
Por valentina giraldo sanchez
Busqué en internet la radicación de la palabra “error”.
“Componentes etimológicos:
- El verbo errare: Significa «vagar», «andar sin rumbo», «fallar» o «no dar con el objetivo». Este verbo se vincula con la raíz indoeuropea ers-, que expresa la idea de estar en movimiento o errar de un lado a otro.
- El sufijo -or: En latín indica el «efecto o resultado de la acción» del verbo (presente también en palabras como amor, dolor o candor).”
Imagino que una forma de anticipar esta película es mencionar que escondido en cada plano hay un duende. El Tren Fluvial está llena de imágenes-duende. El personaje principal de la película es Milo, un niño que practica Malambo y es instruido por su padre Mariano. Su vida, es más o menos monótona y disciplinada. Un día, luego de comprar pastillas y colocarlas secretamente en la comida de su familia para dejarlos dormidos, Milo toma un tren y se va a Buenos Aires.
Este largometraje recuerda a otros en los que lxs niños, al borde del mundo, se escapan: Crónica de un niño solo de Leonardo Favio, Largo Viaje de Patricio Kaulen o Los 400 Golpes de Truffaut.
Desde las pastillas que dejan dormidos a sus padres, la película entera empieza a llenarse de momentos muy bellos y muy extraños: un conductor de tren que recita poemas, un ave volando en la cabina, un walkman que permite una especie de comunicación telepàtica.
En ese aire conmovido, de no se cuantos días de un niño perdido en una ciudad, es donde aparece la magia y la doble dimensión del “error”: algo que parece fuera de lugar y un andar sin rumbo. La fuerza de estos momentos me hace pensar en El Tren Fluvial como si se tratara de un sueño que trastoca al mundo. Al azar, sus rastros de luz remiten a un lenguaje que se reinventa en los intersticios de esa ternura medio triste y medio divertida.
La imaginación es un instrumento de pensamiento con una posición bastante especial, y en esta película aparece por todas partes. Pienso en Gabriela Mistral cuando escribe sobre el amor de los niños:
“El amor que balbucea es el que más ama”
Los personajes adultos de la película son otros niños en la historia
En El Tren Fluvial
Vemos niños demasiado adultos
Y adultos demasiado niños
Recuerdo, de nuevo, todas esas cosas aprendidas para “leer” e “interpretar” una película. Podría escribir que la interpretación de Milo es muy buena, o que baila muy bien. O que la fotografía está muy bien hecha, o que el montaje no sè què, o que la música si sè más… O quizá hablar de su paso por festivales a los que nunca fui, como Berlín y esos-muy-lejanos.
Pero todo me conduce a esa imaginación enrarecida de la infancia y a la necesidad de abrirle huequitos a todas esas formas de definir, juzgar o interpretar una película. A veces el asombro no tiene forma de adjetivo. Y es precisamente esa reinvención del lenguaje la que exige otras categorías de acceso a imaginar con la película sus posibles eróticas (más que interpretaciones).
¿Qué será lo que persiste en esa manera de conmoverse con la infancia?
Que la hemos visto tantas veces y siempre es como si en los ojos volviera a nacer.
Pienso en estos otros adultos-demasiado-niños que hablan y han hecho imàgenes-duende:
Federico Garcia Lorca
Jose Val del Omar
Pier Paolo Pasolini
A Garcia Lorca y a Pasolini los asesinaron.
Imagino, que quizá alguna de las trampas que se esconden en esos momentos inesperados de El Tren Fluvial, está relacionada con reírse de nosotr_s l_s adultos que vemos películas. Nosotr_s, que nos parece tan extraña la telepatía a través de un walkman o una rosa escondida en un bolsillo.
Hay algo que nunca puede anticiparse de la infancia y de su duende. Y quizá (o eso imagino mientras tanto) eso hace que tropiecen esos espacios tan extraños en donde el cine parece una máquina poco mística. Luego de hacerle zancadilla, aparece el amor.
El Tren fluvial
Dirección: Lorenzo Ferro, Lucas A. Vignale
Idioma original: Español
Guion: Lorenzo Ferro, Lucas A. Vignale
Fotografía: Thomas Grinberg
Edición: Andrés Medina, Lucas A. Vignale
Sonido: Martín García Blaya
Música: Oniria
Producción: Tomás Grandio, Valentine Torre, Casiana Vera
Intérpretes: Milo Barría, Lucrecia Pazos, Mailén Barría, Mariano Barría, Rita Pauls, Fabián Casas, Pehuén Pedre, Diego Puente
Argentina, 2026, 72 min