

Por Valentina Giraldo Sánchez*
UNO:
Recién nacido el ojo:
borrosa ve la vida
La cámara, ciega, recorre la piel del mundo. María nos habla de una mujer que con sus manos aprendió a mirar los nidos de las abejas. Su miel, dicen los códices Mayas, servía para curar los ojos.
La ceguera de la cámara busca la imagen de aquellas abejas nativas. Los ojos de la película se entrecierran y vemos pequeños túneles que emergen de la tumba de la abuela de María. Entran y salen abejas. Adentro de la tumba está la negrura eterna y una compleja estructura de miel. La anatomía de las tumbas respira y lo que para el humano es lápida para la abeja es nido.
Al borde mismo de las cosas, miro a la película y ésta me mira a mí
dejándome mirar es que miro al cine
y éste de repente me toca los ojos
me lame la piel
Jirapo es una obra que tiene la variedad del verbo (acciona, se mueve, está viva). La imaginación material de la película nos recuerda un lenguaje que comprende la naturaleza de la que es parte: rota, vital, herida, hostil, amable.
Observo con los ojos y me doy cuenta que necesito usar mis manos: tengo que palpar la piel de la película. La película, que es generosa, me presta su sueño. Me presta su sueño y me duerme con ella, ambas ciegas imaginamos juntas el gran archivero de relatos que es la tierra. Observo con mis manos a Jirapo y me pregunto si quizá hacer pelìculas es interpretar sueños materialmente. Imagino con mis manos la materia de la tierra de Jirapo y pienso que todos los sueños parecen tener camino de selva.
¿La película no será acaso una forma de destino?
¿O una forma de volver al mito?
mito-dologíaa de la imagen en movimiento
vegetante-materiante-animante


DOS:
La película es una piel que dejándose tocar,
toca
La imagen vibra. Vemos al piedemonte andino-amazónico, un enjambre de abejas cerca de las flores. La entrada de los nidos de las abejas nativas es similar a la bocana de los ríos: Caucaya, Campuya, Cara Paraná, Igara Paraná, Yaguas, Cotuhe, Pureté.
“regresé a mis montes y encontré mi manera de trabajar”
Lee María en voz en off.
Este fragmento hace parte de un reporte de José María Obando. Un antiguo guerrillero de sus tropas le habla sobre la miel de estas abejas nativas que sin aguijón, parecen inofensivas y amables. Es mucha menos la miel que producen, pero muy buena, dice el reporte de Obando.
“la imagen es una planta que tiene necesidad de tierra y cielo”
Es algo que escribió Gastón Bachelard.
A la imagen siempre la sostiene un contexto, pienso.
Desentramando me pregunto por esa
tierra y ese cielo que necesitan las imágenes
el cine es una tecnología envenenada
su capacidad ígnea incendia en doble vía
a veces los bosques
a veces el pensamiento
¿serán acaso las imágenes una vieja forma de arqueología?
¿exploración?
¿Qué paisajes son desenterrados cuando, con la imagen, buscamos hurgar al poder colonial?
¿Qué edad de piedra es la que nos habla?
¿Qué paisaje del fuego nos ilumina la cara?
políticas energéticas
generación de calor
extracción de recursos
chivos expiatorios del poder
Pienso en las convicciones internas que siento palpitar en Jirapo: desenterrando un paisaje lítico también se generan rasgaduras a esos cimientos de la terrorífica conquista civilizatoria (esa que no ha dejado de ser).
La imagen tiembla, yo tiemblo con ella.
La película, lejos de un cuerpo externo
se vuelve un cuerpo de nos
La nos película
Atrás de la imagen que se muestra está la imagen que se oculta (por eso la cámara es ciega) y necesita de unas manos para ver. En esa-la-imagen-que-se-oculta: Las formas de un territorio invisible, ese que tiene tejidas las transcripciones de una violenta historia colonial.

TRES:
Hay algo irreparable
cada vez
que un vínculo se establece
Esta película, como un nido, crece hacia adentro. Y muy de adentro van saliendo las capas que la tejen: la historia de la tierra está hecha de estratos y hay firmes cimientos subterráneos que siguen perpetuando modelos de poder.
Los registros sobre los cuales se escribe la historia de la colonización son múltiples. Esta emerge, se actualiza, se siembra profundamente y toma diversas formas. La apis mellifera fue introducida en sudamérica alrededor del siglo XVII. Al ser una especie que generaba con mayor velocidad y en mayor cantidad miel, resultaba bastante rentable. La construcción de panales en vez de nidos y la organización jerárquica de reina-obreras-zànganas resultaba propicia y fértil para producir mayores ganancias en menor tiempo.
“Su adaptación al trópico debe ocultar muchas historias”, dice María. La introducción de esta especie ha supuesto el desplazamiento y posterior extinción de diferentes especies de abejas nativas. Pienso en cómo funciona eso de ser violentamente incorporada a la historia. De ser, por ejemplo, eso que llaman “especie invasora”. Vuelvo a la película, María nos dice “las abejas son un archivo vivo de la colonizaciòn”.
“El trabajo es, en primer lugar,
un proceso entre el hombre y la naturaleza,
un proceso en que el hombre media,
regula y controla su metabolismo con la naturaleza.
El hombre se enfrenta a la materia natural misma como un poder natural.
Pone en movimiento las fuerza naturales
que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos,
a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza
bajo una forma útil para su propia vida”
Esto lo escribió Marx
La dolorosa fractura espiritual, material y vital que causa la experiencia colonial sobreescribe sobre nuestros territorios una multiplicidad de relaciones que estandarizan y regulan los modos de habitar este-nuestro-planeta.
trasatlántica
global
comercial
y militar
La colonia sabe usar muy bien todos los cuerpos
y establece intercambios migratorios
basados en una radical diferencia leída como jerarquía
Veo Jirapo y pienso que cuando decimos que “la tierra es para quien la trabaja”, estamos también diciendo que la “tierra es para la tierra misma”,
ella se trabaja
en posibles
y la imagen
ahí como un latido que nació
mucho antes que naciera el corazón
nos dice: las películas no las hacemos nosotras, las hace la tierra que las sostiene
por eso
la imagen también
para quien la trabaja
obrera de la luz, las manos que se encuentran con la cámara hacen titilar destinos
palpitar
radicalmente
la imagen

CUATRO:
Con el cuerpo, aprender al insecto
con el cuerpo, palpar la imagen
Los insectos tienen un papel fundamental en la red de interacciones biológicas de cada ecosistema. Las abejas, como principales polinizadoras, asumen y aprenden las formas de su ecosistema para ser palabreras de la vida. Así, dependiendo de cada región, las abejas nativas pueden ser o más grandes o más pequeñas, de diferentes colores, con o sin aguijón. Sus formas se adaptan a las plantas que crecen en el bioma en el que viven, permitiendo que la polinización sea más efectiva. Insertas en una totuma de vida, las abejas están entretejidas con todas las especies con las que cohabitan.
El proyecto colonial ha fragmentado el planeta, disponiéndolo en un orden que favorece la producción mercantil de la tierra. La colonización es un fenómeno palpable del mundo y la historia que es transportada por la tierra nos lo dice todo el tiempo.
poco a poco
el poder
sobreescribe sobre el planeta
una plantación gigante
Cuando llega una corporación a un territorio
casi siempre lo primero que sucede
son desplazamientos y asesinatos
Una de las primeras cosas que desaparece
antes de que se haga una perforación petrolera
es el pueblo y el lenguaje que solían
habitar la tierra que está siendo ahuecada
poco a poco y con el tiempo
van desapareciendo las demás especies
La palabra constantemente establece familiaridades con la vida, ¿qué sucederá cuando desaparezcan aquellas palabras con las que nombramos al bosque como centro de vida y de pensamiento? Pienso en la lengua que hablan las películas, y entonces imagino que así como las palabras establecen familiaridades, el cine establece parentescos. Las imágenes empiezan a trazar vínculos imposibles entre los cuerpos de los insectos y los cuerpos de quienes observamos. La imagen-palabra construye puentes para aproximar a aquellas especies o a aquellas materias que nos recuerdan
que la nos película
habita una misma tierra
La forma de vida de los insectos, es la materia de vida de un ecosistema y esta materia de vida es análoga a la nuestra. Imagino que el animal y las plantas me enseñan el pensamiento. Imagino que la película, que vio todo primero que yo, me enseña una lengua familiar. La territorialidad se desplaza entonces por el espacio y el tiempo: en Jirapo, cuando miro la tierra no puedo solo pensarla generosa. La pienso también invadida. La pienso también como materia. La pienso en las múltiples capas de un pasado-que-no-deja-de-ser-aquí.
Sigo escribiendo y me pregunto
¿Cómo desmorir al mundo?

CINCO:
Se consigue con sueños
lo que con sueños se busca
Es difícil encontrar los nidos de las abejas nativas porque están altos. Para poder encontrar su miel, primero hay que soñarla. Para escuchar la abeja, hay que encontrar primero en los sueños el árbol que tiene al nido. Si sueñas con un árbol diferente, no las vas a encontrar.
El corazón del sueño tiene una palabra: Jirapo, que significa “Nido de abeja”
El sueño, como la película, lo ve todo primero.
La película, como el bosque, tiene todas las edades.
Imagino mientras escucho a Anny Musuke hablar del árbol que se sueña y el nido que se encuentra:
Hay pequeños pilares que sostienen al lenguaje
y están bien amarraditos a la tierra
a veces quizá las palabras no las aprendemos de las bocas
a veces quizá es el bosque mismo
el que con su viento
nos enseña a pronunciar sus nombres
¿será que nuestras palabras olvidan, se mueren?
Pienso en esos lugares llenos de asombro que han sido sepultados por la experiencia violenta de caminar un territorio colonizado, pienso en el ciclo infinito del cuerpo propio que con otros cuerpos se toca. Pienso en la crianza mutua de la luz, en la crianza mutua de la palabra dulce: miel.
¿olvidarán nuestras palabras la dulzura de la cima del árbol?
¿Cómo en el archivo de nuestros cuerpos será transcrita la extinción de las especies nativas?
¿Qué palabras empezarán a faltarle a mi lengua cuando las abejas se vayan?
NIDO
COMUNIDAD
POLEN
MELIPONA
Vuelvo de nuevo a Jirapo: Dar a la imagen su camino de sueño, a la palabra su camino de viento y al cuerpo que observa, su camino de portal.
De repente, extraño un mundo compartido que no conozco, como si algo de esa extinción que perfora la vida de las abejas y la piel de la película, me perforara también a mí.
Existe un correlato en la tierra-materia que se habita:
Se juntan los extremos de aquella-habilidad-circular-del-nido
de-aquel-espiral-que-es-película
*Este texto-rama comparte el mismo tallo con uno que será publicado en un libro sobre el proceso de Jirapo. A ambos los alimenta una misma raíz, son parientes.
Jirapo
Dirección: María Rojas Arias
Producción: Andrés Jurado
Guion: Maria Rojas Arias, Laura Alexandra Rojas
Fotografía: María Rojas Arias
Montaje: Maria Rojas Arias
Sonido: Andrés Silva (La Tina Studio), Andrés Jurado, María Rojas Arias
Casting: Anny Alexandra Musuke, Laura Alexandra Rojas
Música: Ana María Romano, Lucrecia Dalt
Colombia, Portugal, 2025, 19 min