LOCARNO 2021: GERDA Y LUZIFER

LOCARNO 2021: GERDA Y LUZIFER

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Por Mónica Delgado

Gerda obtuvo un reconocimiento a su protagonista como mejor actriz y Luzifer causó expectativa porque llegaba con el padrinazgo de Ulrich Seidl. Ambos trabajos de cineastas jóvenes vistos en la competencia internacional del festival de Locarno, están en la línea del tipo de películas que llaman la atención en algunos programadores, al partir de sus historias que se podrían considerar como llamativos en estos eventos: una adolescente como pole dancer mientras de día estudia y cuida a su madre o sobre una familia extraña y fanática que vive aislada del mundo. Más allá de las sinopsis efectistas, estuvimos ante films irregulares, que nos dejaron con alguna desazón.

El segundo film de ficción de la cineasta rusa Natalya Kudryashova, Gerda, está narrado bajo los códigos del coming of age y con un ligero déjà vu a otras obras donde jóvenes viven una doble vida. Sin embargo, más alla del realismo social de trabajos como Lilja 4-ever (2002), lo que le interesa a Kudryashova es elaborar un retrato de un personaje desde una lógica psicológica y onírica: algunos insertos que rompen con la realidad y nos sumerge a una lógica de ensoñación que intenta explicar la interioridad de la protagonista. Lera (la premiada Anastasiya Krasovskaya), es estudiante de Sociología que vive con su madre depresiva y la cuida de los ataques de su ex marido violento, un policía que llega ebrio a acosarlas. Por otro lado, trabaja en un club nocturno junto a otras mujeres nudistas, con quienes poco a poco va generando un sentido de comunidad (las primeras escenas muestran la hostilidad con la cual Lera, llamada allí Gerda, es tratada en este night club). Sin embargo, la trama se va complicando con la inserción de varias subtramas que en algunos casos lucen innecesarias: Lera también hace encuestas tipo censo para un voluntariado universitario, razón por la cual la vemos en varias escenas entrando a casas de extraños, o también frecuenta un grupo de jóvenes artistas y se siente atraída por uno de ellos.

Lejana al espíritu de películas como Jeune & Jolie (2014) de François Ozon, donde también vemos a una adolescente que tiene un trabajo sexual, aquí la cineasta rusa intenta más bien colocar a su protagonista en una suerte de retos y ver cómo sale librada, además soportado en una actuación fantasmal de Anastasiya Krasovskaya, ya sea salvando a su compañera de baile incosciente en medio de un grupo de clientes en un hotel de lujo, aceptando las proposiciones de un asiduo voyerista, bailando la misma canción una y otra vez debido a un jefe explotador, o ayudando a sellar puertas y ventanas para evitar malas ideas a su madre en crisis. Situaciones además sazonadas con algunos flashbacks (como la secuencia que abre el film) o con recreaciones de algunos sueños con estética marina. Demasiada dispersión para un film que pudo enfocarse en aquello que prometía: un acercamiento a un personaje femenino construyendo sus propias fortalezas en una Rusia asfixiante.

 

Luzifer es el tercer trabajo de Peter Brunner, y una propuesta cercana al influjo de sus obras previas: dispositivos de género para profundizar en personajes inmersos en situaciones que los hace confrontar sus creencias, aunque aquí marcados por una idea de modernidad o progreso. Franz Rogowski, conocido actor alemán, protagonista de varios films de Christian Petzold, es aquí un joven con problemas mentales dependiente de una madre fanática (la actriz Susanne Jensen en su debut, además de pastora en la vida real) que lo ha modelado según un imaginario religioso particular.

Johannes (Rogowski) y su madre son mostrados en una cotidianeidad arcádica, donde siguen ritos de culto a dioses de la naturaleza. El Lucifer del título aparece sugerido como una entelequia, quizás fuera de campo, o quizás en cada acción que realizan los personajes, en una relación filial que borda lo incestuoso o la gigante admiración de un hijo hacia su madre, la única persona con la que vive en kilómetros a la redonda. Y así aparece el componente más valioso en esta puesta en escena de Brunner: el paisaje como modelador de las relaciones entre los personajes, perdidos en la inmesidad. Dos personajes viviendo solitarios en un bosque alpino, lejos de las toxicidades de la comunidades o urbes, y siendo ermitaños en todo el sentido de la palabra. Esta distancia es percibida por el espectador como problemática, ya que poco a poco vamos conociendo las causas de este alejamiento, así como profundizando en las variantes de este culto, que además luce muy físico, de bailes a ritmos puks, de baños a modo de bautizo, de rezos ante un árbol esculpido con una virgen tallada dentro.

Los mejores momentos de Luzifer están en sus primeros minutos, en la presentación de ambos personajes, en su extraño vínculo familiar y en la ambigüedad de sus interacciones, en los planos cercanos que nos van presentando a una madre en su desnudez, en su cabeza rápada, en su ascetismo que habla de un pasado que hay que purgar. Sin embargo, la llegada de la “civilización”, materializada en la incursión de una banda de drones de una aserradero cercano, y la futura llegada de unos matones que quieren comprar ese terreno a la fuerza, vuelven la pugna religiosa inicial (de sanaciones y expiaciones) en una guerra ante la llegada del progreso. Lo que parecía el desarrollo de dos personajes enajenados, en sus exacerbadas devociones a la deidad, se va volviendo un litigio ambientalista, y quizás esto permite la analogía u oposición fácil: resistencia frente a la imposición, paz versus violencia, el amor a la naturaleza versus la llegada de la máquina.

Basada en hechos reales (al menos con esa cita comienza el film), Luzifer, producida por Ulrich Seidl, es una experiencia que vale la pena confrontar, ya sea por el modo en que Brunner diseña el personaje femenino, desde su brutalidad física o texturas del paso de tiempo, como por la versatilidad de Rogowski, uno de los actores de labor más interesante en el cine alemán actual.

Competencia internacional

Gerda
Directora: Natalya Kudryashova
Fotografía: Vasiliy Grigolyunas
Edición: Sergey Tikhnenko, Sergey Ivanov
Productores: Dimitry Davidenko, Rafael Minasbekyan , Vadim Vereshagin
Reparto: Anastasiya Krasovskaya, Yura Borisov, Yulia Marchenko, Darius Gumauskas
Rusia, 2021, 111 min.

Luzifer
Director y guionista: Peter Brunner
Reparto: Franz Rogowski, Susanne Jensen
Productor: Ulrich Seidl
Música: Tim Hecker
Austria, 2021, 103 min.

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