LIMA INDEPENDIENTE 2015: BATTLES Y STRIPLIFE

This entry was posted on June 22nd, 2015

Por Mónica Delgado

¿Cuál es la diferencia del sentido de la guerra entre Battles y Striplife? Ambas proponen distintas lecturas y registros desde lo documental, en una, como ensayo sobre los vestigios del pasado, y en otra, sobre el presente que no tiene tiempo para repensarse a sí mismo mientras el conflicto atraviesa comunidades y ciudades. Battles estiliza, crea paisajes, estructuras de sentimiento sobre lo bélico, y satiriza sobre aquello que la guerra ha instalado en el imaginario colectivo, en su fulgor absurdo, o en su infantilismo decadente, mientras que Striplife registra esa intromisión de lo bélico en lo cotidiano como pesar o accidente terrible, pero desde personajes que existen, que viven la guerra misma.

Un tanque en Battles (Bélgica, Holanda, 2015) luce como monumento que se resiste a ser carcomido, que sirve de cobijo a un caracol que tiene todo el tiempo del mundo para hurgarlo y cruzarlo. La guerra ha pasado (estamos en cuatro territorios distintos, tanto en Letonia, Rusia, Albania o Bélgica, con rezagos de la guerra en tiempos diferentes también) y queda la interpretación de ese nuevo estadio de tranquilidad, pero que no evita vivir del negocio en que ha devenido esta posguerra: juguetes de ametralladora, inflables de tanques para desfiles, entrenamientos militares para solitarios. Si bien se percibe una intención por develar esta nueva alma fusionada con un gen atorado en el tiempo, de triunfalismo y fetichismo inconsciente, hay un mecanismo del capital que ha mutado en esta nueva cosificación de la guerra como parte de un ideal de nación y que Isabelle Tollenaere recupera desde pinturas de lo real: planos fijos que buscan captar este nonsense de simpatía o adhesión a lo bélico, desde su normalización y absoluta alienación. Por ello, un niño dándole un arma de juguete a un bebé no solo alude a un cuestionamiento moral, sino también a esa cotidianidad o atracción inevitable, que no es patente de los lugares que Tollenaere registra, y que deviene en un problema universal, ya propio quizás de la misma naturaleza humana.

Pero en Striplife (Italia, Palestina, 2014) del equipo de documentalistas formados por Nicola Grignani, Alberto Mussolini, Luca Scaffidi, Valeria Testagrossa y Andrea Zambelli, todo lo que aparece en torno a la Franja de Gaza está sometido a la supervivencia o transacción obligada ante una realidad prestada. No hay detenimiento de la cámara para observar a personajes fantasmas, que traducen su fascinación o mimetización con el espíritu de lo bélico desde su normalidad, y lo que vemos es el día a día simple de jóvenes inmiscuidos desde el corazón mismo de Palestina: un fotógrafo con discapacidad, un grupo de adolescentes del Parkour y una locutora de noticias. Todos jóvenes y apuntando a su manera a la reproducción de aquello que no pueden adornar ni estilizar.

Si bien, Striplife está narrada desde la convencionalidad del documental de registro sin intervención de entrevistas o participación de los documentalistas, tiene claro que lo que les interesa es traducir sensibilidades o acciones en un territorio estigmatizado o sublimado. Esta Palestina, libre de terroristas y extremistas, luce distinta con su cantante de rap, con sus acróbatas urbanos y sus necesidad de inclusión desde diversas apuestas artísticas, pero desde la voz de la denuncia, pero a la vez atrapada en la tradición, en la religión y sus costumbres, en acciones milenarias de pastores y ovejas, en esa dicotomía que la hace única.

Striplife arranca con una escena importante, y que quizás no adelanta, sino que “metaforiza” sobre aquello que gobierna el paisaje de esta zona compleja: un centenar de rayas en la orilla del mar, objeto de disputa entre pobladores, mutiladas para ser comercializadas, motivo de grescas, y que permite un entorno de depredación extraña y casi surreal.

Hay algo que emparenta a estos dos filmes, y tiene que ver con esa escena casi final de Striplife, de jóvenes haciendo acrobacias en medio del desierto, mientras se ve no muy a lo lejos la explosión de bombas. El ataque se vuelve espectáculo u objeto de celebración o burla. Otro modo de disminuir el efecto real de la guerra.

Ambas películas se presentan en la sección Diálogos del festival Lima Independiente.