DIFFUSION 2025. PROGRAMA: OFF THE RECORD

DIFFUSION 2025. PROGRAMA: OFF THE RECORD

Once You’ve Shot the Gun You Can’t Stop the Bullet (1988)

Por Mónica Delgado

El colectivo re:assemblage, formado en 2016, y cofundado por los artistas multidisciplinarios Christina Battle,  Scott Miller Berry, Faraz Anoushahpour y Miller Berryse, no solo se han dedicado a promover diversas prácticas cinematográficas y videográficas de artistas de diversas partes del mundo, sino también a visibilizar el trabajo en su diversidad a través de muestras, como pasa con Diffusion, que inició hace poco una serie de proyecciones. Se trata de una muestra de cine no ficción que ya va en su tercer año, y que reúne trabajos tanto de artistas de trayectoria como nuevos, que abordan desde sus formas tópicos que van desde variaciones de la memoria hasta expresiones de resistencia política. Esta muestra, bajo la curaduría de Faraz Anoushahpour, Ryan Ferko, Scott Miller Berry y Almudena Escobar López, reune ocho programas, agrupados de acuerdo a criterios de los programadores y que proyectan también algunas urgencias sobre el contexto internacional actual de la mano de los riesgos formales de sus autores.

Comentamos el programa Diffusión 1, denominado Off the record, que alude a criterio para agrupar a cortometrajes y videoarte convertidos en un gesto de desvelamiento fuera del relato oficial. Se trata de obras sobre todo que trabajan con fragmentos o documentos de archivo, que escapan al control del discurso hegemónico -cine huérfano, material doméstico o archivos olvidados-, pero también de audios o films recontextualizados por los realizadores y que adquieren un nuevo sentido crítico. Así, el término off the record señala lo que queda en los márgenes de la historia audiovisual y que, al ser recuperado, pone en cuestión tanto la memoria institucional como los modos en que se construyen los relatos públicos.

La selección comienza con Thank You (2013) de la artista multidisciplinaria turca belit sag, quien desde hace algún tiempo trabaja desde la apropiación, interviniendo material televisivo, fílmico y sonoro para interpelar sentidos comunes en torno al poder político. En esta obra, la cineasta recupera el detrás de cámara de un video realizado con fines institucionales, en el cual una trabajadora textil indonesa mira al lente y dice gracias en inglés. Reitera una y otra vez la misma frase, debido a que al parecer a pedido de las personas que realizan el video -y dirigido a un público occidental- no cumple con el pronunciamiento adecuado de inglés. El gesto de la trabajadora textil indonesia, obligada a repetir “thank you” hasta ajustarse a la expectativa de un inglés “adecuado” expone una relación de subordinación simbólica y económica. La simple toma muestra la imposición de una lengua y un modo de enunciación que invisibiliza la subjetividad de la trabajadora, reduciéndola a un signo utilitario en la narrativa de un video institucional. La obra de belit sag, al rescatar este “detrás de cámara”, desmonta la apariencia de neutralidad del archivo audiovisual y hace visible la violencia epistémica que opera en la construcción de representaciones globales. Desde lo decolonial, el video de Sag critica la normalización de un régimen visual y lingüístico que disciplina los cuerpos y -como en este caso- las voces para sostener imaginarios hegemónicos.

En The World Doesn’t End When You Do (2024), el cineasta experimental y artista estadounidesnse marlow magdalene apela a reconstituir imágenes de archivo (extraídas del Prelinger Archives) para mostrar una posibilidad de defensa ante una California que sigue en decadencia. Si bien en una primera capa el cortometraje explora una visualidad sobre las particularidades de una California de situaciones anodinas, que incluye juegos irresponsables con niños, disturbios, incendios forestales, intercalados con escenas de un matadero, en una segunda, la obra se extiende hacia una afirmación de una subjetividad queer de la mano de una voz en off que funciona como salida política a una realidad de alienación. La irrupción de esta voz introduce un quiebre en la lógica de la representación patriarcal y heteronormada, que históricamente ha asignado a los cuerpos disidentes roles marginales o invisibles en el archivo. En esa línea, el gesto de reapropiarse de imágenes “neutrales” o aparentemente objetivas y reinscribirlas desde una sensibilidad queer genera un espacio donde la experiencia de género deja de ser una ausencia y se convierte en potencia política. La propuesta de magdalene plantea que las imágenes del pasado no son estáticas: pueden ser reescritas desde corporalidades y voces antes excluidas, de manera que la memoria audiovisual se reconstituya como un territorio abierto a la multiplicidad de identidades y a la resistencia contra las formas normativas de control.

Como parte también de una intención de rescate, los curadores incluyen Once You’ve Shot the Gun You Can’t Stop the Bullet (1988), obra en video analógico que refleja el espíritu viajero de su autor, el artista canadiense Jayce Salloum, quien a lo largo de los años ha trabajado videoinstalaciones en torno a ocupaciones y ataques, como los vividos en Líbano, desde un afán documental e investigativo. Aunque este trabajo presentado en Diffusion tiene un look de bitácora de viajes en tono melancólico, lo que refleja la edición de una serie de registros hechos en Beirut, Bikfaya, Jerusalén, Las Vegas, Los Ángeles, Nueva York, Tijuana, Vancouver, entre otros, es la evidencia de una subjetividad en un contexto específico. A partir de material grabado en directo durante tres años, Salloum propone puntuales paralelismos entre lugares de crisis y guerra y otros sin problemas donde es posible comerse una fresa o detenerse a tomar un café. Si bien la analogía no es tosca ni fácil, el artista lograr plasmar una cartografía sentimental y personal.