UNERASABLE! DE SOCRATES SAINT-WULFSTAN DRAKOS

UNERASABLE! DE SOCRATES SAINT-WULFSTAN DRAKOS

Por Mónica Delgado

Unerasable! es una experiencia extraña en la medida en que su autor firma el film con un seudónimo: Sócrates Saint-Wulfstan Drakos. Hay peligro en hacer una película que puede ser indicio para una pena capital, para un encarcelamiento o para el oprobio social. Hay cineastas que se juegan la vida y hacen pública la autoría de sus obras, como el caso del iraní Panahi o el cineasta chino Wang Bing, quizás porque aún mantienen algunas posibilidades de supervivencia avalados por el financiamiento y la opinión pública internacional. No es que esto sea necesariamente un privilegio, pero es evidente que el realizador de este film (hecho con apoyo de Suecia y Bélgica) no lo tiene. El autor de Unerasable! necesita del anonimato, borrar su propio rostro en diversas escenas, eliminar cualquier posibilidad de identificación, así como optar por una puesta en escena y montaje que lo cuide, que lo siga manteniendo con vida.

No importa quién es Sócrates Saint-Wulfstan Drakos. Nadie en el festival de Rotterdam lo reclamó (el evento donde pude ver esta obra). Su nombre no es un acertijo, pero sí es un nombre que renuncia a cualquier posibilidad de reconocimiento o de victimización. No hay intención de ganar premio alguno en la competencia internacional o de figurar como un cineasta que lanza una arenga con el fin de darse a conocer en los mercados de cine que adoran la política cuando es performativa y cuando permite llegar a nominaciones y carteleras de streaming. En Unerasable!, la presencia del cineasta es una prueba de vida, es la evidencia misma de un sistema opresor, y de cómo el cine aún puede ser un vehículo para la escucha en tiempos en que nadie elige oir a nadie.

El documental relata desde la voz en off del protagonista y desde el uso de diversos recursos audiovisuales (video analógico, 16 mm, registro digital, collage, etc.) un tramo biográfico marcado por una cruda y sensible realidad. El relato parte con este cineasta y artista que, debido a las políticas represivas del regimen vietnamita, es perseguido, torturado y autoexiliado en Tailandia en 2018. Al llegar a este nuevo país se vio atrapado en un proceso burocrático marcado por políticas también represoras y antimigrantes, que lo convierten en desclasado durante cinco años. En este trayecto, el personaje es acompañado por dos mujeres, la activista y escritora prodemocracia Pham Thi Doan Trang y la disidenteMother Mushroom, quienes se vuelven también un apoyo político y emocional clave.

Si bien el documental es una obra ante el silenciamiento y un pedido de justicia, es un relato sobre la identidad y también sobre la autonomía de la obra frente a la autoría: Para que algo sea verdaderamente “imborrable”, su autor debe desaparecer. Si el cineasta es borrado, pixeleado, convertido en uno más, es posible la permanencia de la obra. El uso del seudónimo no es una máscara estética o performativa, sino un dispositivo de supervivencia. En el film se renuncia a la firma como garantía de autenticidad, como inscripción del yo (y sus egos) en el mundo. Frente a ello, el cineasta y artista vietnamita (no sabemos si él elige contar su propia historia o hay un cineasta que elige el anonimato para cuidarlo) es mostrado dentro de un doble borramiento: el contexto político y social que no solo condiciona lo que se puede decir, sino también quién puede decirlo sin desaparecer. Y el contexto de estreno en un festival internacional, en el cual hay que desaparecer también, lejos de alfombras rojas y Q&A. Como mencioné arriba, hay cuerpos más “protegidos” que otros por redes internacionales, por la circulación del prestigio o por la atención mediática. En cambio, el autor de Unerasable! habita una zona donde la visibilidad equivale al riesgo. Así, la película no solo trata sobre lo que muestra en torno a este personaje desde esta identidad de mosaicos y fragmentos, sino sobre las condiciones mismas de su posibilidad de existir como obra o no. Cada encuadre que oculta el rostro del autor, cada decisión de montaje que borra huellas, se vuelve doblemente significativa: es lenguaje cinematográfico y, al mismo tiempo, mecanismo de autoprotección.

Hablar de “identidad borrada” en Unerasable! no implica una ausencia total, sino una presencia desplazada. El autor está en la obra, pero como huella difusa, como rastro que se resiste a ser fijado de todas formas. En ciertos contextos, la resistencia no siempre adopta la forma de la visibilidad heroica, sino en la elección de desaparecer sin dejar de decir.

Unerasable!
Dirección y guion: Socrates Saint-Wulfstan Drakos
Fotografía y edición: Socrates Saint-Wulfstan Drakos
Diseño sonoro: Porter Ellerman, Socrates Saint-Wulfstan Drakos
Música: Ear To The Earth, Pol Mareen, Porter Ellerman, Ruth Mareen
Productores: Bélgica , Tailandia , Suecia, 2026, 97 min