CINÉMA DU RÉEL 2020: RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL DE JONATHAN PEREL

This entry was posted on March 27th, 2020

Por Pablo Gamba

Responsabilidad empresarial (2020) se estrenó en la sección Forum del Festival de Berlín. El director es Jonathan Perel, un cineasta argentino que ha sido clasificado por la crítica entre los que tratan el tema de la memoria de la dictadura cívico-militar de 1976-1983, desde una perspectiva relacionada con el espacio y con las preguntas que plantean los monumentos conmemorativos.

El estilo estructural-minimalista de las películas del cineasta se repite aquí. Responsabilidad empresarial fue totalmente grabada en planos fijos con sonido sincronizado. Las tomas fueron hechas desde el interior de un automóvil estacionado frente a diversas plantas e instalaciones industriales, abiertas, cerradas o abandonadas, filmadas a través del parabrisas y ventanas.

Sin embargo, una diferencia resalta con respecto a las películas sin narrador por las que es más conocido, 17 monumentos (2012) y Toponimia (2015). Es la lectura en la voz en off de Perel de fragmentos de un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales publicado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Argentina: Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad: represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado. Son dos tomos, que tienen un total de más de 1000 páginas. La expresión “responsabilidad” se usa porque el concepto de complicidad resulta insuficiente. “Supera a la noción […] asociada al acompañamiento de una acción desarrollada por otro actor. Concepto de ‘responsabilidad’: papel activo que tuvieron las empresas en la represión a los trabajadores”, dice el texto.

La fuente oficial de la información permite al realizador identificar a todas las empresas e incluso emplear sus logotipos. Son desde ingenios azucareros hasta astilleros, desde compañías de transporte de pasajeros hasta automotrices de capital trasnacional. Ninguna será capaz de demandarlo.

Responsabilidad empresarial señala, así, la inquietante presencia en el paisaje argentino de edificios que fueron parte del genocidio de más de 30 000 personas y que, por ser de empresas, no son identificados como tales en un país donde en las veredas hay placas que recuerdan los lugares donde fueron secuestrados los “desaparecidos”. Esto es lo tocante a la cuestión de la memoria y el espacio que se reitera en este documental de Jonathan Perel.

Sin embargo, hay algo sintomático en películas como Responsabilidad empresarial, y lleva a recordar la polémica que hubo en la Argentina por la selección de 17 monumentos para el Bafici, mientras que no ocurrió lo mismo con Tierra de los padres (2011), un documental de Nicolás Prividera en el que también se leen textos frente a la cámara. Se trata, en este otro, caso de fragmentos de documentos significativos para la historia del país, leídos en el cementerio de La Recoleta, panteón célebre por la sección “La oligarquía” de La hora de los hornos (1968), de Fernando Solanas y Octavio Getino.

En la película de Prividera se intenta recuperar discursos del pasado para confrontarlos con un presente en el que pueden tener algo que decir, o no, con respecto a la posibilidad de un cambio político y social en la Argentina. En cambio, plantearse la reflexión sobre el terrorismo de Estado, desvinculándola de la necesidad de hacer de ella impulso transformador, es no escuchar el llamado que se desprende del hecho de que el empresariado que fue parte del genocidio sigue teniendo poder económico en el país. El miedo al compromiso político que sembró la dictadura sigue vivo en estas películas.

Dirección, producción, cinematografía, montaje y voz: Jonathan Perel
Sonido: Francisco Polosecki
Argentina, 2020