
Por Arnau Martín desde Cannes
El Festival de Cannes 2025 cierra sus puertas con una premiación un tanto extraña, sensación que proviene del hecho de que ninguna película de la sección oficial a competición ha recibido una unanimidad general positiva. Quizás la que más se ha acercado a eso ha sido Sentimental calue, del noruego Joachim Trier, ganadora del Gran Premio Especial del Jurado. En lo que respecta al resto de filmes con galardón, pocos de ellos han generado un impacto trascendente que haya sacudido el flujo de las expectativas de los periodistas. Sin duda, uno de ellos ha sido Resurrection, de Bi Gan, una sorpresa que nos han deparado las jornadas finales del festival y que ha sido dotada con el nuevo “Premio Especial del Jurado”. Resurrection se consolida como uno de los largometrajes más intensos de lo que llevamos de año, y es de esperar que su atrevimiento y pasión a la hora de bucear por las cavernas de la historia del cine se estudie en las Universidades y en los ciclos.
Asimismo, la también celebrada Sentimental value no puede disimular una excesiva dependencia de la trayectoria de Ingmar Bergman, la cual sirve tanto de inspiración como de molde para la ejecución. Mal que nos pese, el autor de Oslo, 31 de agosto está lejos todavía de penetrar en las emociones humanas con la agudeza con la que lo conseguía el cineasta sueco, y dota al filme de una estética vintage agradable al ojo para encubrir sus carencias de escritura. Ello no implica, sin embargo, que su vínculo creativo con la actriz Renate Reinsve, que en La peor persona del Mundo experimentó una sugerente explosión de energía afectiva, no siga fluyendo por otros cauces atractivos.
El gran triunfador de la noche ha sido el iraní Jafar Panahi, nuevo ganador de la Palma de Oro con su película A Simple Accident. Su último filme funciona mejor en su parte dramática que en su parte cómica, devota del humor ácido de los hermanos Coen. Panahi es un cineasta virtuoso y que ha afrontado serios problemas con las autoridades represoras de su país, por lo que este premio tan importante lo sitúa de nuevo, y merecidamente, en el punto de mira internacional. Por otro lado, la cinta del brasileño Kléber Mendoza Filho, El Agente Secreto, nos traslada a ritmo de samba a la segunda mitad de los años 70, cuando Brasil sufría una severa dictadura militar. La narración se articula según el punto de vista de un profesor con un pasado turbio que regresa a Recife para reencontrarse con su hijo, pero se encontrará con circunstancias muy arduas de gestionar. Hay acuerdo en la crítica en considerarla también como una de las películas más sólidas de este año presente, y tanto Mendoza como Wagner Moura han sido galardonados con la mejor dirección y con la mejor actuación masculina.
En lo respectivo a actuación femenina, la intérprete Nadie Melliti ha conquistado el premio, habiendo participado como protagonista en La petite dernière, de Hafsia Herzi. Su cinta, que deposita total confianza en la presencia humana de la actriz en la pantalla, sigue a una joven lesbiana y buena estudiante que vive en los suburbios de París. Se trata de una película alejada de cualquier pretensión e impostura, que no antepone ningún mensaje ni que tampoco va con la firma por delante, pues prefiere definir al personaje según labra su trayectoria y explora sus relaciones.
El premio a mejor guion ha sido otorgado a los hermanos Dardenne, cineastas habituales en Cannes pero que en su último tramo han evidenciado una crisis de ideas que, de acuerdo con las apreciaciones de la crítica, parece revertirse en positivo con Jeunes mères.
También, el premio del jurado ex aequo nos ha devuelto a los primeros días de la edición, en los que se proyectó la galardonada Sirat, de Oliver Laxe, y la también reconocida en los premios Sound of Falling, de Mascha Schilinski. Ambas son obras muy interesantes de cineastas que buscan aplicar directrices estéticas y visuales que guíen y renueven sus visiones para encaminarlas hacia otras fronteras expresivas.
Cabe mencionar que, en la remesa de la sección paralela Una Cierta Mirada, la chilena La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes, y la colombiana Un Poeta, de Simón Mesa, han salido triunfadoras, en las categorías de Premio Un Certain Regard y Premio del Jurado, respectivamente. El tema musical “Corazón de poeta”, de la cantante Jeanette, se recordará como uno de los momentos más tiernos del Festival, que suena orgullosamente cuando concluye la película de Mesa.
Finalmente, hay que recordar que la española Ciudad sin Sueño, de Guillermo Galoe, ha obtenido el reconocimiento y ha salido victoriosa de la Semana de la Crítica, sección que ha sido presidida por el laureado director madrileño Rodrigo Sorogoyen.
Ha sido un festival que ha descentrado la atención por la carrera hacia la palma para focalizarse en otros talentos que también merecen la consideración de la crítica, el aplauso del público y la difusión de las distribuidoras. Navegamos por un panorama cinematográfico en gestación y que, pese a la compleja situación global, posee la suficiente perspectiva como para abrir hueco a escenarios más diversos, tolerantes e inclusivos.