PLAY-DOC 2026: 9/05/1982 DE JORGE CABALLERO Y CAMILO RESTREPO

PLAY-DOC 2026: 9/05/1982 DE JORGE CABALLERO Y CAMILO RESTREPO

Por Mónica Delgado

Esta colaboración entre los cineastas colombianos Jorge Caballero y Camilo Restrepo, a través del cortometraje 9/05/1982, propone el resultado de experimentaciones con IA que buscan imitar las texturas y materialidad del analógico. En años recientes, más allá del debate sobre la relación entre imagen, realidad y percepción, algunos directores y artistas audiovisuales vienen experimentando con herramientas de IA para recrear texturas propias del cine analógico, como el grano del celuloide, las imperfecciones ópticas o las variaciones lumínicas de las cámaras Bolex o afines, con una finalidad de indagación (como el caso de László Gaál o los simulacros de Trevor Paglen con cámaras de vigilancia); aunque en algunos casos con el fin de proponer trucos para probar la capacidad del espectador en este proceso ambivalente. Por un lado, estas propuestas buscan demostrar que la IA puede imitar con enorme precisión este tipo de materialidad, reproduciendo incluso defectos que históricamente se asocian a la autenticidad de la imagen fílmica. Y, por otro lado, aunque el resultado pueda parecer verosímil a primera vista, parece que estamos dentro de un juego donde el espectador queda sometido a una prueba de extrañeza, en la detección del artificio o de las anomalías que no se pueden evitar con un buen prompt.

En el cortometraje 9/05/1982, encargado por el festival mexicano Ficunam del año pasado para su sección Umbrales y que formó parte de la competencia internacional del Play-Doc 2026 en España, el artificio se revela al final de la obra, cuando se opta por un texto explicativo y didáctico en pantalla en negro que indica algo así como “Es una película hecha con IA”. Más allá de esta pateada de tablero en torno al dispositivo empleado para el logro de esta “hiperrealidad”, comprensible además cuando se trata de una obra por encargo, se trata de un film que construye una narrativa en torno a la simulación de un hecho histórico que da nombre al corto. Aquí todo es falso: la aspiración a imitar el analógico y la exhumación de un supuesto acontecimiento pasado de represión política, desde un diseño sonoro de otros tiempos (con scratch incluido y voces en off de testimonios reencontrados). Se describe un hecho que puede ser cualquier otro acontecido en América Latina en torno a la violencia política y a la respuesta de la ciudadanía en periodos de convulsión o estallidos sociales.

Aunque se pueda copiar la textura del grano o la vibración de una cinta vieja recuperada, el espectador queda a mercede de identificar o no una ausencia de una “huella real”.

Esta diferencia genera una sensación cercana al “uncanny valley”, donde lo artificial se aproxima tanto a lo humano o a lo real que termina provocando incomodidad, más aún cuando vemos en el mix momentos que aluden a Rodrigo D. No Futuro (1990) por ejemplo. Evidentemente, la IA no puede reemplazar completamente al cine analógico, pero logra en este ejercicio algorítmico poner en evidencia aquello que el soporte tradicional tenía de irrepetible: su vínculo físico con el tiempo y con el mundo. La insistencia en imitar el grano, el flicker, o las imperfecciones demuestra que la materialidad analógica todavía funciona como símbolo de verdad visual. Sin embargo, cada intento de simulación confirma también la imposibilidad de alcanzar plenamente esa autenticidad, porque siempre persiste una sensación de artificio que rompe esa ilusión. Así, las experimentaciones con IA terminan revelando los límites de la propia tecnología y cuestionando la confianza del espectador en las imágenes actuales.

Por otro lado, si bien esta obra propone un acercamiento al poder de imitación y simulacro de la técnica con IA y para construir un relato posible de violencia, también expone una tensión desde el uso de la tecnología y la noción de verdad, testimonio y registro directo de los acontecimientos sociales o políticos. Caballero y Restrepo efectivamente logran demostrar la capacidad tecnológica para la imitación del lenguaje analógico (bellamente iluminado, encuadrado, abstraído), sino también para cuestionar los estatutos a partir de los cuales asociamos ciertas imágenes con la verdad. La apropiación de la estética del cine político resulta especialmente significativa porque dicho lenguaje siempre estuvo relacionado con la memoria colectiva, la denuncia y la legitimidad del testimonio. Al replicarlo de esta manera, los cineastas podrían estar confirmando un tipo de desaparición del cine analógico, pero a la vez reafirman su valor simbólico y material: no hay nada más en esta actualidad que nos revele una conexión directa con un momento histórico determinado que a través de ese material viejo que es hallado, restaurado y mostrado. La pregunta estaría siendo desplazada, en todo caso, hacia procesos de búsquedas: en qué momento y dónde aparecerán esas posibles imágenes que nos van terminar confirmando lo real.

Dirección: Jorge Caballero, Camilo Restrepo
Produción: Anna Giralt Gris
Produtora: FICUNAM – Programa de comisionado de cine de vangarda, Umbral 0, Artefacto Fílmico
México-España, 2025, 11 min