
Por Mónica Delgado
No cabe duda que ante los acontecimientos provocados por los ataques asesinos de EEUU e Israel a Irán, este pequeño cortometraje estrenado en Berlinale 2026 de la dupla de cineastas iraníes Mehraneh Salimian y Amin Pakparvar adquiere otro tipo de connotación. Es inevitable situar el lugar de producción de este cortometraje, debido a que los cineastas viven y estudian desde hace algunos años en EEUU, en Chicago, lugar desde el cual enuncian, ante la probable censura o imposibilidad de realización de un trabajo de corte político en su propio país, como parte de un discurso donde determinados espacios y contextos permiten “salvar” una memoria ya que se enclava dentro de terreno de libertades. Y también es inevitable situar a Memories of a Window como una obra desde un tipo de feminismo, que se centra, como dice su título, en el tributo a la memoria de mujeres activistas y luchadoras contra el régimen represivo y patriarcal del ayatolá Alí Jamení. Lo que en el momento de la proyección ante una sala llena se leía como un gesto de denuncia contra el régimen iraní y como un acto de memoria feminista, hoy queda atravesado por la violencia geopolítica que vuelve a situar a la población civil (y en particular a las mujeres y niñas) como víctimas de fuerzas que las exceden.
El contexto de Memories of a Window es el de las manifestaciones y represiones que comenzaron en setiembre de 2022, tras la detención y muerte de Mahsa Jina Amini, de 22 años, quien fuera acusada por la policía de moral en Teherán por no llevar el hijab “correctamente”. La posición de los autores del cortometrajes, ya que incluso hay una voz femenina en off en primera persona que lidera todo el relato documental, es la de oposición al sistema político que a su vez refleja opresión estructural contra las mujeres. El grito de “Abajo el dictador” es el motivo verbal que asoma en diversas escenas, sobre todo arengadas por mujeres desde las ventanas de sus edificios.
Más allá de la temática política (que además logró que mereciera el premio más importante de la sección Generation 14+, sí, se siguen premiando películas por sus temas), es un cortometraje logrado en su estructura narrativa, a modo de correspondencia, de adolescente a adolescente, que recupera registros realizados desde las intimidad de los hogares: se graban las represiones y disturbios desde las ventadas de los edificios y casas. Desde un montaje que logra sensibilizar sobre este punto de grabación, donde las mujeres ponen el cuerpo a su manera para contribuir a narrativas alternativas de la represión, los cineastas agregan la voz en off como una carta de una adolescente estudiante de cine dirigida a una compañera asesinada por grabar (silenciada, desaparecida). Ya de por sí el tono es el de la elegía, la despedida, pero también el del homenaje a través de videos de mujeres difundidos de manera anónima en redes sociales. Se habla de estos registros como una acción de riesgo, donde la cercanía de la muerte está asociada a cualquier demanda de libertad.
Durante la proyección, se escucharon varios gritos de solidaridad sobre “Libertad para las mujeres en Irán”, que a la luz de la posterior masacre de las niñas en una escuela de Teherán a manos de Israel y EEUU luce doloroso, contradictorio, inefable. Los hechos posteriores al estreno del film obligan a complejizar cualquier lectura celebratoria o unilateral. La voz en off que clama contra la dictadura resuena hoy en un escenario donde la agresión externa, lejos de liberar, arrasa. El grito de “Abajo el dictador” que emergía desde las ventanas como acto de valentía íntima y colectiva se enfrenta ahora al estruendo de bombas que no distinguen entre régimen y pueblo. Si el feminismo que articula el cortometraje se erige como memoria y resistencia frente al patriarcado teocrático, la coyuntura impone una posición política más amplia y urgente: la defensa irrestricta de la vida civil frente a toda forma de violencia estatal, ya sea interna o externa. En ese sentido, el lugar de enunciación de sus realizadores (radicados en Chicago, filmando desde el territorio simbólico de las libertades occidentales y también desde el país que ataca, interviene y mata) también se vuelve problemático, y en menos de una semana ya luce envejecido. Si bien ese desplazamiento permitió “salvar” una memoria y articular un discurso imposible de producir dentro de Irán, los ataques de EEUU e Israel tensan la recepción: ¿cómo sostener una crítica justa al autoritarismo iraní sin que esa crítica sea instrumentalizada por agendas intervencionistas que dicen actuar en nombre de los derechos humanos mientras multiplican la muerte?
El gesto más radical que hoy puede acompañar a Memories of a Window es sostener simultáneamente la denuncia del régimen represivo y el rechazo frontal a los ataques imperialistas que, bajo retóricas de salvación, profundizan el dolor que dicen combatir.
Generation K14+
Memories of a Window
Directores: Mehraneh Salimian, Amin Pakparvar
Guion: Mehraneh Salimian,Amin Pakparvar
Edición: Amin Pakparvar,Mehraneh Salimian
Música: Sohrab Karamroudi
Diseño de sonido: Sohrab Karamroudi
Diseño de producción: Sara Azampanah
Coproductores: Amin Pakparvar, Mehraneh Salimian
EEUU, Iran 2026, 19 min