FICUNAM 2020: ENTREVISTA A ALEJANDRO T. TARRAF, DIRECTOR DE PIEDRA SOLA

This entry was posted on March 24th, 2020

Alejandro Telemaco Tarraf  during IFFR 2020. Photo: ©Marwan Magroun

Por Mónica Delgado

Piedra sola, que tuvo estreno mundial en el reciente festival de Rotterdam, fue parte de la competencia internacional del Festival Internacional de Cine de la UNAM, Ficunam. Se trata del reciente trabajo del cineasta argentino Alejandro Telémaco Tarraf, quien en este film de no ficción, explora paisajes visuales y sonoros de la sierra de Jujuy, al norte de su país.

Tarraf (1984, Argentina) estudió cine en la Universidad de Buenos Aires En 2014, fue seleccionado para el Buenos Aires Talents, organizado por la Berlinale, y en 2015, fue elegido como parte de la Biennale para Jóvenes Artistas en Buenos Aires. Piedra sola es su primer largo.

Piedra Sola está finamente filmada y es un relato sobre mitos y cosmovisiones en una comunidad que mantiene vivo el aspecto cultual. Tarraf explora el paisaje de las alturas, desde planos muy abiertos y desde detalles sonoros que van formulando una representación de lo andino que no recurre a lugares comunes. Describe ritos colectivos, pagos a la tierra, y luchas contra la naturaleza para poder mantener una armonía entre los hombres y mujeres con sus entornos. El argumento es simple: un arriero va en busca de un puma que está matando a sus llamas. Nunca aparece, pero sí su rastro y lo que provoca en las personas de la comunidad.

Conversamos con él en Ciudad de México sobre este trabajo, sus motivaciones y las claves para profundizar en el imaginario que describe.

Desistfilm: ¿Cómo ha sido el proceso de pasar del corto al largo? ¿Qué motivaciones han persistido en este paso?

Alejandro T. Tarraf: Básicamente, lo que pasó fue que tras hacer mi tesis en la universidad, preparé un cortometraje en 16mm antes de salir, que rodé luego en El Tigre, en el cual experimenté trabajar a partir de ficciones propias y considerar también a aquellas de las personas que filmaba, entre documental y ficción. Fue para mí importante hacer dialogar lo que yo traía como ficcional, y lo que el lugar, el espacio y la persona me daba como inspiración. A este corto lo llamé El valle interior (2014). Luego de eso empecé a trabajar en este largometraje, Piedra Sola.

Una vez estaba por Buenos Aires con una amiga, con la cual nos fuimos a escuchar jazz. En el lugar vi una revista, donde hallé un poema de Atahualpa Yupanqui, que me llamó la atención, ya que se le conoce más por su faceta de músico, y no tanto como escritor. Leí el poema y me encantó, me partió la cabeza. Y desde esa vez, comencé a buscar más escritos de él, a conocer más de cerca su literatura. Su primer libro se llamó Piedra sola. Poemas del cerro, y fue escrito en el norte argentino en Jujuy, y el poema que me llamó la atención, que lleva el mismo nombre que el libro, es uno que habla de una piedra en la cima de la montaña, y que se desprendió y cayó, para luego servir como refugio para antiguos arrieros; un lugar para descansar, estar bajo la sombra, y contemplar el paisaje. Y desde allí, mi idea fue buscar esa piedra que menciona Yupanqui en los años cuarenta y en el norte argentino, cerca a la frontera con Bolivia. Y esa fue la inspiración. Cuando fuimos a buscar esa piedra, también comenzamos a buscar a los arrieros de las alturas, los que crían llamas, especialmente a más de 3,000 metros. Y dimos, luego de mucha búsqueda, de scouting, encontramos a Ricardo Fidel Tolaba, el protagonista, con quien hicimos amistad, nos llevó a su casa, a conocer su espacio, y descubrimos que era una persona con mucha poesía y profundidad. Y a partir de allí, comenzaron los viajes y luego el rodaje, en un proceso que duró un año entero. Y ahora con Fidel somos como familia, y es bueno que se pueda expandir el cine desde esta posibilidad.

Desistfilm: ¿Cómo lograste realizar este primer largometraje?

Alejandro T. Tarraf: La película se hizo con un financiamiento austero, ya que obtuvimos un fondo para hacer un documental digital del INCAA, que da para hacerlo entre dos personas. Y con este recurso, que es nuevo, es que pude empezar, sin tener un productor atrás, sino que gracias a la figura del realizador integral es que uno puede ser director y productor al mismo tiempo, sin tener una productora detrás que te esté soplando la nuca. Es una figura que nos ayudó y gracias a eso pude filmar. Teníanos este fondo pequeño, pero también conseguimos un coproductor mexicano, quien nos dio la cámara. Luego, armamos un dossier, con el cual nos pusimos en la búsqueda de más sponsors, todo a intercambio, y luego de eso, nuestro trabajo fue ad honorem, con aportes de gente amiga que incluso vino a filmar desde diferentes lados del mundo. Cuando tuvimos ya el primer corte, no teníamos recursos para poder finalizar. Allí fue que enviamos el proyecto a Doha, y gracias a ese fondo pudimos hacer la postproducción y terminarla para llegar al festival de Rotterdam. El rodaje se hizo en tres partes, la primera de registro documental puro, la segunda, de ficción total, con guionado, y la tercera, de solo sonido, pauteado. Todo esto demoró un año.

Desistfilm: En Piedra sola abordas un sistema de rituales y acciones para preservar el contacto con la naturaleza (la Pachamama), ¿cómo fue esta propuesta pero en relación con tu protagonista?, ya que según lo que contaste, también te nutres de las experiencias propias de las personas con las cuales trabajas.

Alejandro T. Tarraf: Al estar conviviendo con las personas del lugar, empecé a escuchar cuáles son las preocupaciones, y cómo se interpreta eso. Y la figura del puma, que come el rebaño, me pareció que también podía significar una dualidad, de ser destructor pero a la vez benefactor, según la cosmovisión andina. Me interesaba cómo es esa interacción entre animales y hombres, conectada con la espiritualidad. Me interesan los temas universales, los mitos y los de carácter místico, y la figura del puma me daba la clave para sostener una línea delgada y fina, para desde allí empezar a entender este punto de la cosmovisión y el tiempo. Y el proceso fue vivencial. Traía una idea, que la conversaba con el protagonista Fidel, pero también con la comunidad. Hacíamos un ida y vuelta. Filmábamos, parábamos, reescribía, y fue un proceso largo pero muy artístico. Lo importante era mantener este cruce de la ficción propia con el lugar.

El valle interior (2014)

Desistfilm: El primer plano de Piedra sola es un caballo que está amarrado, que no puede trotar, y que aparece en una atmósfera que descubrimos onírica. Se trata de un animal que vino con el colonizador, y lo vemos en la película como un presagio. ¿Quisiste hacer una alegoría de tipo social  o histórica con este inicio? ¿O cómo lo planteas?

Alejandro T. Tarraf: El caballo que elegimos tiene una presencia un poco más dulce. Es más pequeño, más inocente, y yo quería que fuera misterioso en un punto. Y por supuesto que es el cruce entre el español y el nativo, y tiene una particularidad, que es criollo boliviano, petiso, nuestro, y eso me gustaba, ya no era de otros lados, es más, en el lugar lo llamaban “gringo”, no era el caballo árabe o de carreras, y me conmovía mucho. Además, la función que tenía era de acompañar, junto con el perro, a la otra vida, al más allá.  Y aparecía en varios relatos de la zona sobre ritos de pasaje, donde caballos o perros eran sacrificados para ir con sus amos en este tránsito de la vida a la muerte. Y en esa gran fogata que se armaba en este rito, la comunidad podía ver quién iba a ser el próximo, leyendo el fuego, a través de la dirección del humo.Y también significa el cruce hacia varias culturas, entre la egipcia, la griega, la nuestra, y ese sentido de universalidad me importaba plasmar en el film.

Desistfilm: Este aspecto onírico que tiene Piedra Sola, ¿cómo se relaciona con el aspecto ritual que documentas? Porque digamos separas este mundo de lo fantástico o de los sueños, con estas acciones diarias que se asumen como parte de lo real, es decir, estos dos mundos que en apariencia no se unen, pero que sí están interconectados.

Alejandro T. Tarraf: Creo que esta es la base de la vivencia en las alturas, la cuestión de convivir entre el mito, lo onírico y lo que tiene otro tiempo, otra manera de ver el mundo, el pasado, el futuro, y eso me encanta. Es articular la vivencia en la tierra, pero donde también estoy arriba, estoy conectado con la totalidad, lo intangible, con lo que uno crea. Y eso es lo cotidiano en esa parte de Argentina, y yo quería que la película tenga un pie en la tierra y otro en el cielo.

Piedra Sola (2020)

Desistfilm: ¿Cómo decidiste mantener pasajes en quechua? ¿Cómo fue este tema durante el rodaje?

Alejandro T. Tarraf: La parte del quechua tenía que estar porque en esa parte de Argentina se suele hablar, y para nosotros es importante que se preserve la lengua, que se enseñe en las escuelas. Y en el momento de filmar, lo conversamos con Ricardo, el protagonista, y él quiso hablar en su lengua, ya que queríamos también que se vea una vez terminada en el pueblo, y que el quechua esté presente. Además, que es un reflejo de resistencia, y por otro lado, fue por un tema narrativo, ya que hay escenas que aparece porque ya no está el acoso del puma. Y no hablo quechua, así que tuve que tener a alguien que me ayudara con las traducciones en el rodaje.

Desistfilm: ¿Cómo ves el panorama del cine argentino, donde ahora hay películas de las provincias que vienen teniendo reconocimiento?

Alejandro T. Tarraf: Veo excelente que se empiece a descentralizar pamás el cine en Argentina. Ese es el camino, y creo en él. También considero que esto viene pasando en las universidades, ya que son las entidades que llevan el cine argentino adelante. Yo vengo de una universidad pública, donde quizas primaron corrientes de neorrealismo, pero teníamos encuentros para discutir cine latinoamericano, como los films de Jorge Sanjinés o de Miguel Littín, que me parecían más estimulantes que la misma Nouvelle Vague. Y en mi caso, esta película en el contexto del cine argentino, podría ser una rareza, ya que fue filmada en un lugar casi inhóspito, en la puna, donde es difícil acceder.

Desistfilm: En Piedra sola, hay un trabajo de sonido cuidado, es un personaje, parte de la inmensidad de los Andes. ¿Cómo fue este proceso?

Alejandro T. Tarraf: Creo que el film es también 100% sonido. Leí hace poco una frase de Robert Bresson que dice que “El ojo ve, pero el oído imagina”, y esa es la premisa que describe bien lo que yo quería para mi película, donde el sonido sugiere, permite imaginar, evocar y traer lo que está fuera de campo. Por eso, la tormenta del inicio del film casi no se muestra, la oímos, la sentimos. El sonido nos coloca en una posición de origen, de sueños. En la elección de los planos, cuando el protagonista va, por ejemplo, a leerse las hojas de coca, el va caminando por un barranco, por el cerro, y me interesó captar ese sonido de las piedras, ya que era sonoramente hermoso, ya que quería mostrar esa cadencia de los pasos en la tierra. Era la imagen al servicio del sonido, y viceversa. Y el tercer rodaje fue precisamente para registrar sonido. Y el trabajo de posproducción, le dio todo el peso que necesitábamos. Hay una ecuación entre lo pequeño y lo grande, que hay que saber trasladar, para que tenga peso, y eso fue trabajado en la mezcla de sonido, para darle ese caracter que estábamos buscando. La naturaleza tiene una música especial, y no era necesario agregar algo más.

Competencia internacional
Director: Alejandro Telémaco Tarraf
Guión: Alejandro Tarraf, Lucas Distefano
Productor: Alberto Balazs, Alejandro Telémaco Tarraf
Dirección de arte: Eva Knutsdotter
Sonido: Leonardo Cauteruccio
Fotografía: Alberto Balazs
Edición: Alejandro Telémaco Tarraf
Compañía productora: Viento Cine, Balazstarraf. Apoyado por INCAA Project and Development Fund, Doha Film Institute
Reparto: Ricardo Fidel Tolaba, Lucía Bautista, Maykol Tolaba, Rubén Tolaba, Rosa Ramos, Carlos Tolaba, Gregorio Ramos, Walter Gimenez, Leonardo Castillo
Argentina, México, Catar, Reino Unido, 2020, 72 min