
Por Mónica Delgado
La cineasta polaca Kamila Serwicka comienza su documental con un autoregistro. La vemos, a modo de un selfie o autorretrato, mirar a la cámara mientras está en un descampado para comentar que está regresando a su pueblo natal, donde viven sus hermanas y padres, tras ocho años de ausencia y en pleno distanciamiento post pandemia. Esta entrada a su entorno personal es directo y simple: desde la cámara en mano y desde el testimonio nos adentramos en la promesa de un relato familiar, desde el retorno de una hija que ha vivido en las ciudades y que plantea ese encuentro como una oportunidad para hacer un retrato más amplio de esos lazos filiales. Sin embargo, lo que apreciamos desde los primeros minutos de Blossoming (Polonia, 2026) son las tensiones de una casa pequeña donde las mujeres de la familia siguen sometidas al yugo paterno.
Kamila Serwicka construye en su primer largometraje un perfil del padre desde la manera en que la esposa y hermanas reaccionan a sus comentarios, intentos de abrazo o alguna otra muestra de afecto. Pareciera que el hecho de tener una cámara en casa permite tener evidencia de la fría distancia entre el padre y las mujeres del hogar. No sabemos qué ha pasado entre ellos, pero los gestos e indiferencia nos permiten imaginar el trato y el sufrimiento que ha podido contener la convivencia con un padre que tampoco vemos como asfixiante o dominante. ¿Qué ha pasado en esta casa? ¿Cuáles son las tensiones que han generado este trato entre el padre y las hijas adolescentes? ¿Por qué el padre, en todo caso, actúa como atento ante el registro? Por momentos, Blossoming muestra a un padre clamando atención de sus hijas: “Jamás me preguntas cuando estás en la cocina preparando el desayuno si yo quiero un café o también comer”, reclama a una de ellas poniéndose en un rol de víctima, como si todo a su alrededor estuviera en contra de él. Las hijas lo repelen, toman sus comentarios con molestia. La madre parece contener algunas demandas del padre, en torno al espacio pequeño donde viven o sobre la presencia de la suegra que vive con ellos.
Poco a poco Serwicka va aclarando este vínculo con el padre, en algunas conversaciones que tiene con ella, en las cuales incluso no la identifica bien o le cambia el nombre. En un diálogo se revela que el padre es alcohólico y toma sentido algunas respuestas ante esa violencia soterrada, donde las hermanas y madre devienen en víctimas. Lo que viene luego de esta revelación es la reconfiguración del hogar: lograr que la madre y hermanas rompan la cadena dependiente con la figura paterna. Entonces el hogar se divide y solo quedan los espacios vacíos: la cocina, los dormitorios, la sala con la televisión donde aún se ven viejos programas.
El valor de Blossoming, presentado en la muestra Semana de la Crítica del 79° Festival de Locarno, está en observar cómo esa fractura se vuelve visible cuando una hija regresa con una cámara. El documental testimonial funciona aquí como una forma de aproximación a aquello que durante años ha permanecido encapsulado en la intimidad doméstica: silencios, rechazos, gestos de incomodidad y formas de violencia que no necesitan ser explícitas para determinar los vínculos. La cámara de Serwicka construye esa dinámica, al introducir una mirada aparentemente externa dentro de un espacio donde todos parecen haber aprendido a convivir con el conflicto. Así, el registro con cámara en mano o planos fijos deviene en una herramienta ambigua: documenta una intimidad que probablemente no podría expresarse de otro modo, pero al mismo tiempo altera de alguna manera las relaciones que filma. En esta tensión entre observar y participar reside la fuerza de este documental. El florecimiento al que alude el título condensa en la posibilidad de que estas mujeres comiencen a imaginar una vida lejos de la figura tóxica del padre.
Sección Semaine de la Critique
A teraz wiosna (Blossoming)
Directora: Kamila Serwicka
Guion: Kamila Serwicka
Productora: Adrianna Radzia
Fotografía: Kamila Serwicka
Edición: Julia Oleksy, Jakub Darewski
Diseño sonoro: Joanna Szczasnowicz
Edición de sonido: Bart Putkiewicz
Música: Joanna Szczasnowicz
Polonia, 2026, 77 min