FESTIVAL DE RÍO 2026: EL SECRETO ES LA CENIZA DE LA MISMA IMAGEN

FESTIVAL DE RÍO 2026: EL SECRETO ES LA CENIZA DE LA MISMA IMAGEN

Por valentina giraldo sanchez

Escribir la impresión que estar conmovida deja sobre el cuerpo, es extraño.

No sabría muy bien por dónde empezar.

Encuentro cuatro cosas:

  1. Un poema de Gabriela Mistral: «En torno al bendecidor bullen cientos de cosas: fiestas, bodas, nacimientos, risa y felicidad, y hay una muerte grande tumbada sobre el dintel de la puerta».
  2. Una frase de un texto de Tatiana Mazú:  “Ojalá el cine pudiera contra-inventarse siempre en estado de incertidumbre y deseo”.
  3. Un poema de José Val del Omar: “Todos los niños nacen genios/ La instrucción pública los enjaula/ la educación los plancha … .Pero la savia es sabia/ y la clarividencia, función del humilde instinto… nos puede iluminar un nuevo mundo”.
  4. Notas de un texto de Lázaro Gabino:  «El cine cobró sentido como algo que yo le había negado siempre: un medio ideal para evadir la realidad, combatir la soledad y llegar al final del día». El cine, lejos de alejarme del mundo, siempre se había tratado sobre «el misterio de que el mundo exista». 

En Seis meses en el edificio rosa con azul seguimos a Bruno de 11 años, quien está empezando a enamorarse de su amigo Vladimir. En su casa, su padre Mundo y su madre Diana caminan entre un montón de opacidades para lidiar con el reciente diagnóstico de VIH de Mundo. La casa empieza a llenarse de fiestas, un gimnasio, amigxs. Y la vida colma todos los rincones. La tristeza se asoma y en sus intersticios aparecen los testimonios de la familia treinta años después. Al juntar tiempos disímiles, Seis meses suscita la aparición de una cantidad de laberintos y afectos.

¿Será que las películas mismas, guardan en su propio secreto, la manera en la que pueden ser leídas? ¿Y que sería la crítica de cine en todo esto?

Hay algo hermoso de escribir sobre Seis meses

La misma película

Me presta sus palabras

Para escribir

Pienso que me gusta la idea

De una escritura

Que se deja afectar

Por aquella cosa que la moviliza

Quizá no es tanto esto de “apreciación cinematográfica”, sino más bien “conmoción cinematográfica”.

Las escenas ambientadas en los años noventa, eso que podríamos clasificar como “ficción” (en realidad todo cine tiene un poco de ficción) tienen encuadres con colores hermosos y la justa proporción que nos permite entrar en la casa. En las escenas “documentales” aparecen las personas hablando a la cámara, como en una entrevista más o menos convencional. En la imagen: la luz, los cuerpos. En los sonidos: la casa, la calle, el diálogo. Bruno cantando en la ducha “Ese hombre que tu ves ahì, que parece tan galante, tan atento y arrogante, lo conozco como a mí”. No hay nada en la manera en la que se construyen las escenas que pudiera parecer especialmente “raro”. La aparición del secreto está en medio de una imagen y la otra. Es decir, en ese salto temporal que muestra las costuras de la historia que estamos viendo.

El reverso del cine es la vida. Tal como escribe Sor Juana en su último verso del poema “Sueño”: el mundo iluminado y yo despierta.

Pequeña y hermosa

la pelicula cobija

alguna de todas las edades

con las que me siento en el cine.

Y no estoy muy segura

de què tenga que ver eso

con el “lenguaje cinematográfico”.

Ese misterio de que el mundo exista

es algo que está antes de todo lenguaje

La familia, esa cosa extraña-tan-cerca-tan-lejos, que se escurre y juega a las escondidas. La institución de la casa como un lugar lleno de opacidades. El cariño-de-todo-aquello-imperfecto. La empatía inmensa del humor. El quiebre. Las palabras de la madre. Del padre. Del hijo. Aprender a entender todo lo roto de ser adulto y darle legibilidad con ternura, luego hacer una película.

Seis meses usa la imaginación para tejer los puentes de la memoria y recordar, con todas las edades, la infancia. El lenguaje que está antes de todo lenguaje y que emerge en esas formas primerizas en las que se nos aparece el mundo, hacen de esta película un gesto inmenso de atención sensible al cuerpo, la sexualidad y la familia.

Seis meses en el edificio rosa con azul
Guión y dirección: Bruno Santamaría Razo
Cinefotografía: Fernando Hernández García
Música: Léo Chermont
Edición: Andrea Rabasa Jofre
Directora de arte: Ivonne Fuentes
Mezcla de sonido: Martin de Torcy
Sonido directo: Miguel Ángel Sánchez
Producción: Carlos Hernández Quiñónez, Bruna Haddad, Bruno Santamaría Razo
Compañías productoras: Desvia Filmes, Ojo de Vaca, Snowglobe Film
Reparto: Jade Reyes, Sofía Espinosa, Lázaro Gabino Rodríguez, Eduardo Ayala, Teresa Sánchez, Anuar Vera, Valentina Cohen, Nara Carrera, Demick Lopes, Valeria Vanegas
México, 2026, 103 min