
CONJETURAS SOBRE JOSÉ VAL DEL OMAR. EL QUE AMA, ARDE.
Por Eduardo Russo
El cineasta experimental e historiador Eugeni Bonet comenta que reparó en Val del Omar a través de un ya clásico estudio de Amos Vogel, Film as a Subversive Art (1974). Allí, el autor norteamericano destacaba Aguaespejo granadino (1955) en los siguientes términos: “Una obra explosiva y cruel, de la más honda pasión: un grito silencioso, una evocación mística de las pesadillas de España. Reminiscente de Tierra sin pan, de Buñuel, logra transmitirnos un horror y una ansiedad sin nombre. Una de las grandes obras ignoradas de todo el cine mundial.”








