SAN SEBASTIÁN 2020: FILMS DE DANIELLE ARBID, THOMAS VINTERBERG, MAÏWEN Y CHLOÉ ZHAO

This entry was posted on September 21st, 2020

Por David S. Blanco

La tercera jornada del festival nos trajo un León de Oro de Venecia, y tres cintas que habrían participado en Cannes 2020 de no haberse producido la pandemia que nos asola desde principios de este año. Estad atentos, porque aquí hay una firme candidata a premio importante. Hablemos de Druk, de Thomas Vinterberg. No engaño a nadie. Junto con la película de Ozon, era el título que más esperaba de toda esta edición sin importar sección. Adoro Festen (La celebración, 1998), y siempre me han interesado como poco, el resto de películas de la filmografía del danés, pero quizás con Druk, haya tocado techo.

Druk (Another round, Dinamarca, Suecia, Países Bajos, 2020) nos presenta a cuatro profesores de instituto, bien entrados en los cuarenta, y con distintas crisis existenciales. Con un punto de vista de los cuatro, -aunque con un enfoque protagonista del personaje interpretado por Mads Mikkelsen – se nos presenta un relato en el que intentan llevar a la práctica un experimento sociológico, que defiende que el ser humano debería tener siempre una tasa del 0,5 % de alcohol en sangre. Hablando claro, tendrán que beber durante una larga temporada todos los días, con las divertidas y problemáticas consecuencias que esto conlleva.

Vinterberg no cae en lo fácil con un tema delicado y complicado. Presenta una historia llena de detalles, plagada de pequeños elementos plantados en distintos momentos de la película, para que florezcan cuando toca. Vuelve a mostrarnos a los hombres en momentos de fortaleza, poco antes de derrumbarse. Combina la inteligencia y la elocuencia con el patetismo, el humor con la crisis existencial y la depresión, y canaliza un relato que podría ser ligero, como un alegato a favor de la libertad del individuo, de su desinhibición, y de encontrar su lugar en el mundo experimentando consigo mismo. Una de esas películas redondas de principio a fin, y que, de haber participado en Cannes, podría haber supuesto la primera Palma de Oro para el danés sin mucha duda. Veremos sin en San Sebastián tiene más suerte, tras su paso en la competencia oficial del festival.

Passion Simple, de Danielle Arbid

Otra película que venía con el sello del festival de cine de Cannes es la nueva película de la cineasta libanesa Danielle Arbid, una suerte de melodrama sexual que podría recordar al cine de la francesa Catherine Breillat, tanto en el tema como la forma de desarrollo de la obra. Basada en la novela de Annie Ernaux, la película nos presenta a una mujer entrada en los 40 (Laetitia Dosch), que entabla una relación con un hombre casado, y cuya pasión, obsesión, y fases de enamoramiento, le llevaran a perder el control sobre ella, su vida, e incluso su propia familia.

Passion Simple (Francia, Bélgica, 2o20), que compite en la sección oficial de Zinemaldia, está plagada de sexo y primeros planos. Es su forma de retratar la pasión y la inestabilidad que esta causa. Su formalidad es cuanto menos, sorprendente. Las composiciones se alejan de lo estándar, la cámara muchas veces respira y se coloca en lugares poco comunes, y la narrativa diluida, nos mete en una especie de bucle en el que todo se repite, pero cada vez tiene menos fuerza. Como la propia relación que estamos viendo. Como el amor que vivimos día a día. Una película sorprendente, que ha levantado muchas críticas entre la prensa. 

ADN, de Maïwenn

Aunque empiece a sonar a tópico, aquí tenemos otra cinta que habría pasado por Cannes 2020, y mostrada aquí en la sección Perlak. La vuelta a la dirección de Maïwenn en el cine tras Mon roi (2015), es una oda a las familias desestructuradas, a la Francia multicultural, y a las raíces genéticas que condenan nuestro presente. ADN es su quinto largometraje y trata sobre la crisis de identidad de Neige, interpretada por ella misma.

Como ya ocurría en anteriores películas de la francesa, la potencia de su cine siempre radica en la explosividad de sus actuaciones, o en la facilidad para escribir diálogos ligeros y naturalizados, que pueden pasar del llanto a la carcajada con cierta rapidez en apenas un minuto. A esto ayuda un elenco sensacional, que mantiene una película carente de detalles y que parece ir a la deriva en y sin grandes ideas formales. Disfrutable, pero no recordable.

Nomadland, de Chloé Zhao

El León de Oro de Venecia era otro de los platos fuertes del festival, un nuevo viaje crepuscular de Chloé Zhao a los orígenes en su sentido más amplio. La norteamericana pone voz a la Norteamérica silenciada, olvidada, y casi eliminada. La película, vista en la sección Perlas, narrada siempre desde el punto de vista de su brillante protagonista, Frances McDormand, es poema del individuo frente a la sociedad, de la autogestión, por encima de la regulación gubernamental. Acompañando a su protagonista en su furgoneta, asistimos ante una pseudo road movie llena de personajes pintorescos, valientes, pero, sobre todo, muy humanos.

Nomadland funciona por su sencillez, su transparencia y su calidez humana. Una cinta que te permite reflexionar sobre las cosas realmente elementales de la vida, sobre la naturaleza, la tierra, la familia, y las relaciones sentimentales. Estamos ante una de las piezas mas especiales de este año, y una justa ganadora del León de Oro. Veremos si en los Oscars, opinan lo mismo este año.