
Por Mónica Delgado
El primer largometraje de ficción de la cineasta estadounidense Charlotte Glynn es una delicada obra situada a inicios de los años noventa, y ambientada en un suburbio industrial de Pittsburgh. Como dice el título, describe la frustración de una adolescente gimnasta de 14 años, Mónica, que sufre un accidente mientras entrena y que le impide participar en competencias nacionales con miras a una olimpiada. Pero el film no se detiene en describir ambiciones deportivas, sino que se sitúa sobre todo en las tensiones de la angustia adolescente como un tema de fondo, donde la familia y los amigos tienen un rol definitivo.
Presentada dentro de la competencia oficial de largometrajes de la 55º edición del Festival de Rotterdam, The Gymnast cuenta en el rol protagónico con el debut en la actuación de la atleta y vlogger Britney Wheeler, quien asume con precisión una labor de escasos diálogos, y que se basa sobre todo en transmitir las pequeñas crisis dentro de su casa y en la escuela (y también claro, las sesiones de rutinas, volteretas, barras de equilibrio, salto de potro y barras). Los contrapuntos del personaje de Mónica están en las insatisfacciones con su entorno, que encarna su padre (buen papel del actor Ethan Embry) ante una madre ausente; un tipo cuarentón, además dado a la vida nocturna y a salir con mujeres muy jóvenes; y está también su nuevo grupo de amigos, que la invitan a dejar de ir a clases o entrenamientos para ir a fiestas en parques plenas de alcohol. Y es este aprendizaje propios de la adolescencia que luce incompatible con la personalidad exigente y entregada a la gimnasia de Mónica, que sin embargo cede, ya para tensar la relación con el padre o extender las consecuencias del accidente.
La cineasta Charlotte Glynn plantea, a partir de su protagonista, la radiografía de una época, que tiene como fuera de campo todo un imaginario de la generación X y la era grunge. Lo interesante del film es que la cineasta no busca emular las narrativas o estéticas de films emblemáticos de aquellos tiempos sobre la adolescencia y juventud (como para mencionar al Gus van Sant de esos años), sino que construye la sensibilidad de un época de manera muy sutil, desde espacios hogareños y el gimnasio, resaltando en todo momento, desde un trabajo fotográfico áspero, sin grandilocuencias, el punto de vista de su personaje.
Tiger Competition
The Gymnast
Director: Charlotte Glynn
Guion: Charlotte Glynn
Fotografía: Kayla Hoff
Edición: Lia Kulakauskas
Diseño de producción: Teresa Strebler
Diseño sonoro: Fernando Henna
Productores: Ricky Tollman, Luke Spears
Reparto: Ethan Embry, Margarita Levieva, Britney Wheeler, Will Mossek
EEUU, 2026, 84 min