
Por Mónica Delgado
Si con su anterior largometraje, Scary Mother (2017), la cineasta Ana Urushadze había mostrado una capacidad particular para la dirección de actores, y para extraer de su protagonista todo un ánimo de tensión o inestabilidad, con Supporting role (Georgia, 2026) este talento se replica. Esta vez se trata de un papel masculino, que recae en el actor Dato Bakhtadze, quien encarna a Niaz Ninua, un veterano actor popular, malhumorado y depresivo, quien es convocado a un casting de una nueva directora local. Este es el punto de partida para un cuestionamiento interior y que a lo largo del film se patenta en una edición que compone situaciones de corte onírico y surreal.
La cineasta Ana Urushadze no solo concentra el peso del film en este gran personaje, que a pesar de sus respuestas apáticas y arranques de sutiles de ira, no deja de verse entrañable, sino en una serie de planos secuencias que hacen que Supporting role sea una obra sobre un protagonista con relación a su entorno. Seguimiento al personaje por pasadizos de un restaurante de lujo, o por una montaña que al final de cuentas lleva a un sauna. Así, la película, más allá de algunos momentos diurnos, se vuelve una obra desde la nocturnidad y la duermevela, desde ese tiempo y espacio inconexo. La mayoría de escenas transitan entre rezagos de los sueños, como de situaciones en madrugada que hablan de una disrupción temporal imprecisa como la inestabilidad del personaje que se siente vulnerado, ya que debido a su larga trayectoria, ya es casi un actor del olvido, al que solo llaman para papeles secundarios en obras de cineastas principiantes.
Desde esta puesta en escena de colores cálidos (hasta se podría decir que es una película ámbar, sepia o marrón), de largos trayectos del personaje y de cortes de edición poco convencionales, es que la cineasta construye este entorno de decepción. Niaz luce cansado o poco entusiasta de la gente que lo rodea, tanto si es alguna fan que lo invita a una fiesta como la joven directora que le cuenta en éxtasis sobre el trasfondo de su film que habla de los cambios de piel, como las transformaciones de las serpientes. Este motivo estará presente al inicio y al final de la película, lo que se vuelve una experiencia de cómo el protagonista se va desnudando ante el espectador en este cambio de piel (quizás algo evidente y jalado de los pelos, aunque puede leerse como una aceptación del entorno, que durante la trama estaba siempre siendo repelida).
Supporting role es una película sobre la transición emocional de su protagonista, pero también puede concebirse desde algunos códigos de la comedia como una sátira sobre el desplazamiento de los actores reputados por un sistema mainstream y algorítmico de la producción audiovisual. Varios pasajes hacen alusión a ese nuevo mundo de actores surgidos de las redes sociales, de guionistas que trabajan haciendo storyboard “artísticos”, o de cineastas que plantean historias ambiciosas y vacías a la vez. Ya no importa el cine sino su imitación. Y cuando Niaz descubre eso, solo le queda aceptarlo, como si fuera un proceso de adaptación innato y animal.
Tiger Competition
Supporting Role
Directora: Ana Urushadze
Guion: Ana Urushadze
Productores: Davit Tsintsadze, Ivo Felt, Bacho Meburishvili, Sophio Bendiashvili, Zeynep Özbatur Atakan, Andrey Epifanov, Eleonora Granata-Jenkinson, Dato Bakhtadze
Fotografía: Rein Kotov
Edición: Levan Uchaneishvili
Diseño de producción: Simon Machabeli, Diuse Harmo Kallaste
Música: Sten Sheripov
Reparto: Dato Bakhtadze, Nata Murvanidze, Elene Maisuradze, Irakli Kvirikadze, Zurab Sturua, Eka Demetradze, Sandro Samkharadze, Nino Kasradze, Davit Dvalishvili, Lasha Mebuke, Murman Jinoria
Georgia, Estonia, Turquía, 2026, 139 min