OLHAR DE CINEMA 2020: PAJEÚ DE PEDRO DIOGENES

This entry was posted on October 15th, 2020

Por Mónica Delgado

Tras su paso por el FID Marsella, Pajeú (2020) es el primer trabajo en solitario del cineasta Pedro Diogenes, quien ya había hecho largometrajes en colaboración con Luiz Pretti, Guto Parente o Ricardo Pretti. Sin embargo, es posible identificar en esos films, a partir de Pajeú, algunos motivos de la marca de este joven cineasta, cuyo cine transita dentro de los códigos del fantástico o del cine underground, pero como estructuras de estilo para profundizar sobre algunos estados de la historia y mentalidad brasileña.

Pajeú, que se presenta en esta edición 2020 del festival Olhar de Cinema, en la sección Novos Olhares, es un híbrido que utiliza elementos del género de terror, el documental de investigación y el retrato con toques de absurdo. El film habla de la ansiedad que se despierta en una mujer joven, Maristela (Fátima Muniz), tras la toma de conciencia de la situación del río Pajeú, en Fortaleza, a partir de la aparición de una bestia sobrenatural, de aspecto brujeril y vegetal. La visión amenazante que encarna la energía del río funciona como catalizador de otros malestares en la vida de esta mujer, que poco a poco va interiorizando este saqueo de un recurso natural como si se tratara de un hecho personal e íntimo. Tras este encuentro, entre la mujer y el ente, que suele aparecer como parte de pesadillas, lo pulsional se une a diversos aspectos soterrados y que Diogenes asocia a un problema colectivo de olvido y de indiferencia al estado del medio ambiente y a aspectos capitales de la historia del país.

En Pajeú, no es posible desligar la necesidad de indagación de Maristela en torno al papel histórico del río, con su entorno y su relación con sus amigos. Ella es una docente que de pronto se ve invadida por una pulsión que debe saciar, aunque esta solo asome en noches de duermevela. Por un lado, nos topamos con una inmersión en este terreno del inconsciente, de una mujer que intenta develar la naturaleza de aquello que la atormenta por las noches y que asume como un antiguo espíritu del río. Y por otro, Diogenes plantea que la respuesta no está en este terreno de lo mágico u onírico, sino en el pasado mismo de la ciudad, que ha saqueado sus recursos, en beneficio de las élites y de los colonizadores, a lo largo de los siglos. Y para ello, el director recurre a un dispositivo documental, en el cual Maristela cumple el rol de investigadora, socióloga o periodista que debe a llegar a fondo del tema, entrevistando y visitando archivos, con el fin de encontrar pistas sobre este olvido estructural.

Podría pensarse que Pajeú explora una problemática social con estrictos fines “ecológicos” desde lo fantástico (al modo de la filosofía de los animes de Hayao Miyazaki), pero no es eso. Muestra la tesis de cómo este trastorno de la vida natural afecta la genética de una ciudad, y la trastoca, a tal punto que los orígenes de las identidades ya no importan. Por ello, el personaje de Maristela parece vivir una carencia existencial, que por momentos la lleva a la histeria o a la urgencia de la catarsis (aunque como clichés femeninos), como en la escena en el bar y karaoke, donde canta y baila una versión “brasileña” de Take on me de A-ha como desfogue.

Lo interesante de Pajeú es esta convivencia de este aspecto crítico y de radiografía social con elementos extravagantes, que rompen cualquier posibilidad de naturalismo; así como la lectura de la preservación de la memoria y el cuidado de la naturaleza liados a algunos elementos que solo pueden ser captados desde una sensibilidad en femenino, y que al final de la película se materializa en una unión inevitable.

Sección Novos olhares
Dirección y guion: Pedro Diogenes.
Fotografía: Victor de Melo.
Edición : Guto Parente, Victor Costa Lopes.
Música : Vitor Colares.
Sonido: Lucas Coelho de Carvalho.
Casting : Fatima Muniz, Yuri Yamamoto.
Producción : Amanda Pontes, Caroline Louise (Marrevolto).
Distribución: Embaúba Filmes.
Brasil, 2020, 74 min