LIMA ALTERNA 2026: ‘FOREVER…FOREVER’ DE JOHAN LURF

LIMA ALTERNA 2026: ‘FOREVER…FOREVER’ DE JOHAN LURF

Por Mónica Delgado

Programar en la ceremonia de inauguración un film experimental del cineasta austriaco Johann Lurf es todo un manifiesto, un acto de fe, en tiempos en que los festivales tradicionales limeños apuestan más por el marketing de los cocteles, la foto con el vino y las palabras de honor de los auspiciadores. No sé cuántas personas estuvimos en esa sesión inaugural de la 7° edición de Lima Alterna, quizás cuarenta o sesenta, pero se configuró un punto de retorno a esa vieja práctica de la hipnosis o del cauterio consciente ante una pantalla plena de flickers y demás intermitencias.

Forever…Forever (2006) fue realizada a lo largo de 22 meses, y el resultado lo experimentamos en menos de media hora. Por un lado, es un film que desnuda su propia manufactura a través de una serie de “time-lapse” en una zona conocida como el embalse de Ottenstein, con un lago artificial y reservorio en una zona alta de la Baja Austria. Es inevitable pensar durante la proyección en cómo se hizo esta obra, más aún cuando en los créditos se describe que se usó película de 65mm con una cámara artesanal y que luego fue proyectada en festivales europeos en copia de 70mm. Lurf prolonga el film para que el espectador imagine el arduo trabajo de observación, registro y experimentación con el dispositivo cinematográfico, pero también para especular en torno al uso del material utilizado. Filmar en celuloide supone una economía de producción muy distinta a la del registro digital: cada segundo de película expuesta tiene un costo, al que se suman los gastos de revelado, procesamiento, pruebas y transfers digitales. Esta condición implica asumir un riesgo adiciona: tomar decisiones sobre cuánto tiempo se registra, con qué intervalos y bajo qué condiciones técnicas.

La fabricación de una cámara propia, como ha expresado el cineasta, añade otra dimensión de cuidado en esta operación técnica que modula el resultado. Lurf interviene en las herramientas mismas de producción, adaptando el aparato cinematográfico a las necesidades de su proyecto: la cámara deja de ser un instrumento transparente, subordinado a la representación, para convertirse también en parte de la investigación formal. Esta decisión inscribe a Forever…Forever desde una tradición del cine experimental en la que la invención técnica, la construcción de dispositivos y la exploración de los límites del soporte forman la naturaleza de la obra.

El paso del 65mm a 70mm para su exhibición en algunas salas también es un reto desde la performatividad del mismo soporte, que se prolonga en las condiciones de exhibición, en la escala de la pantalla y en la experiencia física que supone enfrentarse a una imagen de estas características (más grande de lo usual). Así, para Lurf el formato deviene en una declaración estética: la apuesta por una experiencia que se aleja de la reproducción doméstica o a la visualización en una pantalla pequeña de los tiempos de streaming. Forever…Forever exige una gran pantalla.

Desde el plano estético y formal de este film de 21 minutos, el uso del time-lapse, extremadamente prolongado, permite condensar su duración material: la hace perceptible bajo otra organización temporal. En menos de media hora asistimos a una experiencia que contiene casi dos años de observación y trabajo. Así se plasman dos temporalidades, la primera, la más figurativa, la del paisaje intervenido por las estaciones, de primavera a verano, de invierno a otoño, mientras aflora la segunda, la del cineasta que marca otro tipo de duración tangible desde una sutil edición, marcada por imaginar al lago como un doble espejo que todo lo capta incluso en medio de la oscuridad o de una noche estrellada. Forever…Forever representa el paso del tiempo y el procedimiento de su propia hechura plasmados, como suele pasar con gran parte del cine experimental, hacia una esperada catarsis.

En una época dominada por la circulación acelerada de imágenes, la fragmentación de la atención y el consumo audiovisual en dispositivos individuales, encontrarse colectivamente gracias a Lima Alterna frente a una película experimental de estas características, además vista en medio de un programa formado por otros tres films más, supone recuperar algo de la experiencia primigenia de la sala: la confrontación con una imagen que actúa directamente sobre nuestra percepción.

Forever…Forever
Austria, 2026, 21 minutes. 70mm DTS 7.1 / 5.1 & 35mm Dolby Digital·EX