
BERLINALE 2026: A FABULOSA MÁQUINA DO TEMPO DE ELIZA CAPAI
Por Mónica Delgado La cineasta brasileña Eliza Capai consigue hacer un film por encargo de una ONG, o eso parece, y subvierte cualquier convención en

Por Mónica Delgado La cineasta brasileña Eliza Capai consigue hacer un film por encargo de una ONG, o eso parece, y subvierte cualquier convención en

Por Mónica Delgado
El uso manido del flashback en ciertas películas revela una falta de confianza en la capacidad narrativa para situar el presente. En lugar de sugerir o integrar el pasado mediante otros recursos audiovisuales, desde los diálogos, gestos o silencios, muchas películas recurren a retrocesos explícitos que subrayan lo obvio y rompen el ritmo. Y ni que decir de esos usos del flashbacks con ralentis o sublimaciones empalagosas, como si detenerse en los recuerdos fuera una sutil ensoñación. Algo de eso pasa In a Whisper (À voix basse) de la cineasta Leyla Bouzid, que además es de esas películas que recibe aplausos automáticos solo por su tema.

Por Mónica Delgado
Estrenada este año dentro de la competencia internacional del 75° Festival de Cine de Berlín y seleccionada como película de inauguración en el 6° Lima Alterna, Reflection in a Dead Diamond tiene como mayor atractivo ver al histórico actor Fabio Testi en un nuevo rol.

Por Mónica Delgado
En el marco de la 72º Berlinale asistimos a la exhibición Methods of Translucence, dentro de la sección Forum Expanded, que incluyó una serie de instalaciones y videoinstalaciones en varios canales, en la sede de Silent Green (espacio que desde el próximo año cobijará la nueva sede del Arsenal, espacio que forma parte de las secciones Forum y Forum Expanded de la Berlinale). La exposición planteó a partir de su propio título diversos acercamientos al concepto de translucencia, donde la experiencia audiovisual sobrepasó las memorias, cuerpos y materias luminosas, como un ejercicio de permanencia.

Por Mónica Delgado
Algunas décadas atrás no imaginábamos a James Benning ganando premios en festivales. Si bien su cine se ha hecho más conocido debido a festivales y muestras, sobre todo fuera de EE.UU., por años su nombre y sus obras estuvieron ligados a un ámbito underground o a un cine independiente más combativo ante narrativas convencionales y más afecto a la experimentación y el ludismo lejos de cualquier aprobación o moda impuesta por curadores o programadores. Con los años, también Benning se puso más político, encontrando vías para horadar sobre el imaginario que ha construido la actual “América” en el contexto de beligerancia ideológica del gobierno de Trump y desde el crecimiento de fanatismos y de políticas represoras. Como siempre, no es un cine directo sino uno que apela a la ironía metafórica o metadiscursiva. En las recientes películas de Benning se habla mucho de política pero desde un lugar que exige que los espectadores organicen la ironía, dentro de las propuestas estructurales a las que nos tiene acostumbrado este autor.

Por Mónica Delgado
La 75° edición del Festival de Cine de Berlín incluyó varios films de género dentro de su competencia por el Oso de Oro, sobre todo en clave de suspenso y thriller, incluso toques de terror, que va afianzando una tendencia que se despuntó desde los premios en Cannes dados a films de mujeres como Titane (2021) de Julia Ducournau o The Substance (2024) de Coralie Fargeat, y desde el éxito en determinados circuitos de productoras independientes como A24, que ha tenido una estrategia de posicionamiento del mix “arthouse” y variados subgéneros. Esta es una manera de ampliar los públicos que veían a los festivales del siglo XXI como espacios concentrados en la difusión de películas más independientes, con prioridad para films más arriesgados y de narrativas no tan convencionales (como pasaba con secciones como la de Encounters, y que se eliminó este año en Berlinale). Esta intención de ampliar los públicos también hizo que creciera la vanidad en la alfombra roja, en medio de un clima invernal que incluyó días y noches con nieve, por la cual pasaron actores y actrices de la industria de Hollywood, hoy fusionada con la máscara de cine independiente: Robert Pattinson, Timothée Chalamet, Jessica Chastain o Tilda Swinton. Así, la apertura al cine de género con actores y actrices de renombre (una fórmula A24 como pasa con Baby girl, The brutalist, Queer o Heretic), tuvo en espacio en Berlinale y también esta exploración de este tipo de cine desde directoras mujeres.

Por Mónica Delgado
La configuración de algunos programas puede hacer que un cortometraje pierda o cobre fuerza. Al reunirse con otros, desde un sentido de programación y curatorial, se producen correspondencias como divergencias, generando incluso algún juego polifónico o simple dialéctica inesperada. Sin embargo, en el programa 3 de la sección Forum Expanded de la edición 2025 de la Berlinale, se produjo un hecho inusual, que el primer film opacara toda la selección (cuando suele ocurrir todo lo contrario en cuanto a ritmo, diseño de clímax o cierre del programa). El logro de una disonancia.

Por Laura Arias
Una extraña textura roja se ondea de un lado a otro inundando la pantalla. Un rojo carmesí. Intenso. Brillante. Profundo. Parece un mar de sangre. Una sangre espesa que danza al ritmo de una voz en off. Es la historia de un cuerpo sin rostro, cansado de cargar con tantas vidas y de recorrer el mundo buscando un lugar que pueda llamar hogar. Es una voz profunda -tan pesada- que se hunde con cada palabra que pronuncia. Ha escapado de la muerte y caminado muchas veces al borde de la locura. Los pensamientos que navegan por esta sangre-tela, están cercanos al naufragio. Han sido despojados de la tierra, de la identidad.

Por Mónica Delgado
En el Q&A, tras las proyección del programa en Forum Expanded de la Berlinale, el cineasta de Minas Gerais Gabraz Sanna indicó que su film Cartas do absurdo es una ficción, y en ese sentido, él no explora los genocidios sucedidos en Brasil a lo largo de cinco siglos -el tema que evoca- con espíritu de etnógrafo o antropólogo. La lectura de que su film es una ficción se acompaña de la idea del ensayo como la exploración de una subjetividad que no busca un trasfondo de tipo científico o en el marco de alguna tesis académica, sino más bien muestra cómo se puede explorar el pasado desde un propio imaginario y sensibilidad sin ser necesariamente una víctima histórica directa. Por ello, su film es una tentativa de acercamiento desde la exterioridad que exige todo hecho histórico: la confianza en el material histórico, pero también crear una propuesta tentativa desde las exigencias de la ficción: un acto de pura imaginación.

Por Mónica Delgado
En un pasaje de la comedia rumana Kontinental ’25, la protagonista, una alguacil que está en plena crisis por haber sido cuasi condicionante del suicidio de un pobre reciclador a quien desalojó de un edificio, aparece en la puerta de un cine donde proyectan una película de Luis Buñuel. Se trata de El bruto (1953), una obra sobre el proceso de un desalojo que termina en tragedia. Estos detalles metafílmicos en torno al desahucio y expulsión complementan el trayecto del remordimiento de la protagonista, junto a otras referencias (también asoma Detour de Edgar G. Ulmer, La lista de Schindler de Spielberg o Perfect Days de Win Wenders), y que como indica el título del film de Radu Jude, un hommenaje a una película de Rossellini, se nutre de otros imaginarios cinematográficos en torno a la culpa.
Director: Mónica Delgado Ch.
ISSN 2311-7451
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