
Por Mónica Delgado
La escasa investigación sobre cine peruano en nuestro propio país es una problemática que se mantiene gracias a la indiferencia de la academia y a otros factores estructurales. A veces universidades prefieren publicar algún estudio sobre la obra hiperestudiada de algún fallecido cineasta francés o alemán que indagar sobre la producción de algún cineasta local. No existe hasta la fecha un solo libro dedicado a las películas de Claudia Llosa, ni uno dedicado al cine entero de Armando Robles Godoy. A este desinterés le sumamos las escasas oportunidades para investigar, en un contexto donde los financiamientos son ínfimos y donde la labor de investigadorxs está subvalorada.
Esta problemática se debe a una combinación de factores culturales y económicos. En primer lugar, el estudio del cine ha sido tradicionalmente considerado en el Perú un campo de análisis menor frente a disciplinas como la literatura, la antropología o la historia, lo que ha limitado su legitimación académica. En años recientes, los estudios sobre películas se abordan desde perspectivas antropológicas, etnográficas o incluso psicoanalíticas, tomando al cine más como documento social o síntoma cultural que como lenguaje artístico autónomo. Si bien estas miradas permiten entender cómo las películas reflejan prácticas culturales, imaginarios colectivos o conflictos sociales, se descuidan análisis de los elementos formales del cine: el montaje, la puesta en escena, el uso del sonido, la cámara o la narrativa audiovisual. En muchos papers o tesis de pregrado y posgrado sobre cine peruano prima una lectura contenidista, temática, argumental, y que reduce la comprensión del cine a un síntoma social antes que reconocerlo como un lenguaje específico con innovaciones y decisiones estéticas propias. El cine peruano termina siendo estudiado más por lo que “dice” sobre la sociedad que por cómo lo dice.
En segundo lugar, en Perú existe una falta de financiamiento sostenido para la investigación del cine peruano en sí. Recordemos que en 2025 gracias a la gestión del Grupo de Trabajo que propone los montos para los estímulos se pudo recuperar los fondos para este rubro, que quedó suspendido por un año. Salvo algunos apoyos que se dan en universidades, no existe una política para la investigación en audiovisual, que sí tiene Chile, Colombia o México por ejemplo. Los recursos del Ministerio de Cultura suelen destinarse a la producción audiovisual en todas sus fases, dándole un peso menor al análisis crítico, histórico y social del cine nacional. Además, la limitada preservación y acceso a archivos fílmicos dificulta el trabajo de los investigadores, ya que muchas películas no están restauradas, digitalizadas o disponibles para el estudio. A esto se suma una centralización cultural que apenas visibiliza el cine regional (o que es incluso exotizado desde la academia limeña, pero ese es otro tema), reduciendo la diversidad de enfoques posibles.
En este contexto surge Maricografías del cine peruano, segundo libro de la artista, investigadorx y activista Fabs Reyna, quien en 2021 publicó La cinta ancha: Brechas de género en el cine peruano. Ambos estudios, que mezclan datos estadísticos y análisis cualitativo, revelan un estado de la cuestión sobre la labor de las identidades que producen cine peruano, tanto desde las mujeres como diversidades sexuales. Publicado por Punto Cardinal Editores, esta nueva investigación llena un vacío en torno a la reflexión sobre la situación profesional y laboral de creadorxs y gestorxs LGTBQ+ en el entorno audiovisual peruano. Así, Reyna realiza una labor insular, en la medida que su objeto de estudio no son los films en sí, sino los procesos que los hacen posibles, en este caso desde un enfoque de género.
Como menciona Reyna en la introducción, Maricografías del cine peruano es un libro que resarce una deuda con relación a las visiones binaristas enfocadas solo en problemáticas de mujeres (como la suya misma, La cinta ancha). Y sobre todo, es una obra que busca caracterizar el consumo cultural (desde los espectadorxs) y el trabajo cultural (desde los gestorxs y cineastas). Si bien no es un libro sobre las estéticas o abordajes del cine cuir o el cine LGTBQ+ en el país, sí aborda una arista que puede ser un punto de inicio sobre el análisis de una realidad que es indispensable para la toma de decisiones. Muchas políticas públicas se asumen sin diagnóstico y desde un desconocimiento de las urgencias del sector (lamentablemente situación que vive la DAFO y el Mincul desde hace varios años, o que aparece en la misma ley de cine Tudela). Y en este sentido, el libro de Reyna es un importante aporte.
Se trata de un libro realizado gracias a la obtención de estímulos del Ministerio de Cultura, lo que propone también un comentario indispensable. Fabs Reyna es una de las pocas ganadorxs de estos estímulos que han logrado publicar dentro de los plazos establecidos los resultados de la investigación (como ha pasado también con el libro de Nelson García y César Pereyra, o la curaduría de Gabriela Yepes). En los últimos años se han brindado recursos para la investigación a diversas personas naturales, sin embargo la ciudadanía aún no conoce el estado pleno de estas indagaciones. A menos que el objetivo sea investigar para lograr un espacio en algún disco duro de la DAFO (Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios). Y en este sentido, la labor de Reyna se muestra también coherente con las necesidades de emprender un proceso investigativo ético ante un panorama de limitaciones, donde se requiere interrogantes y posibles respuestas.
En la primera parte del libro (Contornos bajo ataque. Persecuciones y violencia institucionales hacia las diversidades LGTBQ+ en las artes), Reyna realiza una revisión de los diversos sucesos de censura y represión a artistas ocurridos en los últimos años -que incluye la mención a la cláusula censora de la ley Tudela-, pero que superan el ámbito audiovisual, mostrando así prácticas estructurales de discriminación y odio que vulneran derechos humanos y que dejan en evidencia “el potencial transformador del arte y la cultura como herramientas de denuncia, memoria y construcción de narrativas alternativas” (p. 28). En el segundo capítulo (Más allá de lo binario. Entre el reconocimiento formal y la exclusión efectiva en políticas de género del cine peruano) se hace también una revisión de los contextos (actividades, charlas, informes, guías, etc.) que han intentado aportar a la efectividad de un enfoque de género en el ámbito de políticas públicas, desde el rol mismo del estado como garante. Sin embargo, Reyna sostiene que pese a algunas medidas que harían posible mayor participación de personas LGTBQ+ en los diferentes concursos de estímulos (porque el estudio sobre todo en esta parte se ciñe a los resultados de accesibilidad de este proceso anual), aún se muestra que lo realizado es muy insuficiente, debido a la escasa participación o difusión. Uno de los hallazgos es significativo: que muchas personas LGTBQ+ han accedido a estímulos en años recientes sobre todo en dos ámbitos (usualmente poco valorados): el cine experimental y la investigación.
En el tercer capítulo (Contando lo cuir en las salas de cine. Características del consumo cultural y discriminaciones a las audiciencias LGTBQ+), Reyna se detiene en describir las características del consumo de espectadorxs LGTBQ+ no solo como un asunto de representación en las películas, sino desde la misma experiencia en las salas de cine del país, donde la discriminación y escasa accesibilidad (el cine como derecho) se vuelven motivos. Y en el último capítulo (Contranarrativas en movimiento. Creaciones audioviosuales y gestión LGTBQ+ como forma de resistencia) se incluye una serie de entrevistas a cineastas y gestorxs, como Rolando Salazar y Jheinser Pacaya (Outfest), Arturo Dávila (Transarte) o la colectiva Chola Contravisual, o las realizadorxs Cris, Esther Vargas y Frida Palacios, a modo de testimonio sobre proyectos que salen adelante de manera autogestionada y al margen de las políticas públicas.
De esta manera, Maricografías del cine peruano traza un diagnóstico urgente sobre la persistencia de violencias estructurales que atraviesan tanto la producción como la circulación y el consumo de las artes audiovisuales desde las diversidades LGTBQ+ en un país marcado por machismo, homofobia, transfobia, clasismo y racismo estructurales. Si bien Reyna reconoce avances formales en el plano normativo y de políticas públicas, estos resultan claramente insuficientes frente a la continuidad de prácticas de censura, exclusión y discriminación que limitan el ejercicio pleno de derechos culturales. Frente a este escenario, el libro pone en relieve el arte y la gestión cultural LGTBQ+ no solo como espacios de representación, sino como estrategias activas de resistencia, memoria y contranarrativa, evidenciando la distancia entre el reconocimiento institucional y la experiencia concreta de las diversidades, así como la urgencia de políticas efectivas que trasciendan lo declarativo o performativo. Por otro lado, el libro, cuya ambición es ser un termómetro de esta realidad, se inserta dentro de los estudios del cine peruano desde un lado del proceso que muy pocas veces se estudia: el de la producción y consumo desde las diversidades, escapando de binarismos y siendo muy crítico con una realidad que cada vez es más hostil con la defensa de los derechos.
Maricografías del cine peruano
ISBN 978-612-47755-8-1
Autora: Fabiola Reyna Gutierrez
Editorial: Punto Cardinal Editores S.A.C.
Publicado:2025-10-15
Número de edición:1
Número de páginas:131