PLAY-DOC 2026: O FANTASMA DA ÓPERA DE JÚLIO BRESSANE Y RODRIGO LIMA

PLAY-DOC 2026: O FANTASMA DA ÓPERA DE JÚLIO BRESSANE Y RODRIGO LIMA

Por Mónica Delgado

No es nuevo el vínculo entre el cineasta Júlio Bressane y el editor Rodrigo Lima, dupla brasileña que viene trabajando en proyectos compartidos desde hace veinte años. Ejemplo de ello son los trabajos de montaje en films como Cléopatra (2007), A erva do rato (2008) o la más reciente Capitu e o capítulo (2021), o de codirección como Nietzsche Sils Maria Rochedo de Surlej (2019) o A Longa Viagem do Ônibus Amarelo (2023). Aquí, en O fantasma da ópera (2025), incluida en la competencia internacional de la edición 2026 del Play-Doc, se unen nuevamente en lo que parece ser un ejercicio o pasatiempo entre rodajes; sin embargo estamos dentro de un terreno metafílmico muy en sintonía con las intenciones estéticas de este veterano cineasta brasileño.

En O fantasma da ópera, estamos dentro del terreno del cine dentro del cine, mostrando o recreando la dinámica de un rodaje. Como sucede con la búsqueda de exactitud en la edición a partir del trabajo milimétrico de los Straub-Huillet en Où gît votre sourire enfoui? (2001) de Pedro Costa, los realizadores se enfocan en captar los detalles dentro de una puesta en escena en un grupo de locaciones, sobre todo en interiores. Una asistente de dirección recupera los detalles de las arrugas de una sábana sobre el cuerpo de un extra en una cama que fueron deformadas por uno de los actores en una prueba de escena.

Bressane interviene gestos o movimientos para amoldarlos a lo que debería captar el lente de la cámara. O el equipo queda fascinado con el movimiento pendular de la sombra de una mecedora en medio de una vieja habitación. Si bien estas imágenes tienen la apariencia de un making-of (es más, pertenecen al proceso del largometraje Pitico, protagonizado por Paulo Betti, famoso actor de telenovelas, teatro y cine) hay una serie de sentidos que tanto Bressane como Lima proponen como una entelequia, un sustrato fantasmagórico que se revela en el título. Esto que vemos aún no es un film, pero en su paradoja lo es.

La apuesta sencilla de O fantasma da ópera recuerda al cine como un “fantasma material”, desde el concepto del crítico cubano Gilberto Perez, puesto que registra cuerpos, voces y gestos reales, pero los devuelve como presencias ausentes.  Más aún cuando sabemos que esto que vemos no logra ser ni siquiera una película: es su amago, su tenue reflejo, su “detrás de cámaras”. Toda imagen filmada (o grabada) conserva la huella física de algo que existió frente a la cámara; sin embargo, aquello ya no está allí cuando aparece en pantalla.

El cine produce así una paradoja: una presencia tangible hecha de luz, sombra y movimiento, aunque perteneciente al pasado. Esta metáfora de Pérez enfatiza la naturaleza espectral del medio cinematográfico: ver cine es convivir con restos vivos del tiempo, con apariciones materiales que sobreviven a la desaparición de quienes las encarnaron.

Bressane aún no es un desaparecido, y su Pitico aún no nace. En esta delicada tensión, asoma este pequeño trabajo, que ausculta de un modo aparentemente ligero, la materia del cine, incluso desde su digitalidad.

Dirección: Júlio Bressane, Rodrigo Lima
Guion: Julio Bressane, Rodrigo Lima
Producción: Rosa Dias, Tande Bressane, Noa Bressane, Bruno Safadi, Julio Bressane
Fotografía: Pablo Baião
Montaje: Rodrigo Lima, Julio Bressane
Sonido: Antônio Grosso, Damião Lopes
Productora: TB Produções
Brasil, 2026, 26 min