LOCARNO 2025: LE LAC DE FABRICE ARAGNO

LOCARNO 2025: LE LAC DE FABRICE ARAGNO

Por Mónica Delgado

Le Lac es un largometraje sobre apariciones. Solo hay un lago, que evidentemente brinda el título, y una pareja de esposos en un yate sometida a una competencia de regatas o alistando la próxima navegación. En este sentido, es un film minimalista, con situaciones puntuales, aunque el montaje nos habla de la necesidad de complejizar estos elementos en una alegoría vital, donde van apareciendo otras configuraciones en torno a qué encarna el lago, qué implica el modo de comunicación de los personajes, o qué nos sugiere la forma de observar las costas tranquilas como si se tratara de una elegía o despedida. Ya en su cortometraje Suite Lacustre (2019), el cineasta y usual editor, director de fotografía, ingeniero de sonido y productor, Fabrice Aragno, había adelantado pasajes de Le Lac, y mostrado su interés en plantear una estética en torno al paisaje, originado desde la mirada de sus dos únicos personajes en una travesía por el lago Lemán. Sin embargo, también es un film sobre una historia de amor, donde el territorio amplifica las emociones o sensibilidades de estos dos seres en una arcadia en movimiento.

Este primer largometraje de ficción de Fabrice Aragno adquiere también otro tipo de alusiones o significados con una de las dedicatorias al final del metraje. Es una película en homenaje a la memoria de Jean-Luc Godard -y que se enmarca en su inpiración como indicó el cineasta en la conferencia de prensa-, y quizás por ello es inevitable tras el fin de la función -estrenada mundialmente en la competencia internacional del Festival de Locarno-repensar lo visto a partir de la idea de la certeza o decisión sobre la muerte. Si bien hay un trama clara, una pareja que se va lago adentro lidiando con una competencia de vela, diversos flashbacks y algunas opciones de montaje (como jump cuts godardianos) plantean un abordaje figural en torno al espacio y los dos únicos personajes en clave metafórica. En este sentido, Le Lac es una película sobre una idea y lo figural en torno a la decisión de vivir o el derecho a la suspensión. El lago deviene en un alegoría temporal, donde las memorias afloran, se vuelven huellas de relaciones íntimas, quizás ominosas, marcadas por gestos y acciones. Así como en algunos films, los quehaceres definen la interioridad de los personajes (si pensamos en Bresson o en el último Godard), en Le Lac hay silencios, nulos diálogos y solo acciones que van planteando jerarquías espaciales o una dimensión territorial de los afectos.

Pocas películas del siglo XXI comienzan con acciones puras, sin tramas ni profundizaciones psicológicas del personajes. Las películas han devenido en un arte explicativo, llenas de fórmulas que exigen desde el inicio mostrar la ruta emocional de los personajes (y no hablo solamente de las obras producto de Hollywood). En Le Lac, desde el primer minuto vemos a los dos protagonistas en plena competición, haciendo sus mejores esfuerzos para sacar ventaja ante las otras naves que se acercan. Izar velas, leer el viento, forzar la orientación como acciones puras que plantean una dinámica de a dos, un tipo de comunicación “en altamar” que no necesita de diálogos, solo gestos para prácticas ya consensuadas. Este inicio que Aragno propone y extiende a lo largo de más de una hora, es osado, -directo al grano-en la medida que no necesita presentar a los personajes o psicologizarlos para mostrar a una pareja que tiene su propia vía de interacción. Los roles encarnados por el actor natural, navegante suizo, deportista, Bernard Stamm, y de Clotilde Courau, actriz francesa reconocida que ha participado en films de Jacques Doillon, Paul Verhoeven o Philippe Garrel, permiten escapar a las usuales performances dramáticas. Lo que construye Argano es una dimensión espacial desde las ubicaciones de estos cuerpos en este lugar reducido, y de cómo esta condición obliga actos de imaginación, y por ende, extensiónes de la vida y de las formas de amor y reconciliación de los personajes.

Por otro lado, Aragno propone algunos insertos para mostrar la naturaleza existencial de la pareja. Mientras los personajes están en la nave en el lago, aparecen planos a modo de flashback, que van dando algunos detalles sobre los vínculos entre ellos: Un día de descanso en el campo, escenas nocturnas en la casa que comparten, marcadas por un tipo de duermevela e insatisfacción, o escenas previas en el mismo yate, como parte del aprendizaje mutuo. No solo hay un necesidad de materializar lo que encarna el lago como una alegoría vital, que podría ser manida, sino de establecer las miradas y sensibilidades de la pareja en torno a lo que el lago construye desde la noción variable del tiempo: orillas que permiten ver a parejas o familias en escenas de unión y amor, ventanales de las casas en medio de la noche, fiestas juveniles en la playa vistas desde la nave, como si fueran pasajes de toda una vida.

Le Lac es un film de apariencia sencilla pero que se propone ambiciones de tipo filosóficas donde el lago reemplaza al devenir: ¿Cuándo ser parte de él? ¿Cuando entregarse a su voluntad y delirio? ¿Cuando aceptar la soledad que asoma? Para el universo de imágenes en movimiento que crea Aragno, el lago se muestra como un espacio liminal entre la vida y la muerte, un umbral donde se cruzan mundos visibles e invisibles. Su superficie tranquila- y por momentos caótica- refleja la vida terrenal, mientras su profundidad oscura sugiere lo desconocido o la necesidad de suspensión (como la escena en que el esposo se sumerge buscando un encuentro con emociones perdidas). El lago como fuente de vida, pero también como tránsito hacia la muerte, evocando regeneración y continuidad, como espejo del ciclo vital.

Competencia internacional
Le Lac
Dirección y guion: Fabrice Aragno
Reparto: Clotilde Courau, Bernard Stamm
Fotografía: Joseph Areddy, Fabrice Aragno
Montaje: Chloé Andreadaki, Fabrice Aragno
Sonido: Léa-Célestine Bernasconi, Fabrice Aragno
Vestuario: Maria Muscalu
Suiza, 2025, 75 min