Por José Sarmiento Hinojosa
Hay varias formas de experimentar un festival de cine como el BAFICI, con cientos de títulos y decenas de secciones que ofrecen desde películas para niños hasta la vanguardia experimental más arriesgada. Vale decir: hay un solo BAFICI, pero hay muchos BAFICIs dentro del mismo. Y bajo esta lógica, el BAFICI que yo viví en estos 10 días bajo los cielos de Buenos Aires, fue principalmente el BAFICI que vacila entre las dimensiones del tiempo y del espacio, de las re-estrenos, retrospectivas y del cine foráneo. Así, entre autores ya consagrados y nuevas promesas de distintas latitudes, pasé las más de 40 horas sentado en una butaca de cine.