ENTREVISTA. LORENA BEST Y LOS DIEZ AÑOS DE ‘A PUNTO DE DESPEGAR’

ENTREVISTA. LORENA BEST Y LOS DIEZ AÑOS DE ‘A PUNTO DE DESPEGAR’

Por Mónica Delgado

Tras diez años desde su estreno en Chile, el documental peruano A punto de despegar (2015), dirigido por Lorena Best y Robinson Díaz, sigue vigente debido a las problemáticas sobre la reconfiguración del panorama urbano en pos de la modernidad y el desarrollo en el país. La película describe el proceso de desalojo de una comunidad entera, ubicada en lo que se llamaba la hacienda San Agustín en el Callao, con el fin de ampliar el aeropuerto Jorge Chávez, el único internacional en todo el país. El film capturó momentos clave de expectativas, tensiones y promesas como un gesto de sacrificio forzado hacia la idea de progreso: familias enteras obligadas a abandonar su barrio mientras las autoridades (fuera de campo) planificaban una nueva infraestructura por encima de sus historias y memorias. También mostró un mapa de la demolición, que convertía las casas y chacras en un terral para comenzar otro tipo de promesa. Diez años después del contexto que describe el documental, revistarlo no es solo un ejercicio nostálgico para sus realizadores, sino una invitación a reflexionar sobre cómo el país gestiona sus grandes obras y qué tipo de desarrollo persigue, y de cómo se puede registrar este tipo de procesos sin sucumbir al efectismo o sensacionalismo.

Sobre este film, a diez años de su primer encuentro con el público, conversamos con Lorena Best*, cineasta, comunicadora social con maestría en Memoria social por la Universidad Federal de Río de Janeiro, quien nos habla del proceso de investigación y producción, en un contexto de transformación urbana que se sigue extendiendo, donde los derechos de los ciudadanos se ven vulnerados por las ansias de una modernidad de imitación.

Desistfilm: Hemos visto algunas escenas de A punto de despegar que nos sitúan en los años 2011 o 2012. Luego, ustedes la estrenan en 2015, un proceso medianamente largo, como suele pasarle a la mayoría de películas independientes peruanas, ya sea documental o ficción, más aún cuando se trata de una obra que ha requerido un seguimiento por meses a la situación de este barrio, de la hacienda San Agustín en el Callao. ¿Cómo es que decides registrar estos últimos días de la hacienda, ya que venías trabajando años sobre esta realidad? 

Lorena Best: Han pasado ya diez años desde el estreno de la película (en noviembre de 2015 en el Festival de Cine de Valdivia en Chile), y la fecha se vuelve significativa en el contexto de inauguración del nuevo aeropuerto. Llegué a San Agustín en 2002. El nombre de la película viene de un libro sobre testimonios que mi hermana publica con otros compañeros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que se llama Oía mentar la hacienda San Agustín. Y ahí siempre aparecen repetidas frases de los vecinos del lugar -es una indagación sobre historia oral-: “ya estamos a punto de despegar”. Desde este acercamiento que tuve con mi hermana a partir de su investigación, conocí el lugar, fui a tomar fotos, y ya luego lo visité con más regularidad.

Desde que los conocí decían eso, que se iban a ir, pero pese a estar al lado del aeropuerto, este lugar, como ustedes ven en el documental, era una chacra, parecía un pueblo de Huaral o de Chincha. Pero esto estaba en el Callao, cerca a Lima. Era un lugar impresionante, obviamente. Y empecé a hacer mucha amistad con los vecinos; y en el 2011 decido hacer la película y me reúno con la comunidad. Esta película se hizo con una suma de solidaridades, porque siempre es así, nunca es obra de alguien solo.

Luego se suma un equipo de la Universidad Católica, de geógrafos, abogados, sociólogos que se interesan por este caso, y empiezan a acompañarme en el proceso. Claro, a la par que se tenía que hacer seguimiento a la asesoría legal, porque el desalojo de las personas que vivían allí era un proceso muy irregular, promovido desde el estado. Se hizo una charla con un abogado, quien explicó todo, y en ese contexto es que propongo hacer una película. Todos aceptan. Entonces, es una película que se hace con el apoyo de todos los vecinos. La grabamos durante un año. Hay un montón de material, aunque la película se concentra en los últimos tres meses del desalojo. Por eso, no vemos en el documental al lugar completo, sino ya su desalojo y demolición, que terminó en 2012.

Y nosotros terminamos de coordinar con ellos en el 2013, en la última fiesta, que es lo que hizo la población de San Agustín como despedida. Sacaron a su santo en el terral del frente. Y entonces regresamos en 2013 a grabar eso, pero ya no entró en la película. Así que el registro se hizo entre 2012 y 2013, incluyendo momentos de la celebración de Navidad y Año Nuevo. Con Robinson Díaz, el codirector, tomamos millones de decisiones en la edición, y en el 2015 lo terminamos.

Desistfilm: Esta película como has mencionado cumple 10 años. Adquiere otra resonancia con lo que viene pasando con el nuevo aeropuerto, que a días de su inauguración tuvo varias críticas de los usuarios. Cuando hicieron la película formularon la estructura narrativa desde la centralidad del desalojo, y dejan al aeropuerto fuera de campo. Sin embargo, vemos los aviones en el cielo; hay un trabajo sonoro de los despegues, consideraron un espacio importante para el sonido. En una parte de la película uno de los personajes dice: “Esa era una de las últimas haciendas”. Así que lo que vemos es el proceso hacia esa despedida, donde el motivo del desalojo queda insinuado. ¿Cómo construyen también esa narrativa con relación a esta idea de aplazar un pasado (de Lima y de Callao) a cambio de esta modernidad, digamos, que implica el aeropuerto, pero que queda fuera?

Lorena Best: Nuestra idea es que esta modernidad no debería tener tanto lugar, debía estar chiquita y al fondo. Lo más importante es lo que está en primer plano: la vida de estas personas, su forma de vida, sus casas, sus chacras, sus árboles, sus dinámicas. Eso es lo que está primero. El aeropuerto está atrás, está pequeño siempre. Sobre el sonido de los aviones, en verdad no te permitían hablar cuando se grababa. Era muy fuerte. Así que esa fue la primera decisión. La segunda fue no construir un relato de la pena, sino un relato de la dignidad. Y eso es lo que sentimos que tienen todos ellos, muchísima dignidad. Nadie tiene que venir a demoler tu casa. Habían casas que se desmontaban como la que vemos de Susan y su familia, y otras que eran removidas por ellos mismos. La Casa Hacienda de los Pardo siempre estuvo en pie, habitada por las maestras, las hermanas Juana y Dora Barrantes. En un hecho inédito, la casa hacienda no fue demolida, sino que fue desmontada por el Gobierno Regional del Callao. Se desmontó con la intención de estudiarla y preservar sus partes arquitectónicas.

También se trataba de mostrar en A punto de despegar la alegría pese a todo. Está, por ejemplo, la anécdota del perro, está en las maneras en que se despiden entre ellos; hay nostalgia, no son solo ellos los que han vivido allí, sino que es el lugar donde nacieron sus padres y sus abuelos; son tres generaciones que vivieron allí. Entonces, no es poca cosa. Hay un personaje que habla de la humildad, el señor Alejandro Higa, el último agricultor japonés. Él luchaba por un trato digno por parte del estado. No lo consiguió. Mostrar todo eso fue una decisión que tomamos con Robinson Díaz. Queríamos lograr transmitir esto en el documental: “Nosotros tenemos nuestra alegría, nuestra dignidad, nuestra historia que nos la pueden arrancar y por último nos la llevamos en esas maderas, en las puertas, en los pedazos de madera…”. La gente se las llevaba para que estén en sus nuevas casas puestas ahí. Tuvimos tanto material que luego tuvimos que encontrar el ritmo en el montaje, encontrar qué viene antes, qué viene después; eso fue muy arduo. Son las ventajas de hacer documentales, son bien largos y requieren de mucha prueba.

Desistfilm: Mencionaste lo de la dignidad. Esta hacienda también se ubica en un contexto previo al desalojo, por ejemplo, se inserta dentro del panorama de las haciendas en el Perú en tiempos de la reforma agraria. Podría leerse desde un transfondo sociohistórico más amplio. Una intuye que le dieron esta hacienda a la comunidad, después de la reforma. Cuéntanos un poco de ese proceso desde tu propia investigación.

Lorena Best: Sí, ese proceso de investigación se inició gracias a mi hermana, Kristel Best. Esta hacienda era de la familia Pardo, quienes la dejan en los años 40. Luego, la empiezan a alquilar, ofertan parcelas a agricultores peruanos y japoneses. Empiezan a hacer dinero con este sistema de arriendo de tierras, que era muy feroz, ya que abastecía mercados de Lima. Luego, estos agricultores, que eran peones, empezaron a vivir allí. Algunos muy antiguos y otros no tanto. Y años más tarde empezaron a recibir también olas migratorias durante el conflicto armado interno en los años ochenta. Hay una migración de ayacuchana importante y también amazónica. También hubo muchos trabajadores golondrinos de la agricultura que iban y se quedaban. Iban y venían en temporadas. Era un lugar que había sido reivindicado por la reforma agraria y gracias a eso se crea el pueblo joven, que es donde estaba la mayoría de los habitantes, alrededor de la casa hacienda. Entonces, algunas eran estructuras que pertenecían a las casas de los peones de la hacienda y otras ya no. Entonces, en este lugar se concentraba parte de la historia social del Perú republicano prácticamente.

Antes de ser de los Pardo, esta tierra fue de los sacerdotes recoletas. Entonces, puede decirse que sintetiza la historia de nuestro país, con la iglesia incluida. Fue espacio para una gran migración japonesa, afroperuana, amazónica, y huachana. Estaba ahí todo el Perú. Y la llamaban la hacienda por una cuestión de costumbre. Y esa profesora que ven salir en una escena fue docente en una escuela de la zona durante 40 años y se quedó a vivir allí. Entonces, las haciendas ponían a sus profesoras, ponían su escuelita para todos. Y ella, junto con su hermana, fueron profesoras de ese lugar. El hacendado les dejó la casa. Pero obviamente, una casa en ruinas. Luego, los administradores, que eran de Puno, también recibieron una parte de la casa, que no se ve, y que está atrás. La costumbre de la procesión del santo la crean los Pardo, puesto que siempre cada hacienda tenía la costumbre de donar santos. Entonces, es complejísimo. Pero, todo fue asimilado por la población y tomado para sí. Por ello, se potencia la intención de dejar al aeropuerto está fuera del campo, y por ende, también es interesante como Lima o el Callao quedan fuera.

Desistfilm: Un documental convencional probablemente hubiera contextualizado, explicado por qué este lugar y los vecinos están pasando por esta situación, sin embargo, ustedes eligen un registro que permite describir el lugar, situarlo como si fuera una arcadia, suspendida en el tiempo. Como espectadores no imaginábamos que muy cerca del aeropuerto había este lugar, que incluso se puede ver desde el avión y que pasa desapercibido. ¿Cómo decidieron el tono y espíritu del documental, basado en dejar que la comunidad hable? Hay entrevistas, pero no son las típicas entrevistas de talking head, sino que registran lo que perciben los habitantes respondiendo a situaciones vividas, como la celebración de la Navidad, o la despedida de sus amigos en el bar, en las mudanzas, en las reuniones entre mujeres.

Lorena Best: Pasamos en el proceso de realización por muchas etapas, pero sí teníamos claro que, como yo ya había tenido una relación de tantos años, queríamos que el film tenga que ver con la familiaridad. Y entonces no era difícil filmarla. Es más a veces no sabíamos qué filmar porque todo pasaba a la vez, ya que había confianza, apertura. Entonces, esa fue una decisión desde el inicio. Y como toda la información contextual ya la teníamos, sentía que no necesitábamos hablar con un sociólogo. Esto podría pasarle a cualquiera: que venga alguien y te desaloje de tu casa. Y más aún cuando se trata de casas que fueron de tus padres y de tus abuelos. Qué duro. Esa experiencia no la puede decir nadie de fuera, ni yo ni nadie. Nosotros estábamos ahí registrando toda esa apertura que teníamos, por eso es que tiene esa naturalidad. Y lo otro es que optamos por tomas larguísimas. Cada toma tenía doce minutos. Menos las tomas de espacios vacíos, esas eran de dos minutos. Pero las tomas con situaciones, con las personas, son de doce minutos. Se trató de dejar que las cosas pasen. Entonces teníamos ese manejo de la temporalidad. Por ejemplo, Don Adriano, el señor de la bodeguita en la escena con Juan. Esa escena es maravillosa, porque él era un actor. Entonces también encontramos personajes que eran muy interesantes para el cine como él. Lo conocimos recién allí, al filmar. Me quedé fascinada, qué hombre tan interesante y tan generoso para el cine, un gran actor. Además nos fuimos a vivir allá. Cuando ya las cosas se pusieron muy mal, alquilamos una casa, la de Jorge Muerga, por tres meses, entonces filmábamos todos los días, día y noche. Y regresábamos a Lima una vez a la semana para cargar material.

Desistfilm: Es documental también trae a discusión otras problemáticas, como las de expansión urbana. Está en debate en el Callao si se construye o no una pista de alto flujo en avenida Santa Rosa, que también implica excusas de alcaldes y funcionarios públicos que podrían rozar el racismo. Este, no sé si has difundido este documental este en alguno de los conflictos que se están armando en el que se están prendiendo en el Callao por cuestiones también urbanas, por ejemplo, ahora hay este uno de los problemas del que justamente del aeropuerto es que la salida quería que sea por encima de la Avenida Santa Rosa para que vaya hasta la Costa Verde con excusas increíblemente clasistas, ¿no?

Lorena Best: A punto de despegar es el primer registro documental de un conflicto urbano -que hay un montón- en el Callao y en Lima. Hemos coordinado con la Asociación de Vecinos de Santa Rosa, quienes se comunicaron conmigo, quienes pidieron saber más del proceso de la película, como investigación y como una forma de ampliar los contextos de estas problemáticas. Quisiera poner el film a libre visionado en YouTube, pero no se puede por lo pronto por un tema de derechos de una canción. Cuando nos piden la película, la compartimos. Se sigue viendo, y estamos felices. Muy agradecida que la pidan. También la hemos usado mucho para mostrar conflictos de vivienda aquí en el Perú. En San Agustín vivían como 400 personas, de las cuáles la mayoría fue reubicada en un terreno del Ministerio de Transportes en Santa Rosa, en el distrito de San Martín de Porres, en el límite con el Callao. La mayoría está allí y siguen haciendo la fiesta del santo. El ministerio les prometió parques; como no lo han hecho, han puesto mini chacras de cebolla con su dinero.

Desistfilm: ¿Cuánto costó hacer un documental como este?

Lorena Best: No puedes hacer una película de este tipo partiendo de contar con un equipo de quince personas y con un catering. Con el presupuesto que teníamos no la podíamos hacer así. Nosotros éramos tres y ese nivel de intimidad estuvo muy bien. Debe haber políticas culturales, de apoyo estatal y todo, pero hay un peligro y que nadie quiere luchar: se están generando modelos de producción nocivos, porque son ultralimitados. Y el cine no puede ser limitado a un modelo de producción, ya que en los concursos se pide que debes tener mínimo 15 personas en un equipo para que consideren que recién es un proyecto. Es absurdo. Cada proyecto tiene su naturaleza, por ello en todo el mundo hay diferentes premios para diferentes tipos de cine, pero acá en Perú como que todo el cine documental lo ven igual. Entonces, yo creo que hay un gran problema que tenemos en Perú y no es de ahora. Es una terrible tendencia a ser conservadores. Hay películas que hablan sobre la familia, y son hechas por los propios directores, sin nadie más, son obras que la haces tú solo, ya que profundizar en una historia con tu familia no debería implicar exponerla a siete desconocidos. La haces tú solo, durante 10 años; y  tiene que verse. No teníamos dinero, y por otro lado, es algo que se tiene que defender si es que se quiere diversificar el cine en el país.

*Charla se dio en el marco de la presentación de A punto de despegar en el cineclubUCH.

Dirección: Lorena Best Urday y Robinson Díaz Sifuentes
Guion: Lorena Best Urday y Robinson Díaz Sifuentes
Sonido directo: Johuseline Porcel
Edición: Fabiola Sialer Cuevas
Producción: Ina Mayushin
Reparto: Inés Puma de la Mota, Mery Bravo, Maruja Cabrera, Antonio Mercado, Adriano León Bardales, Alejandro Higa, Carlos Caldas, Isabel Landauri, Jhony Mexo, Elisa Sulca, Dora Barrantes, Óscar Barrantes, Susan Bonilla Gavilán, Julia Gavilán, Linda Kristel Bonilla Gavilán, Franco Bonilla Gavilán, Ignacio Bonilla, Hermandad San Agustín
Perú, 2015, 85 min