ENTREVISTA A CÉSAR GALINDO: KILLAPA WAWAN, LA MISIÓN FALLIDA DE UN CINE POSIBLE

ENTREVISTA A CÉSAR GALINDO: KILLAPA WAWAN, LA MISIÓN FALLIDA DE UN CINE POSIBLE

Por Benji Porras

El cineasta peruano César Galindo ha estrenado por cartelera comercial su segundo largometraje Killapa Wawan (2024). Una tragedia fantástica ambientada en la sierra peruana. Tras una filmografía compuesta por cortometrajes audaces realizados en Europa y un largometraje como Willaq Pirqa, hablado en quechua y con un éxito considerable de taquilla, Galindo trae una obra decepcionante que, sin embargo, concentra muchas de sus ideas alrededor de su misión cinematográfica. Conversamos con él sobre el proceso de film y de su visión del cine.

Desistfilm: Una de las propuestas más interesantes, tanto en tus intervenciones públicas como en su filmografía, es la de un cine quechua que va más allá del propio idioma, y que alude a una sensibilidad.  ¿En qué consiste esa forma de ver el mundo? ¿Y cómo fue tu acercamiento a ella, dado que naciste en el Callao?

César Galindo: Bueno, yo nací de casualidad en el Callao. Mi madre vivía en Magdalena y me imagino que la llevaron de emergencia a Bellavista. Entonces mi nacimiento en el Callao es un poco fortuito, casual. Una vez nacido, me imagino que mis padres eran muy jóvenes para criarme. Ellos me tuvieron a la edad de 18 años. Nunca les he preguntado por qué, porque tampoco me interesaba escarbar, pero ellos me dejaron donde mi abuela, en Puquio, en Ayacucho, de donde es ella. Entonces yo crecí en Puquio y bebí, digamos, de lo más profundo de mi país y de nuestra cultura. En Puquio bebí del quechua, y simultáneamente del español, porque mi abuela quería que yo hablara esta lengua. Pero claro, mis amiguitos en el campo hablaban quechua. Entonces, automáticamente adopté los dos idiomas. Ahí vi o entendí muchas cosas. Por ejemplo, yo tenía un amiguito con el que jugaba: Sistu. Me acuerdo de él porque tenía más o menos mi apariencia, con la diferencia de que él tenía el vientre un poco inflado, tú sabes, debido a que en el campo la gente no tiene que comer. Entonces, el niñito jugaba conmigo, pero un día no vino más. Y nadie me explicaba por qué, nadie me explicó qué pasó con él. Esa pregunta se quedó conmigo para toda la vida. Por eso es que mis personajes en las películas se llaman Sistu, porque quiero hacerlo eterno, quiero que viva a la eternidad. Que forme parte de mi universo. 

Desistfilm: Como el protagonista de Willaq Pirqa

César Galindo: Claro; también en Killapa Wawan hay un personaje niño -que es amigo de la protagonista- y se llama Sistu. Eso para mí es una manera de reivindicar algo que se está perdiendo, o que se perdió. Encuentro una metáfora en su nombre. Trato de reivindicar lo que no debe desaparecer. Trato de hacerlo eterno como trato de hacer eterna mi cultura y mi idioma. De repente hasta tengo un afán desesperado por tratar de proteger esas cosas, porque son importantes, sobre todo en nuestro país donde hay tanta discriminación. Y además porque venimos de un pasado gigante que ha sido capaz de construir cosas fantásticas, que hasta ahora no tienen explicación. Y hemos quedado nosotros: que somos mediocres, no construimos, no inventamos nada. Pero nuestros antepasados han hecho cosas gigantes, cosas que sorprenden al mundo. Entonces, creo que es fundamental tratar de conocernos, saber de dónde venimos, para poder crear nuestro camino, para poder expresarnos, para poder construir nuestra sociedad. Por eso trabajo, aún si lo que yo hago no tiene absolutamente ningún significado. Pero, yo tengo que creer que sí, que sí puedo contribuir en algo. Es como en el amor. Tú crees inicialmente que es eterno, pero sabes perfectamente bien que eso se puede romper en cualquier momento. Es igual con mi historia, identidad y cultura. Quiero creer que todo el mundo va a ir o va a creer en ella eternamente. Pero sé que no es así, es una cosa muy frágil y puede desaparecer. 

Yo trato de trabajar el cine de esa manera, es mi convicción. Eso no significa que solo me interese hacer ese tipo de cine. A mí me encanta el cine en general. Pero en la vida desgraciadamente no puedes hacer todo y tienes que focalizar: tú dices no, yo quiero hacer esto, tengo que desarrollar esto, porque ya no te da tiempo para desarrollar veinte cosas. Entonces trato de concentrarme en este cine, por lo menos en estas tres primeras películas. La tercera que viene también es en quechua y después veré qué hago. Pero me interesa rescatar nuestra identidad, eso que es bonito en las cartas postales, para vendernos, pero que en la realidad hay un desprecio profundo por el hombre andino, por su cultura. Rescatar eso me mueve.

Desistfilm: ¿Crees que hay un déficit, una deuda del cine peruano con esta parte de nuestro país?

César Galindo: Ahorita hay un movimiento, por lo menos hay una intención de ir en ese camino. En 1992 presenté en la Universidad San Marcos (UNMSM) dos cortitos. Uno que se llama 5 minutos por los muertos de América (1992), mi protesta contra lo que llamaban el descubrimiento de América; y Cholo (1992). Los llevé sin subtítulos. Yo dije: miren, como en mi país, según la constitución, somos un país bilingüe o tenemos otros idiomas. Nunca he visto una película subtitulada en quechua, entonces, no necesito subtitularlo en español, porque no existe ese respeto cuando es al revés. Y al mismo tiempo les decía: trabajen con el quechua en el futuro para buscar nuestras raíces, porque ahí está el futuro de nosotros. Los textos, la descripción de los trabajos en equipo, de directo… Todo estaba en quechua, todo. Con errores, yo decía no importa porque aún con los errores las generaciones que vienen o gente más capaz que yo, ya van a tener algo.

Desistfilm: ¿Cree que alguien que no sepa nada de quechua también deba hacer cine en quechua? En especial hoy que, en algunos casos, el idioma parece haber tenido una especie de salida de la marginalidad para pasar al extremo de la fetichización. 

César Galindo: Sí. Justamente cuando fui a la Universidad de San Marcos, les decía: “Si ustedes quieren, háganlo por negocio, hagan películas por negocio en quechua, porque ese va a ser el futuro del cine. Ya no lo hagan por convicción, no lo hagan porque creen que el quechua es necesario, pero les digo, el cine en el futuro va a ser el cine de las regiones, aquel que venga en nuestras lenguas originarias”. Entonces yo creo que ahorita hay una tendencia a eso. Muchas películas tienen nombres en quechua, yo no he visto todas, pero no todas tienen el 100% en quechua, o de repente ni siquiera son en quechua, pero tienen el nombre en quechua, como hay peluquerías, restaurantes, lavanderías. Eso me parece interesante de todas maneras, porque estamos tratando de verlo como una cosa que forma parte del léxico, digamos, popular. Por ahí veía lavanderías que tienen nombre de yaku, que es agua, cosas así. Hay un movimiento, la gente, las modas, hay creadores dentro de la ropa, de la música, por ejemplo. Ahora hay grupos limeños que tocan chicha y se sienten chicheros. Forma parte ya, digamos, de la música limeña. Se baila chicha en las fiestas normalmente y antes no se hacía. Yo creo que hay un cierto cambio.

Desistfilm: ¿Entonces ve esta “integración” como algo positivo y no con la desconfianza hacia quien quizás se aprovecha de algo que está de moda?

César Galindo: De todas maneras, se aprovechen o no. Tampoco soy purista y no digo que hay que defender que esto es lo correcto o esto es lo incorrecto. Yo creo que de lo que se trata es de ganar, de existir, de formar parte del Perú, de lo que somos: Un país multicultural, con mil rostros, y del que deberíamos estar orgullosos. ¿Qué país tiene tantos idiomas? ¿Qué país tiene tantas culturas? ¿Qué país tiene tantas especies? Ayer justo hablaba con un amigo que es cineasta también y vive en Tarapoto y me comentaba que el café y el cacao, son oriundos del Perú. No sabemos muchas cosas que son nuestras. No soy el tipo dogmático que piensa que esta es la verdad. Cada vez me replanteo, veo cosas y aprendo, porque el mundo es eso, es un aprendizaje constante de cosas. Hace poquito he estado en Japón, Hong Kong y en China, y ahí descubrí, por ejemplo, el nuevo idioma. ¿Cuál es el nuevo idioma? Es el teléfono. En China no necesitas hablar chino, le dices a tu teléfono “quiero comer arroz chaufa”, le haces escuchar al otro pata en su idioma, el tipo te responde “no tenemos arroz” y es simultáneo. Es loquísimo cómo ha cambiado el mundo. Me imagino que en el futuro uno se tendrá que meter un chip en la cabeza. La sociedad está en constante evolución y transformación y ahora es mucho más rápido. Por eso digo que no soy dogmático y aprendo de las cosas que veo, de lo que está sucediendo en el mundo. Si uno no lo hace se queda rezagado. 

Desistfilm: Aparte del idioma, otro elemento que parece estar presente siempre en tus obras es la religión. Para ser más exactos, la tensión con la religión. Desde la centralidad figurativa en 5 minutos por los muertos de América hasta en la ausencia deliberada que deja en Willaq pirqa y que, según dijiste, obedeció al deseo de suprimir la cruz ¿A qué se debe esto? 

César Galindo: Respeto las religiones. Pero tampoco quiero nada impuesto. Nuestros pueblos han sido oprimidos, se les ha tratado de borrar la memoria, de imponer valores. Lo que trato de rescatar es, en cierta forma, nuestras creencias, porque finalmente todos tenemos derecho a creer en lo que queremos. Yo no creo que exista un solo concepto de Dios. Cada sociedad, cada cultura siempre ha creído en algo superior, y eso en uno puede ser Mahoma, en el otro puede ser Cristo, o sea, los conceptos son diferentes, pero el principio es el mismo. Es dentro de eso que yo trato de revalorar todo lo que es nuestro. Para que la gente diga “Ah mira los incas, adoraban el hielo, adoraban el sol” y vean que también es válido, porque finalmente es algo mucho más grande que uno. Si ves unas montañas gigantes y te sientes del tamaño de una pulga, es totalmente comprensible sentir que las montañas son los ángeles, son los dioses, o que es el sol o el agua… Por eso trato de eliminar esas cosas que nos han impuesto.

Desistfilm: Sería como quitarle una máscara a Dios.

César Galindo: ¡Eso! Eso es lo que trato de hacer. Porque yo no estoy diciendo que nos vayamos a convertir en eso; no estoy diciendo que eso es lo verdadero. Lo que estoy planteando es una opción más, de algo que nos han quitado, algo que nos quieren borrar, el idioma, por ejemplo. Eso trato de hacer con el cine finalmente. 

Por ejemplo, en la misma temática, me decía: ¿Por qué no hacer Willaq Pirqa 2 si ha tenido éxito? Pero no me interesaba repetirme. Quería contar diferentes ángulos de la sociedad andina. La primera es un drama comedia, la segunda es una tragedia y la tercera será la mitología. Quiero mostrar que somos una sociedad capaz de representarse de diferentes formas, no solo somos folclore, exotismo, objetos antropológicos. Me niego, me rebelo ante eso. Quiero que seamos un pueblo que se exprese como cualquier otro, como los franceses o los ingleses. ¿Tienen derecho ellos a tener una tragedia? Yo también quiero tener una tragedia andina. Considero que estamos en el proceso de reinventarnos, de descubrir, de probar, de moldear, de crear nuestro camino. Yo por lo menos trato de hacer eso con mi trabajo. Ahora, que lo logre es otro tema, que la gente lo entienda, es otro tema; pero esa es mi intención. Yo me imagino que en un pintor es igual: pinta su cuadro,  lo que siente y  al final el público será el que lo acepte, lo niegue o lo cuestione. El arte no es algo definitivo en su apreciación. El cine es dejar las puertas abiertas para el público. El público viendo lo que ve suma sus experiencias y puede hacer su cine, su película basada en la película que ve. Así como un poeta suelta una frase, esa frase tú la interpretas a tu manera o la puedes transformar.

Desistfilm: A propósito de la recepción de las películas, ¿Cómo es su relación con la crítica? 

César Galindo: Yo creo que la crítica está hecha para criticar, es su chamba. Tú no puedes exigir que  a todo el mundo le guste lo que haces, no puedes exigir que la crítica sea buena contigo. Las películas son para juzgarlas, son para verlas, para criticarlas, para dar tu opinión sobre eso. Cada uno tiene derecho a interpretarla y los críticos de igual manera. Si alguien me critica tiene todo el derecho, porque cada persona ve algo en la película de acuerdo a su formación y puede ser negativo o positivo. 

Desistfilm: ¿Pero toma en cuenta lo que dice la crítica especializada? 

César Galindo: En el Festival de Lima tuve alguna crítica hacia Killapa Wawan, porque no la presenté en la mejor de las condiciones. Fue un error mío y me llamó un amigo, un crítico, me dijo “César, yo soy tu amigo y voy a escribir”. “Ese es tu trabajo, escribe lo que tú creas conveniente, tú no tienes por qué explicarme” le dije. Así es el mundo, yo acepto las críticas como son, a menos que sea una crítica banal. Yo creo que las críticas tienen que tener argumento. 

Desistfilm: ¿Y existe la posibilidad de que algunos argumentos críticos no hallen lugar en la práctica crítica y se invisibilicen? Lo pregunto porque alguna vez habló de una reacción diferenciada entre un público aymara y un público quechua al ver Willaq Pirqa. En ese sentido, quizás también hace falta una crítica propiamente quechua, propiamente aymara. 

B: Mira, eso no se me había ocurrido, pero efectivamente. Seguro que existe otra manera de percibir, porque de todas maneras es un mundo. Yo me imagino que un indio reacciona de manera diferente que yo  ante  una película india. Porque el indio tiene elementos que él reconoce o que él sabe, o tiene cosas que tienen significado para él, y que para mí no. Yo no lo descubro, no tengo los elementos suficientes. Entonces sí, está buena tu reflexión de que debería haber gente que hable quechua y que reflexione desde la crítica sobre una película. 

Desistfilm: Killapa Wawan es un relato fantástico que narra la tragedia de una familia condenada y al final redimida por la danza de tijeras. Pero más allá del comentario reivindicativo de la danza,  e incluso más allá de la tragedia, ¿Por qué la película está organizada a través de la fantasía? ¿Por qué eligió este tono si es tan difícil de sostener en la producción y postproducción? 

César Galindo: Siempre he querido tocar ese tipo de cosas. En Suecia he hecho algunos cortometrajes que eran totalmente absurdos; algunos con un poco de carácter surrealista. Y bueno, en el mundo andino siempre me ha interesado tratar de dar vida en la pantalla a la tradición oral, porque en el mundo andino se habla del niño-danza; el niño que se aparece a los danzantes de tijera. Cómo transmitirlo no es fácil. Sobre todo porque el cine fantástico que hacen los gringos tiene toda la capacidad para hacer lo que realmente quieran a ese nivel. En el caso nuestro, tenemos que elegir otros caminos para lograr comunicar eso, porque no tenemos las mismas herramientas ni el mismo presupuesto. Tienes que cortar caminos y buscar soluciones. 

Desistfilm: Un ejemplo de estas soluciones en Killapa Wawan, ¿cuál sería? 

César Galindo: Por ejemplo, la presencia del niño-danza. Cómo hacerlo irreal, al mismo tiempo creíble, al mismo tiempo que la niña lo vea. Porque en la sierra a veces la gente dice “He visto hoy día en el cruce del río, un hombre a caballo. Debe ser un espíritu”. O sea, la gente puede ver cosas, no significa que estén locos, pero a veces tu imaginación te puede hacer ver cosas que no existen en la realidad. Eso es normal. Para mí siempre ha sido un reto cómo retratar eso. No es fácil, no todo el público compra. Entonces en el festival yo no había trabajado muy bien los efectos especiales, pero para este estreno comercial se ha hecho un esfuerzo mucho mayor. 

Desistfilm: A esa gente que vio la película en el Festival de Cine de Lima y que no fue convencida por la propuesta. ¿Qué le dirías que ha cambiado ahora? 

César Galindo: Todo lo que son efectos de todos los personajes místicos o las cosas sobrenaturales agarra otra dimensión. Y ahí también el técnico con el que he trabajado, Jimy Carhuas, es muy creativo. También hemos trabajado con él la propuesta del Supay, que es el ente malo. Ese tipo de cosas las hemos trabajado. Yo creo que se ha hecho un esfuerzo mayor. 

Desistfilm: En Willaq Pirqa se trabajó muy bien el tratamiento del personaje y el ritmo de la película para lograr conmover a los espectadores. ¿Crees que has logrado lo mismo con Killapa Wawan

César Galindo: Willaq Pirqa es un drama comedia, es mucho más fácil para llegar al público. ¿Cómo define la gente ir al cine? Lo ven como una diversión. Pero digamos, la vida no sólo es una comedia, es un drama. También hay cosas duras. En este caso específico he tratado de hacer algo más trágico, porque sí, la vida es trágica a cada minuto. Justo ayer hablaba con un amigo que perdió a su hijo, está destrozado. Es una tragedia, su vida no puede ser una comedia porque hay historias de ese tipo. La vida está plagada de eso. Los momentos rudos, los momentos felices. Y Killapa Wawan es eso, una tragedia andina. Yo alguna vez vi una película que se me quedó grabada. No me acuerdo si era checa o era de un país de Europa del Este. Era sobre una mujer que fue infeliz toda su vida. Todo le salía mal. Toda la película es sobre la infelicidad, sobre la desgracia. No significa que yo me haya inspirado en eso, pero lo que quiero decirte es que esa persona mostraba una faceta que a veces no queremos ver. No queremos ver porque uno dice hay tanto dolor ya y vas a cargarte más en el cine. Para mí ha sido un reto mostrar que nuestra cultura también es capaz de crear su tragedia. 

Desistfilm: Algo que me impidió ingresar en la película es su ritmo. No dejaba reposar las emociones de un momento trágico y pasaba inmediatamente a otra escena. ¿Qué tanta incidencia has tenido en el montaje? ¿Lo planeaste así? 

CG: La película tiene un peso diferente con la presencia de Magaly Solier. Ella en cierta forma hace suya la película; se identificaba demasiado con el personaje. Su actuación es totalmente original, son cosas que ella atravesaba en ese momento. Hay algunas cositas que no hubiese querido que sean jaladas al extremo, pero las circunstancias a veces son así… 

Desistfilm: No cabe duda que Magaly es una gran actriz y acá…

CG: Magaly Solier estando estable puede darte todo de lo que quiera. Porque la diferencia entre un actor profesional y uno no profesional es que al profesional tú le puedes decir quiero esto y con el no profesional, como Victor Acurio cuando era niño en Willaq Pirqa, puedes moldear su actuación. 

Desistfilm: En este caso, la película tiene de ambos. Por un lado, una gran actriz, Magaly Solier, y por otro, actores no profesionales, ¿Esa mezcla ha beneficiado a la película?

César Galindo: Magaly Solier es una gran actriz, definitivamente, pero quizás en momentos emocionales más estables puede sacar muchos más matices. Pero yo creo que dentro del rol que tiene lo hace bien. Por ejemplo, la escena del espejo donde habla con su hija, fue una escena bastante dura al momento de filmar, porque no es que ella esté actuando allí, no está actuando realmente. Es ella la que está viviendo ese dolor y ella lo transmite. Tú lo sientes así, porque no es nada que yo le haya dicho.

Desistfilm: Hablando de otro personaje, la protagonista; nuevamente has elegido a un no adulto para protagonizar tu película. ¿Cómo construiste este personaje, dado que tiene 15 años, pero parece estar mutilada como adolescente, desprovista de las cosas que uno puede asociar a esa etapa? Todo en ella gira alrededor de la búsqueda de su padre y nada más, no parece ser realmente una adolescente. 

CG: Mira, en la sierra, por ejemplo, hay un tema. Si tú escuchas algunas canciones, siempre se habla del papá y el amor. ¿Por qué te alejaste de tu papá?, ¿por qué te alejaste de tu mamá? Siempre hay cosas así de ese tipo, un poco dolorosas. Y se da, porque en el campo la gente anda muy ligada a los padres, casi forman parte del cuerpo de los padres y de las madres. En este caso, ella no conoce la historia de su papá. En mi caso yo conocía la historia de mi padre, pero no supe exactamente quién era él hasta la edad de diez años. Entonces en la construcción del personaje probablemente han influido vivencias personales. En todo caso, ella trata de buscar a su padre, quiere saber quién es. Como ella hay muchos niños que no lo saben. Niños que de golpe un día se preguntan dónde está mi mamá o mi papá. Porque los otros niños lo tienen y se te hace una obsesión tratar de saber quiénes son. En general los niños piensan mucho sobre eso.

En mi caso yo descubrí quién era mi madre verdadera a la edad de diez. Tampoco fue un drama, ni fue un problema; pero para muchos es un drama tremendo. De hecho estoy haciendo un documental donde hay una foto que me dieron de un niño. Durante el conflicto armado lo encontraron solo, sin papá, sin mamá. Ellos murieron y no sabían qué hacer, a dónde llevarlo, a quién dárselo. A mí se me quedó grabado. Pienso qué diablos ha pasado con ese niño, qué será de su vida ahora, cómo habrá resuelto su problema. En el documental, la foto del niño la pongo como una cosa importante, sin decirlo. Entonces, en general es eso, creo que hay una búsqueda del papá y de la mamá, sobre todo en el campo. A mi abuela la mandaron, por ejemplo, de la sierra a Lima en tren a vapor. Mi abuela me contaba que ella miraba pues a lo lejos cómo se alejaba de su pueblo. Entonces en la sierra creo que es mucho más fuerte porque vives con tu papá, mamá, hijo, o viven mamá con hijo. Casi pegado, el niño lo tiene en la espalda, pegado al cuerpo. Ese niño está casi mimetizado. Yo creo que no lo había analizado, pero son sentimientos bastante fuertes.

Desistfilm: ¿Y cómo te llevas con los tiempos de la producción de las películas? Killapa Wawan se terminó de rodar hace más de dos años. ¿En algún momento dijiste “Tengo ganas de cerrar la computadora ya y que esto termine”?

César Galindo: No,  yo creo que las películas son como tus hijos. Llega un momento que las tienes que soltar a la vida; que se enfrenten con el público. Ya ahí, una vez que las soltaste, ya van solas. Hace poco me llamaron de Argentina porque querían presentar 5 minutos con los muertos de América. “Tenemos un largometraje potente y queremos un cortometraje. Pensábamos en tu corto”. También la presentaron en Alemania hace un año. Entonces la obra tiene vida propia.

Desistfilm: Me interesa lo que dices porque, pasando a hablar del cine peruano, a veces uno tiene la impresión de que la vida en una película acaba cuando sale de cartelera. 

César Galindo: Bueno, hay películas que siguen viviendo muchos años, algunas que desaparecen. Cuando estuve en Japón descubrí que van a pasar Huellas. De casualidad conocí al tipo que la llevó y me llevó a la sala. Entonces tiene su vida, anda viviendo por ahí, como mi hijo que anda ahorita en Etiopía. Son cosas que tienes que aprender a soltar. 

Desistfilm: ¿Y cómo ve al cine peruano hoy? 

César Galindo: Se está creando mucho cine peruano. Todo tipo de películas: urbanas, rurales… Del cine regional hay mucha producción. Lo que estamos es tratando de crear un público peruano que crea en el cine peruano, que vaya a ver culturas peruanas, como lo hacen los indios. Tienen su cine, van a ver su felicidad.

Desistfilm: ¿Con la actual ley, la denominada “Ley Anticine”, será posible? 

César Galindo: No, será más difícil. Quieren que tú como director consigas un 30% de financiamiento. Eso para el cine regional sería la muerte. Porque de dónde va a conseguir dinero. DAFO en realidad es una ventana, ha permitido que el cine avance, que se hable de cine peruano, que se produzcan políticas. Al comienzo, creo que mucha gente hablaba del peruano como una cosa negativa. Yo creo que poco a poco las personas lo van aceptando. Antes no hubiese pasado. Por ejemplo, con el documental Uyariy. La gente reaccionó porque sintió que le querían quitar algo y fue a las salas. Me parece muy bien. 

Desistfilm: A propósito del documental Uyariy y la ley, se suscitó un debate sobre qué tanto puede depender el cineasta peruano independiente de las exhibidoras y de las distribuidoras. ¿Cuál es su opinión? 

César Galindo: Ese es un tema espinoso, porque tienes que someterte a las reglas de la distribuidora. Los distribuidores tienen presupuestos, seguro también para ellos no es fácil conseguir la sala, pero no sé, debería de haber de repente una sala de cine alternativo en cada exhibidora, alguna que esté dedicada solo a cine peruano, por ejemplo. Creo que serían buenas condiciones con una sala para 100 y 150 espectadores. Yo creo que esa puede ser una apuesta para que la gente vaya. 

BP: Justo Paolo Tizón, director de Vino la noche, decía que no se puede prescindir del todo de las grandes salas de las grandes cadenas, porque al final son las que se acercan al público masivo. Y por otra parte Mónica Delgado, directora de esta revista, decía que hay que intentarlo, que hay que salir por fuera de ese circuito que inherentemente trata mal al cine peruano y que incluso está ideológicamente en su contra. ¿Usted qué opina? 

CG: Siempre en el cine, los distribuidores ven el aspecto económico, determinan cuántas salas, qué horas y todo eso para ganar dinero. Yo no sé si es Cinemark una de las cadenas que apuesta un poco con cine peruano. Pero, es un tema muy fácil, porque uno está obligado a optar entre tres o cuatro distribuidoras. Porque si vas tú solo con tu película es más complicado. 

Desistfilm: ¿Y has tenido algún acercamiento a plataformas de streaming? 

César Galindo: Bueno, yo no. Más bien he trabajado mucho pensando en mandar mis películas a los festivales chinos. Uno puede meter su película al mercado chino porque de cierta forma hay una similitud. Imagínate si entras al cine chino, tiene un billón y medio de habitantes. 

Desistfilm: Para despedirnos, me gustaría saber cómo definirías tu misión en el cine.

César Galindo: ¿Misión? Yo no creo que tenga ninguna, pero digamos, mi trabajo es tratar de ver nuestros orígenes para poder crear nuestro camino, para seguirlo. Esa es la esencia de mi trabajo. Mirar hacia atrás para saber hacia dónde vas. Y es algo que menciono en Killapa Wawan también. El espíritu le dice a la niña que tiene que ver de dónde viene para saber hacia dónde va. Es fundamental, sobre todo en nuestro país. Necesitamos entendernos para poder construir un país, para imaginar un futuro, para hacer mejores películas.