
PHANTOM THREAD: LA INDISOLUBLE RELACIÓN DE AMOR Y COMIDA
Por Mónica Delgado
En Phantom Thread (El hilo fantasma, 2018), Paul Thomas Anderson construye un juego de correspondencias a partir de una figura elemental, la comida como pulsión de vida. Desde sus primeros minutos, el acto de comer se vuelve una situación que define sensibilidades, atenciones, ritos y despedidas. Pero esta serie de actos en torno a los alimentos, que van dibujando el carácter del malhumorado diseñador Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y la relación con su estilizada hermana Cyril (Lesley Manville) y con su nueva amante pueblerina Alma (Vicky Krieps), no es totalmente explícita, sino más bien el cineasta la va insertando con una ingeniosa sutileza dentro de la primera capa frívola del mundo de la moda.







