podríamos comenzar por lo que suele despertar polémica en algunos films de Franco, su condescendencia con un tipo de crueldad que suele ser del gusto de los fans europeos de Haneke o Ulrich Seidl a costa del diseño de unos personajes racializados o marginalizados. Film de Michel Franco sin pobres, desposeídos con agencia, no llama mucho la atención en determinado plano festivalero internacional; prueba de ello es el anterior film de este cineasta, Memory (2023), que no apeló a algún componente social de la realidad mexicana. También podríamos comenzar este texto señalando el tipo de representación que Franco suele hacer de las clases sociales bajas o emergentes de México (como en Nuevo Orden, 2020), más aún en un tramado donde el tema de clase o racial es importante. Sin embargo, centralizar este artículo en torno a la forma en que se ha construido el personaje de Chastain puede ser un motivo para desengranar la mecánica dramática de este film, ya que se trata un personaje al servicio de un fin claro. Lo que es de México, se queda en México.

El film comienza con la misma urgencia de crueldad que caracteriza el cine de Franco: un plano general de un trailer y su respectivo container estacionado en una carretera en medio de la nada, en la frontera de EE.UU., mientras se escucha decenas de voces de niños, mujeres y hombres gritando y pidiendo ayuda, y que están atrapados allí. Luego de este camión emerge sobreviviente Fernando (Isaac Hernández), un joven veinteañero que llega de manera ilegal, gracias al tráfico de personas de coyotes, y que tras caminar y recibir ayuda de algunos choferes llega a San Francisco. Luego, nos enteramos que es pareja de una multimillonaria de cuarenta años, Jennifer (Chastain), gerente de una fundación. Ambos se conocieron en México, en una escuela de danza que ella financia. Tras una pelea debido a la vergüenza que ella siente de andar con un latino ilegal, el bailarín decide alejarse conservando una mezcla de orgullo, indignación y desamor.

La historia podría ser verosímil y el tratamiento del film por momentos deja de pintar a una Chastain muy dada a las formas de la socialité gringa que va a la ópera, usa ropa de diseñador para ir a un bar de barrio y que planifica en qué obras de caridad repartir sus millones, para dar cabida a la corporeidad de Fernando, no solo como un amante deseado sexualmente, sino como un bailarín que quiere conquistar el sueño americano. Por momentos, pareciera que Franco siente algo de empatía por este personaje, sin embargo hay una escena donde expone su visión de este mundo negado para los mexicanos ilegales: Fernando y Jennifer disfrutan de una noche de conversación echados en el sofá en su departamento de lujo, cada uno en un extremo. La luz está del lado de ella, y del lado de él, oscuridad. El uso de la puesta en escena para la condena anticipada y el anuncio de la inevitable dosis de crueldad.

Muchas veces se considera que la crueldad en los films tiene que ser física, con mordazas y mutilaciones. Sin embargo, Franco ha descubierto algunas vías más sutiles en tiempos de corrección política y detractores de Emilia Pérez. Por ello, la crueldad aparece a partir de la cosificación de un cuerpo, por ello el acto máximo en el film deviene en quebrarlo, torcerlo, para que jamás se atreva a cruzar frontera alguna. En este film, el cuerpo de Fernando no solo es cuerpo para el deseo sexual -como aquella secuencia en que Jennifer lo extraña y la evocación es sexual y coprolálica- sino que es un cuerpo que migra, que camina por el desierto con sed para poder visitar a su amante.

Hacia el final del film, la protagonista cumple con el objetivo que exige la producción ejecutiva: mantener un perfil actoral impecable, donde la salida dramática que le diseña Franco la mantiene dentro del rubro de la mujer blanca, fuerte, que no teme a salir airosa incluso del amor más transgresor, la del romance con el mexicano ilegal.

Competencia Oso de Oro
Dreams
Dirección y guion: Michel Franco
Fotografía: Yves Cabo
Edición: Michel Franco,Oscar Figueroa Jara
Diseño de sonido: Aviv Aldema,Frank Gaeta
Diseño de producción: Alfredo Wigueras
Productores: Michel Franco,Eréndira Núñez Larios,Alexander Rodnyansky
Productores ejecutivos: Jessica Chastain, Kelly Carmichael, Vladimir Artemenko, Megan Carlso
Reparto: Jessica Chastain, Isaac Hernández, Amigo Rupert, Campana Marshall, Eligio Meléndez, Mercedes Hernández
México, 2025, 100 min